En busca de estructuras más livianas y mayor eficiencia de costos, una serie de compañías ha iniciado procesos para desprenderse de activos de infraestructura considerados no esenciales, con el objetivo de concentrarse en sus negocios principales.
En los últimos años, estas operaciones han impulsado una parte relevante del segmento de fusiones y adquisiciones (M&A). Ahora, una firma chilena se suma a esta tendencia.
Según pudo corroborar DF con tres conocedores de la operación, CAP puso a la venta sus líneas de transmisión eléctrica, que suministran tanto a operaciones de sus filiales como a la inyección de energía proveniente de una planta solar.
Para llevar adelante el proceso, la compañía contrató los servicios de Astris Finance —firma especializada en infraestructura y energía— como asesor financiero y banco de inversión.
Consultado para esta publicación, Grupo CAP confirmó que efectivamente se encuentra evaluando una eventual venta del 100% de las acciones de Tecnocap S.A., sociedad mediante la cual opera su plataforma de transmisión en la zona norte del país.
“Lo anterior se enmarca en el foco de la compañía por alinear su portafolio con su estrategia de largo plazo, concentrando recursos y esfuerzos en los negocios y áreas prioritarias para su desarrollo futuro”, explicó la empresa. Agregó que cualquier avance relevante será informado “oportunamente al mercado” y “sometido a las aprobaciones de las autoridades competentes”.
Entre los interesados —comentan conocedores de la transacción— figuran empresas de transmisión, otros operadores estratégicos y fondos de inversión globales y chilenos. Entre estos últimos aparece Toesca, uno de los nombres mencionados como potencial candidato local para quedarse con los activos.
CAP “mantiene conversaciones preliminares, no vinculantes ni exclusivas con potenciales interesados”, aclaró la compañía.
Los activos
En detalle, Tecnocap cuenta con una línea de transmisión eléctrica de 149 kilómetros y subestaciones propias en la Región de Atacama —en Paipote, Copiapó y Caldera—, que abastecen a la mina Cerro Negro Norte, propiedad de CMP, filial de CAP, y a la planta desalinizadora de Aguas CAP. Además, permite la inyección de energía solar desde Amanecer Solar al Sistema Eléctrico Nacional (SEN).
La línea fue inaugurada en 2014 y durante 2025 registró una transmisión de 256 gigavatios hora (GWh).
La filial Tecnocap también cuenta con concesiones mineras asociadas a proyectos de generación fotovoltaica en desarrollo.
Durante el año pasado, la línea de transmisión extendió hasta 2050 el contrato con CMP, su principal cliente. En paralelo, “sostuvo conversaciones con potenciales nuevos clientes, en distintas etapas de desarrollo, que buscan utilizar la línea de transmisión eléctrica dedicada, tanto para consumo como para inyección de energía”, precisó la compañía en su última memoria.
El caso de BHP
La venta de activos de infraestructura considerados no estratégicos no es exclusiva de CAP (ver recuadro).
De hecho, según publicó DF en junio, la australiana BHP sacará al mercado cerca de 1.000 kilómetros de líneas de transmisión que utiliza en sus tres operaciones mineras —Escondida, Spence y Cerro Colorado—, en un proceso asesorado por JPMorgan que comenzaría a movilizarse antes de que termine el año.
La transacción, que contemplaría la venta del total de estos activos, estaría avaluada en torno a US$1.500 millones, según han señalado conocedores del proceso.
El proceso aún se encuentra en una etapa de definición de aspectos clave, como la estructura de la venta y la generación de contratos por línea, además de completar el due diligence y determinar eventuales condiciones con el futuro comprador.
La decisión de enajenar estos activos no es nueva para la australiana. A fines de 2025, la gigante minera acordó la venta del 49% de sus activos de transmisión eléctrica utilizados por su negocio de hierro en Australia a Global Infrastructure Partners (GIP), filial de la gestora de fondos y activos BlackRock, por un total de US$2.000 millones.
Las enajenaciones en cadena que se desataron durante los últimos años
La minería y energía lideran la enajenación de líneas de transmisión, activos que fueron objeto de diversas operaciones durante la última década.
El primer deal fue en julio de 2018, cuando AES Gener (hoy AES Andes), asesorada por BTG Pactual Chile, vendió el 20% de su negocio de transmisión a Chilquinta en US$ 220 millones.
Minera Centinela, asesorada por Santander CIB, se desprendió ese año de sus redes por US$ 117 millones y CGE hizo lo propio en una transacción de 2019, donde obtuvo US$ 167 millones. Las compradoras fueron, en ambos casos, firmas europeas.
En 2021 llegó la segunda operación en envergadura: Colbún vendió sus líneas al fondo de pensiones holandés APG en US$ 1.295 millones. La chilena fue asesorada por JP Morgan y BTG Pactual.
La mayor venta, en todo caso, ocurrió un año después. En 2022, Enel enajenó su negocio de transmisión y subestaciones al Grupo Saesa, controlado por dos fondos de pensiones canadienses, por US$ 1.345 millones. Rothschild & Co actuó como asesor financiero de Enel.
En otros negocios, Los Pelambres -de Antofagasta Minerals- se desprendió de sus líneas y Transemel las compró por US$ 67,5 millones; CMPC, del grupo Matte, vendió sus activos de transmisión en Chile por US$ 70 millones a la portuguesa Tensa; y Transelec adquirió 200 km. de redes en el sur del país, siendo Ferrovial la parte vendedora.