Minerales críticos: una oportunidad para el país y la región
ANDRÉS PÉREZ M. Economista Jefe de Banco Itaú para Latinoamérica
Uno de los temas que ha ganado creciente relevancia en el debate económico global es el rol estratégico de los minerales críticos (MC). Su demanda en los años venideros se debería mantener elevada dado el importante crecimiento proyectado de las industrias tecnológicas, IA, y defensa, de electromovilidad, y de energías renovables, entre varios otros. El exceso de demanda ha impulsado alzas de precios de varios commodities, entre los cuales, se encuentran el cobre y el litio, reflejando un choque positivo y persistente de los términos de intercambio de exportadores de MC.
En paralelo, se suma el interés de EEUU por asegurar el oportuno y libre acceso a MC desde fuentes geográficamente cercanas, factor cada vez más importante considerando la creciente fragmentación y tensiones geopolíticas del mundo moderno. Debemos recordar que, en los últimos años, China ha concentrado aún más la producción de MC y tierras raras, mientras que EEUU mantiene una dependencia neta de importaciones superior al 50% en más de treinta minerales considerados críticos, lo que presenta una oportunidad clara para el crecimiento económico en Chile y la región, dadas sus importantes reservas de MC.
De hecho, la demanda por ellos ya se observa en el dinamismo de nuestras exportaciones, de la mano del cobre, a pesar de los menores volúmenes de producción. A su vez, persistentes revisiones al alza en la inversión proyectada en los próximos años, principalmente en minería y energía, reafirman las perspectivas favorables.
Aprovechar esta oportunidad requiere que la región continúe fortaleciendo la institucionalidad económica, generando condiciones propicias para agilizar la inversión privada, el desarrollo de infraestructura de transporte y eléctrica, entre otros. Es favorable que varias economías de la región estén impulsando medidas que reduzcan la discreción política en los procesos de aprobación de permisos y reduzcan la burocracia administrativa.
Por el lado fiscal, los vaivenes en los precios de commodities exigen prudencia en el tratamiento de los ingresos derivados de estos recursos. El ajuste prudencial a los ingresos fiscales por litio en Chile, implementado a partir de 2023, fue un fortalecimiento oportuno de la institucionalidad fiscal. Si hubiéramos tratado los extraordinarios ingresos fiscales por el litio en 2022, estimados en 1,6% del PIB, como ingresos permanentes, habríamos permitido una senda de gasto bastante mayor, amplificando el deterioro de nuestras finanzas públicas.
El viento de cola que nos provee la demanda por MC y el choque favorable de términos de intercambio, ocurre al tiempo se ha tomado consciencia de la importancia del crecimiento económico en la región; que en paralelo, se encuentra alejada de los principales focos de tensión geopolíticos. Esta combinación de factores genera sinergias importantes para la inversión privada. Así, sería conveniente que también se impulsen medidas que apunten a desarrollar industrias de mayor valor agregado en torno, o complementarias, a los MC. Y, también, evaluar cómo nuestros mercados laborales se pueden beneficiar del boom, en un contexto de importantes rigideces, informalidad, y brechas de habilidades.
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