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Rodrigo Aravena

Optimismo, pero moderado, hacia el segundo semestre

RODRIGO ARAVENA economista jefe Banco de Chile

Por: Rodrigo Aravena

Publicado: Lunes 20 de julio de 2026 a las 04:03 hrs.

Rodrigo Aravena

Rodrigo Aravena

Está fuera de discusión que el balance macroeconómico de lo que va del año no es positivo. A diferencia de lo que la gran mayoría esperábamos, la actividad económica no ha crecido y el mercado laboral ha mostrado un deterioro adicional, con un claro desacople respecto del resto del mundo. Incluso resulta esperable que, en un par de semanas, cuando se publiquen las cifras de junio, el desempleo se acerque aún más a los dos dígitos y que el Imacec confirme una segunda caída trimestral consecutiva, ratificando una recesión técnica, aunque transitoria.

Si bien hay varias razones para pensar que la economía comenzaría a recuperar gradualmente el crecimiento desde el segundo semestre, debemos mantener cautela en las proyecciones, dado que solo una parte del bajo dinamismo responde a factores reversibles en el corto plazo. Entre ellos, destaca el hecho que la caída del PIB se ha concentrado en sectores de oferta, que tienden a ser más volátiles y a revertirse con mayor rapidez que otros más persistentes, como servicios y comercio. Aunque no hay certeza sobre cuándo volverán a crecer, es poco probable que la pesca siga cayendo 20%, o que la minería y la industria mantengan descensos de 10% el resto del año. Un segundo factor es la caída en la inflación que, en caso de que se normalice el precio internacional de la energía, tendría un efecto positivo sobre los ingresos disponibles. Un tercero, pero más gradual, es el mayor volumen de inversión planificada para los próximos trimestres, reflejado en el alza que han presentado catastros de proyectos.

“Debemos mantener cautela en las proyecciones, dado que solo una parte del bajo dinamismo responde a factores reversibles en el corto plazo”.

Sin embargo, una parte relevante obedece a razones más estructurales, que no se corregirán por sí solas con el ciclo económico. Entre ellas, merece especial atención el mercado laboral, cuyo deterioro ha superado lo previsto. El desempleo está aumentando con una tasa de participación baja, lo que anticipa que, si la fuerza de trabajo sigue creciendo hacia niveles prepandemia sin una mayor creación de empleo, la desocupación podría permanecer por un buen tiempo sobre el 10%. Tampoco puede pasarse por alto la existencia de 980 mil desempleados (casi en niveles de los 1,6 millones del peak de la pandemia) ni el retroceso en el número de cotizantes que registra la Superintendencia de Pensiones, señal de un deterioro en la formalidad. El crecimiento no basta para revertir esta tendencia, por lo que es aún más urgente impulsar medidas de fondo en materias como flexibilidad, costos laborales (fijación de salarios, jornada e indemnizaciones) y acciones focalizadas por grupos etarios y/o sectores. Asimismo, es clave avanzar en materias donde hay alto consenso, como las mejoras al sistema tributario (en etapas finales de tramitación legislativa) y al sistema de permisos y licencias, sobre todo para reducir la influencia del ciclo político en las decisiones de inversión.

Por el momento, sin cambios de fondo, es difícil esperar mucho más de 1% de crecimiento este año y algo menos de 3% el próximo, lo que nos deja en un promedio de 2% para el bienio.

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