La memoria del agua
Señor Director:
La lluvia que golpea al norte no es una anomalía: es una prueba más del cambio climático que vivimos y que produce un estrés para toda la realidad territorial. Las inundaciones en el norte nos recuerdan que debemos diseñar infraestructura para la escasez hídrica que parece permanente, pero a su vez para tormentas inusuales con récords de agua caída en solo horas. Hoy, esa incertidumbre es una condición de diseño.
La buena noticia es que Chile no parte de cero. El Plan Nacional de Infraestructura Pública 2025-2055 ya diagnosticó que más del 60% de las cuencas del norte son altamente vulnerables a inundaciones y aluviones, y dimensionó una respuesta concreta de corto, mediano y largo plazo: más de 760 iniciativas de resiliencia hídrica con una inversión de 2,6 billones de pesos. Y ahí conviene ser precisos con las palabras: Resiliencia es la capacidad de un territorio para proteger a las personas, mantener el agua y la conectividad, y recuperarse rápido.
El diagnóstico, la carta de navegación y hasta la estimación de los recursos, ya existe. Así como se construyeron obras a partir de tragedias como el aluvión de Antofagasta en 1991 o el de la Quebrada de Macul en 1993, el plan nacional debe tener continuidad, se deben financiar sus obras y no ceder a la tentación de borrar la memoria, que todos sabemos, el agua tiene para recuperar los espacios que alguna vez ocupó.
DANILO NÚÑEZ IZQUIERDO
INGENIERO CIVIL, EX SUBSECRETARIO DE TRANSPORTES Y DE OBRAS PÚBLICAS