La agencia Fitch Ratings mantuvo la posición crediticia de Chile en A- y con una perspectiva de calificación estable. La clasificadora sustentó su análisis en “un balance soberano relativamente sólido, con una relación deuda pública/PIB inferior a la de sus pares”. Además, tiene en cuenta “la sólida gobernanza de Chile y su historial de políticas macroeconómicas creíbles, centradas en un régimen de metas de inflación y tipos de cambio flexibles”.
En este marco, valoró respecto de la evolución de la deuda pública que se haya mantenido estable por primera vez en dos décadas, situándose en el 41,7% del PIB en 2025, gracias al fortalecimiento del peso y a un elevado deflactor del PIB impulsado por el cobre. En este escenario, Fitch prevé que la relación deuda-PIB aumente al 42,8% del PIB en 2026 antes de estabilizarse cerca del 43% del PIB un nivel muy inferior a la mediana del 59% observada en los países con calificación «A».
También abordó la evolución de la actividad económica en el presente año, donde subrayó que el crecimiento se ve afectado por múltiples shock: “La economía chilena se contrajo un 0,3% interanual en el primer semestre de 2026, impactada por choques transitorios en los sectores pesquero, agrícola y minero, así como por el deterioro de la confianza empresarial asociado al aumento de los precios del petróleo”.
En ese escenario, Fitch “está revisando a la baja su previsión de crecimiento para 2026, situándola en el 0,7 % frente al 1,6 % anterior”, perspectiva en la cual también incidió la persistencia de un fenómeno de El Niño que se perfila con un alto nivel de intensidad hasta enero próximo. Y para el próximo año, estimó crecimiento del PIB de 3%.
La clasificadora analizó las reformas propuestas por el gobierno del presidente José Antonio Kast, destacando que el proyecto de ley integral de reconstrucción, cuya promulgación está prevista para septiembre, es “la primera etapa de una agenda más amplia -que incluye reformas en el mercado laboral y en los mercados de capitales, así como una agilización aún mayor de los trámites de permisos- que, en conjunto, podría elevar la tasa de crecimiento potencial”.
También en su visión sostienen que el nuevo gobierno está llevando a cabo una consolidación fiscal centrada en recortes del gasto. “Datos recientes muestran un crecimiento interanual de los ingresos reales del 7,0 % hasta julio -impulsado por un fuerte aumento de los ingresos mineros-, mientras que el gasto se contrajo un 0,7 % interanual, reflejando una marcada reducción de la inversión de capital y un incremento más moderado del gasto corriente”.
De esta manera, Fitch prevé que el déficit fiscal efectivo se reduzca al 1,8 % del PIB en 2026, frente al 2,7 % de 2025, y que continúe disminuyendo en 2027 gracias a los elevados precios del cobre y a la contención del gasto.