Clasificación de riesgo y convergencia fiscal
La ratificación de la calificación soberana de Chile por parte de S&P Global Ratings en A para moneda extranjera y A+ para moneda local, manteniendo la perspectiva estable, representa un voto de confianza a la trayectoria fiscal de nuestro país, aunque condicionado a la ejecución de la política de convergencia anunciada por el gobierno al asumir su mandado este año.
El dictamen de la clasificadora de riesgo obedece a la coyuntura favorable del precio del cobre y a la credibilidad inicial de los planes de consolidación fiscal de la administración del Presidente Kast, pero la sostenibilidad de esta nota descansa en la capacidad del Ejecutivo para materializar dichas promesas en el mediano plazo y, bajo este escenario, la formulación del Presupuesto 2027 representa una oportunidad para validar la viabilidad de la estrategia fiscal comprometida.
S&P destacó explícitamente que las autoridades chilenas han demostrado compromiso con la moderación fiscal. En este sentido, la agencia proyectó que el déficit del gobierno general se reducirá del 2,6% del PIB en 2025 al 1,4% en 2029, una trayectoria respaldada por el mayor crecimiento económico esperado a partir de 2027, la cotización favorable del cobre y reformas estructurales como la ley de reconstrucción nacional.
Aunque persisten riesgos a mediano plazo, la consolidación fiscal ya muestra señales de viabilidad en el corto plazo.
Sin embargo, la clasificadora matizó su optimismo al advertir que el proceso de consolidación fiscal será más prolongado de lo previsto inicialmente. Sus proyecciones indican que la deuda neta del gobierno aumentará del 36% del PIB en 2025 al 41% en 2029, escenario donde el pago de intereses absorberá el 5,5% de los ingresos fiscales entre 2026 y 2029. Este incremento en el servicio de la deuda reduce severamente el margen de maniobra del erario público y subraya la necesidad de que la reactivación económica no dependa del estímulo fiscal, sino de la atracción de inversión privada a gran escala.
Aunque persisten riesgos a mediano plazo, la consolidación fiscal ya muestra señales de viabilidad en el corto plazo. El acta del pasado del 4 de septiembre del Consejo Fiscal Autónomo reveló un cambio de tono tras tres años de metas incumplidas. El organismo técnico constató que ahora existe una mayor probabilidad de convergencia hacia el objetivo de déficit estructural del 2,6% del PIB comprometido para el presente año fiscal. Los datos a julio mostraron ingresos fiscales creciendo al 7% real, impulsados en parte por la mayor recaudación de la minería privada ante el alza del cobre, mientras el gasto corriente crece solo 3% real y el gasto de capital cae 14,2%, muy por debajo del 1,7% legislado.
La nota que ratificada por S&P no constituye, entonces, un veredicto sobre un resultado ya consolidado, sino una apuesta sobre la capacidad del fisco para sostener su ajuste en el tiempo. Lo que las clasificadoras observarán en adelante no es solo si las cifras convergen a la meta, sino si la contención del gasto público resiste con independencia del ciclo de las materias primas, porque una consolidación apoyada en ingresos transitorios es, por definición, reversible. El verdadero desafío para Chile, de cara a la discusión presupuestaria en el Congreso no es celebrar los resultados actuales, sino sostener la disciplina fiscal más allá de la volatilidad de un cobre que no permanecerá siempre en sus niveles máximos en los últimos meses.