Los costos de producción agrícola se han duplicado durante 2026 y el precio de venta del trigo se estancó en $ 31 mil por quintal, generando una asimetría que tiene a los productores de la provincia de Malleco, en la Región de La Araucanía, con inminentes pérdidas para la próxima cosecha.
“Nos aumentaron los costos, pero no subió el valor de venta del grano. Hoy día el margen es muy estrecho y hay muchas probabilidades que se vayan a pérdida”, declaró a DF Regiones el presidente de la Asociación de Agricultores de Malleco, Sebastián Naveillán, quien agregó que si bien el escenario no anticipa un alza inmediata en el precio del pan y las harinas, sí amenaza la viabilidad económica del sector granelero del sur de Chile.
Actualmente, la Región de La Araucanía produce 42% del trigo destinado al consumo interno en Chile, volumen del cual más de la mitad se cultiva en la provincia de Malleco. A esto se suma que la zona genera 60% de la avena nacional con fines de exportación y 70% del raps, materia prima esencial para la elaboración de aceites y alimento para la industria salmonera.
Mercados internacionales
El sector ha venido sorteando un aumento de costos desde que se desataron los conflictos internacionales, que han gatillado una disparidad entre los valores internacionales y los costos operativos en Chile. Mientras el precio del trigo fuerte (que registra sobre 30% de gluten) “se mantiene estable en torno a los $ 310 pesos por kilo puesto en Santiago”, los gastos en insumos como fertilizantes, abonos y combustibles sufrieron incrementos de hasta un 100%.
Este escenario difiere drásticamente de crisis anteriores, impidiendo amortiguar el golpe financiero en la presente temporada.
Naveillán precisó que la dinámica asfixia al productor primario. “Cuando partió la guerra con Rusia y Ucrania, subió el costo al doble, pero también subió el valor del grano casi al doble. Entonces, marginalmente el agricultor quedó igual y no fue tan duro”, detalló para ejemplificar la complejidad que afecta a los campos.
El Niño en la cosecha
La rentabilidad se podría ver agravada por factores meteorológicos. Las lluvias tardías y eventuales granizadas en diciembre amenazan con quebrar las plantas y mermar el volumen de cosecha. “Es uno de los años más complejos que se ha visto (…) Cualquier variable nos puede afectar porque estamos jugando con un margen muy pequeño”, advirtió el dirigente.
Aunque las precipitaciones favorecieron el proceso de llenado de granos sin generar retrasos en las labores de fumigación y manejo predial, la proximidad del verano eleva la vulnerabilidad de las siembras.
Desde la asociación advierten que un evento meteorológico adverso ad portas de las faenas estivales sería definitivo para liquidar el rendimiento final por hectárea.