Este miércoles, la gigante estadounidense Uber anunció su entrada a la propiedad de Galgo, fintech chilena especializada en la venta y financiamiento de motos, a través de una inversión cuyo monto y porcentaje de participación no fueron revelados.
La operación forma parte de una alianza estratégica entre ambas compañías que apunta a desarrollar un producto de financiamiento de motos dirigido específicamente a conductores y repartidores de la firma de movilidad, un segmento donde la falta de acceso al crédito se ha convertido en una de las principales barreras para ingresar a las plataformas.
El producto será lanzado primero en México y durante el primer trimestre de 2027 llegará a Chile y Colombia. La inversión, que tuvo a BofA Securities como asesor financiero de Galgo, también contempla la expansión de la fintech hacia un cuarto mercado a comienzos del próximo año, país que la compañía aún mantiene bajo reserv.
En esta línea, el cofundador y co-CEO de Galgo, Francisco Eterovic, explicó a DF que Uber ingresará como un inversionista más y que los actuales accionistas mantendrán el control de la firma.
“La compañía está entrando con una inversión, se trata del mayor ticket aportado hasta ahora por un inversionista”, planteó.
El foco en los repartidores
Uno de los principales objetivos de la alianza será cerrar la brecha de financiamiento que enfrentan quienes buscan una moto para trabajar en plataformas. Según Eterovic, nueve de cada 10 personas del segmento de gig economy -economía de plataformas- no consiguen financiamiento para comprar una moto, de acuerdo con las entrevistas y levantamientos realizados por la compañía.
“El nivel de rechazo que tienen ellos en la banca tradicional es mucho más alto que el que tiene una persona con un trabajo un poco más formal”, señaló.
El ejecutivo explicó que el nuevo producto todavía está en desarrollo, pero que, a grandes rasgos, combinará la venta y el financiamiento de motos. La apuesta también responde a una necesidad de Uber: ampliar la oferta de conductores y repartidores que pueden operar en su plataforma. “Una de las principales restricciones es gente que pueda comprar la moto”, dijo Eterovic.
El tamaño de la oportunidad cambia fuertemente según el mercado. Mientras en Chile se venden cerca de 2.000 motos mensuales, Eterovic sostuvo que Colombia comercializa unas 100 mil y México alrededor de 150 mil al mes. “En México creo que en cuatro o cinco días se vende lo que Chile vende en un año”, afirmó.
Actualmente, el 97% del negocio de Galgo se concentra entre México y Colombia. Pero, en Chile, en cambio, la fintech tiene una participación cercana al 10% del mercado de motos nuevas vendidas o financiadas por la compañía, mientras que en México y Colombia se ubica en torno al 3% - 4%.
La apuesta a 2030
Galgo cuenta actualmente con más de 100 mil clientes y la entrada de Uber podría acelerar fuertemente esa base. “Fácilmente podríamos duplicar la compañía junto con ellos”, dijo Eterovic.
La meta de la fintech es pasar desde poco más de US$ 100 millones de ingresos actualmente a superar los US$ 500 millones hacia 2030. La compañía viene creciendo a tasas superiores al 50% anual y ve la alianza con Uber como uno de los motores para alcanzar ese objetivo.
El crecimiento también ha cambiado la forma en que Galgo financia su cartera de créditos. La fintech, que no cuenta con licencia bancaria ni capta recursos del público, comenzó fondeándose principalmente con fondos de deuda especializados, pero progresivamente ha abierto relaciones con bancos.
“Hemos sido capaces, con el tiempo, de evolucionar de una base de acreedores más de fondos de deuda especialistas a poder abrir relaciones con bancos”, explicó Eterovic. Según el ejecutivo, este proceso les ha permitido reducir su costo de financiamiento y trasladar mejores condiciones a sus clientes.