El mercado comienza a sacar nuevas cuentas respecto del espacio de gasto fiscal del que dispondrá el ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, en el marco del proyecto de Ley de Presupuestos 2027, que se enviará al Congreso a más tardar el próximo 30 de septiembre.
Y es que la autoridad tendrá inesperados aliados: un precio del cobre en máximos históricos, que se ha consolidado en niveles superiores a US$ 6,6 la libra; un mayor crecimiento económico el próximo año, con un Producto Interno Bruto (PIB) que podría situarse en 3,5% en caso de generarse un impulso a la inversión por los efectos de la ley de reconstrucción; y las medidas de contención de gasto para este año, que han implicado un recorte de US$ 2 mil millones en el gasto fiscal y un gasto que a junio ha crecido un 1%, lo que contrasta con la expansión de 1,7% que contemplaba la Ley de Presupuestos original.
Con estos antecedentes, el mercado ya no espera una contracción del gasto fiscal el ejercicio venidero, sino un a nula variación o un incremento no mayor al 1%.
Según la trayectoria del Informe de Finanzas Públicas (IFP) del segundo trimestre, el gasto crecería un 0,7% real el próximo año: “Sin embargo, la mejor posición fiscal de 2026, dada la mayor recaudación por cobre y litio, cambiará ese guarismo al alza en conjunto con probable mayores avances en eficiencia de gasto y recortes fiscales”, anticiparon en el área de estudios de Scotiabank.
En Banco Santander previeron un gasto fiscal “relativamente plano” el próximo año, ya que si bien crecen que la cotización del cobre ayudará a no realizar fuertes ajustes del gasto, “el escenario fiscal sigue siendo estrecho y las necesidades de consolidación continúan siendo relevantes”.
El economista jefe para América Latina de Itaú, Andrés Pérez, proyectó un alza del gasto fiscal en torno a 1% real anual en 2027, bastante por debajo de la expansión de la economía, “facilitando el cumplimiento de la meta de balance tras varios años de incumplimiento, y contribuyendo a la pronta estabilización de la deuda pública”.
“Considerando los elevados precios del cobre, es probable que tengamos sorpresas en los ingresos mineros efectivos en los próximos trimestres y 2027, con lo cual las necesidades de financiamiento se podrían reducir”, agregó.

El exdirector de Presupuestos y académico de la Universidad de los Andes, Matías Acevedo, calculó que el gasto subiría en torno a 1% en 2027 para que sea compatible con la meta de balance estructural de 1,8%: “Sin embargo, el deficit efectivo será menor, por el mayor precio del cobre esperado y dinamismo de la economía, que no se reflejará completamente en el cálculo del balance estructural. A pesar de los menores ingresos producto de la reforma, se espera un escenario favorable para contener la deuda si el cobre se mantiene por sobre US$ 5,5 la libra y la economía crece en torno al 3%”.
El exsubsecretario de Hacienda y decano de Economía de la Universidad San Sebastián, Alejandro Weber, sinceró que fue “partidario de un crecimiento real cero para el próximo año, como una forma de ir consolidando legalmente el ajuste fiscal administrativo que ha realizado el gobierno”.
Sin embargo, dijo, “hoy veo más probable un crecimiento real de entre 1% y 2% para la Ley de Presupuesto de 2027. Aun así, sería casi la mitad de lo que ha crecido en promedio el gasto fiscal en la última década”, planteó.
El gerente de estudios de Gemines, Alejandro Fernández, resaltó que la expansión del gasto estuvo “muy contenida” en el primer semestre comparado con la proyección del último IFP, que estima una expansión de 2,2% este año: “Es cierto que las estimaciones del Presupuesto se hicieron con un precio de tendencia del cobre de US$ 4,38 y para el próximo año debería ser al menos US$ 1 más alto, lo que relajaría las restricciones sobre el gasto. Pero, en el mejor de los casos, podría crecer menos de 1% y, tal vez, cerca de cero”.
Las nuevas estimaciones
El 24 de agosto, los comités de expertos convocados por Hacienda entregarán sus estimaciones de dos de los parámetros claves para la construcción del Presupuesto 2027 y de los años siguientes: el PIB no minero de tendencia y el precio del cobre de largo plazo. En la consulta de 2025, dichos supuestos se fijaron en 2,6% y US$ 4,38 por libra para este año, respectivamente.
El economista senior del OCEC UDP, Juan Ortiz, explicó que la mayor holgura para el alza del gasto real en 2027, que lo calcula en torno al 1%, tendría como fuente un alza de los ingresos estructurales, en medio de un mayor repunte del PIB tendencial (desde 2% a 2,3% para 2027) y el precio de cobre de referencia (en torno a US$ 5 la libra): “Los ingresos estructurales deberían aumentar y, dado la meta fijada por el Ejecutivo en el decreto de política fiscal, el espacio de crecimiento del gasto en términos reales debería ser mayor”, dijo.
Santander prevé un ajuste al alza del precio de cobre de largo plazo desde US$ 4,38 a US$ 5,5. Scotiabank apuntó a una mantención del Producto de tendencia y un cobre de largo plazo cercano a US$ 6 la libra.
El decano de Administración y Negocios de la Universidad Autónoma, Rodrigo Montero, prevé un crecimiento del gasto fiscal entre 1,5 y 2% real el próximo año: “En caso de que los parámetros de largo plazo, como crecimiento tendencial, o precio del cobre, mejoraran su perspectiva de mediano y largo plazo, eso significaría contar con ingresos extraordinarios, los cuales deberían ahorrarse”.