El pensionado que quedó moroso sin deber un peso
Señor Director:
Existe una forma silenciosa de dañar a un pensionado: convertirlo en moroso de un crédito que él mismo autorizó a pagar. Esta realidad golpea hoy a miles de jubilados que optaron por rentas vitalicias, quienes hoy son víctimas de una descoordinación administrativa que el Estado no ha resuelto.
La Ley 20.881 fijó un tope de descuento por planilla del 25% para proteger al pensionado del sobreendeudamiento, permitiendo que en ese margen convivan créditos de cajas de compensación y cooperativas. Pero mientras la Superintendencia de Pensiones ha sido clara en que no existe preferencia legal entre ambas, la Superintendencia de Seguridad Social insiste en un criterio opuesto, priorizando a las cajas.
Esta “doble voz” del Estado provoca que algunas aseguradoras hayan omitido el pago a cooperativas, dejando al jubilado en una mora artificial que deteriora su historial crediticio y le cierra puertas ante urgencias médicas o familiares. El bienestar de quienes menos margen tienen para defenderse no puede seguir siendo el costo de una discrepancia burocrática.
ALEX FIGUEROA NAVARRO
GERENTE GENERAL DE DETACOOP
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