En medio de un complejo escenario laboral en la Región del Biobío, donde la tasa de desempleo alcanza el 10,7%, Salmones Camanchaca amplió sus operaciones en Tomé con la puesta en marcha de una quinta línea de procesamiento y un nuevo túnel de congelados. La expansión permitió elevar en 54% la dotación de trabajadores de la planta, que pasó de 754 a 1.161 operarios, de los cuales más de 1.000 residen en la comuna.
La iniciativa busca fortalecer la capacidad productiva de la compañía y responder a los requerimientos de sus mercados de destino, en un contexto en que su producción acumulada a septiembre bordeó las 24 mil toneladas.
El gerente de Procesos de la compañía, Jorge Vergara, detalló que la incorporación de una quinta línea de proceso fortalece la capacidad de la planta de Tomé, pues “permite elaborar distintos formatos, entre ellos filetes y porciones, para responder a las necesidades de nuestros clientes y a las exigencias de los mercados internacionales”.
Actualmente, Norteamérica concentra el 52% de la ventas de salmón Coho y Atlántico de la empresa. El resto de la producción procesada en la planta en Tomé es distribuida en 39 países de cuatro continentes, algunos de ellos donde la firma mantiene oficinas comerciales, como es el caso de Estados Unidos, Japón, México y Europa.
Vergara destacó las capacidades de la industria salmonera en la zona. A su juicio, “la región cuenta con infraestructura, conocimiento técnico y trabajadores especializados para recibir materia prima, agregarle valor y transformarla en alimentos competitivos que llegan a los mercados más exigentes del mundo”.
“Buscamos seguir fortaleciendo estas capacidades, porque permiten que el desarrollo de la salmonicultura se traduzca también en empleo y oportunidades para Tomé y la región”, agregó.
Mercados de destino
La operación de Salmones Camanchaca en Biobío también tiene un impacto en la actividad logística y portuaria de la región. Alrededor del 60% de la producción total de la empresa se exporta a través de terminales marítimos de la zona.
De acuerdo con los registros de despacho de la compañía, más de 5.500 toneladas de salmón congelado se exportan por el Puerto de San Vicente, cerca de 4.800 toneladas por Puerto Coronel y otras 1.300 toneladas por DP World Lirquén. En conjunto, estos terminales movilizan más de 11.500 toneladas de productos congelados de la firma.
En el caso del salmón fresco, los envíos se realizan principalmente por vía aérea, a través del Aeropuerto Internacional Arturo Merino Benítez, con Estados Unidos como uno de sus principales mercados de destino.
Sin embargo, el impacto de la expansión productiva no sólo se ve reflejada en el comercio internacional. Los encadenamiento productivos locales derivados de la operación, tendrán también un beneficios.
“El aporte de Camanchaca a Tomé se expresa tanto en el empleo de la planta como en la actividad que genera para otras empresas y servicios de la comuna”, sostuvo Vergara.
El ejecutivo detalló que las compras y la contratación de servicios sostienen puestos de trabajo adicionales fuera de las instalaciones de la empresa. “Nuestra red considera 42 proveedores locales, con pagos por $ 2.670 millones, a lo que se suman $ 562 millones en patentes municipales, recursos que contribuyen al desarrollo comunal”, señaló.

Crisis laboral
Aunque el cultivo de la industria se concentra en las regiones de Los Lagos y Aysén, el aporte del Biobío abarca distintas etapas del proceso. Según cifras de SalmonChile, la actividad salmonera genera alrededor de 5.000 empleos directos e indirectos en la región.
En ese contexto, la compañía elevó su dotación de 754 a 1.161 operarios, incorporando 407 trabajadores. Según la empresa, más de la mitad de las contrataciones para la temporada alta corresponden a personas que ya habían mantenido un vínculo laboral con la firma.
“Como principal fuente de empleo de Tomé, en Camanchaca mantenemos un vínculo estrecho con las familias de la comuna. Los trabajadores que se incorporan durante la temporada alta son fundamentales para responder al aumento de la producción y, en su gran mayoría, son vecinos de Tomé que aportan su experiencia y compromiso a nuestra operación. Ese vínculo tiene continuidad”, explicó.
Agregó que más de la mitad de las contrataciones para la alta temporada ya habían tenido un vínculo laboral con la empresa; por lo tanto -dijo- "contamos con colaboradores que conocen nuestros procesos y estándares”.
La industria tiene un fuerte componente de contratación femenina. De los 1.161 operarios que emplea Camanchaca 498 son mujeres, un 43% de la fuerza laboral. “Esta participación muestra también la relevancia de la salmonicultura como fuente de oportunidades laborales para las mujeres. En Tomé, su aporte es parte esencial de las capacidades que hemos desarrollado como compañía”, puntualizó.