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Editorial

LECCIONES MUNDIALISTAS

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Publicado: Martes 21 de julio de 2026 a las 04:00 hrs.

Los modelos predictivos -entrenados con datos físicos y tácticos y capaces de simular probabilidades en tiempo real- situaban a España entre las favoritas de este Mundial. Sin embargo, hay variables que ningún sensor deportivo logra medir con precisión: liderazgo, formación, disciplina, orden institucional y capacidad de ejecutar un plan bajo presión. Ahí está la principal lección que el management puede extraer de esta final.

España y Argentina llegaban al partido con realidades institucionales distintas. La federación española venía de atravesar la crisis provocada por el caso Rubiales, mientras la argentina está bajo la lupa del FBI y de fiscales federales de EEUU, que investigan un presunto lavado de activos y fraude bancario. El resultado de un partido no permite emitir un juicio sobre la gestión de una organización, pero sí puede mostrar cómo funcionan sus estructuras cuando la presión alcanza su punto máximo.

España mostró un sistema. Ganó con el equipo que menos goles ha recibido en la historia de un campeón mundial y con Luis de la Fuente, el entrenador más veterano en levantar la Copa. El técnico conocía a varios de sus jugadores desde las categorías juveniles y logró combinar el talento joven con la experiencia de los más veteranos.

El fútbol siempre conserva una cuota de azar. Pero también puede funcionar como un espejo para las empresas.

Esa mezcla generacional tiene un paralelo directo con las empresas. Según ManpowerGroup, hoy pueden converger hasta seis generaciones distintas en una misma organización, y el 85% de los profesionales se relaciona con al menos tres de ellas. Esa diversidad puede transformarse en una ventaja, pero solo cuando existe una conducción capaz de integrar experiencias, transmitir conocimiento y alinear a las personas detrás de un mismo propósito.

De la Fuente no solo reunió generaciones: también fue un formador durante muchos años. Eso permitió que España reaccionara como una estructura y no como una suma de talentos individuales. La formación, sin embargo, suele ser una de las primeras áreas que se debilitan cuando las organizaciones ajustan costos. En EEUU, entre las empresas que redujeron su presupuesto de capacitación en 2025, más de la mitad lo hizo en 16% o más, y un 58% atribuyó el ajuste a la incertidumbre económica, según el Industry Report 2025 de Training magazine.

Pero formar bien a las personas no basta. En los momentos decisivos también se necesita disciplina para ejecutar. España mantuvo su plan incluso bajo máxima presión y convirtió en conducta su mantra declarado: “No existe el éxito sin sufrimiento”. En las empresas ocurre algo similar: la estrategia pierde valor si la organización no es capaz de tomar decisiones y llevarlas a la práctica a tiempo. Según McKinsey, las compañías que destacan por su capacidad de ejecución tienen 1,7 veces más probabilidades que las más rezagadas de adoptar decisiones estratégicas con la velocidad necesaria.

La disciplina, además, no se limita a cumplir una táctica. También supone respetar las normas, controlar las reacciones y mantener la conducta cuando el escenario se vuelve adverso. En ese aspecto, Argentina terminó dejando una imagen negativa. La final se inclinó, en parte, por una expulsión evitable en un momento de máxima presión y terminó con golpes provocados por jugadores argentinos. No fue el caso de todos, por cierto: Messi se mantuvo al margen de los incidentes, y no cabe más que destacar la actitud del DT trasandino, Lionel Scaloni.

El fútbol siempre conserva una cuota de azar. Pero también puede funcionar como un espejo para las empresas. La pregunta no es solo si cuentan con talento, sino si han invertido en formar personas, en impulsar valores, reducido la dependencia de figuras insustituibles, desarrollado disciplina para ejecutar y creado controles capaces de resistir incluso cuando los resultados son favorables. Porque el éxito puede silenciar durante un tiempo las preguntas incómodas. La buena gestión, en cambio, se reconoce cuando esas preguntas siguen teniendo espacio, aun después de ganar.

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