La combinación de una fuerte caída en los inventarios de trigo en Estados Unidos, uno de los mayores productores mundiales del cereal, el encarecimiento de los insumos agrícolas, como el petróleo y los fertilizantes, y la consecuente baja en la superficie sembrada en La Araucanía, está poniendo presión al alza sobre los precios del pan y otros productos elaborados a base de harina.
La región, y particularmente la provincia de Malleco, que históricamente ha sido considerada como “el granero de Chile”, concentran 42% de la producción nacional de trigo.
En entrevista con DF Regiones, el presidente de la Asociación de Agricultores de La Araucanía, Sebastián Naveillán, advirtió que el sector enfrenta un escenario complejo que derivará en una menor disponibilidad de granos. El dirigente detalló que la sequía en EEUU ha provocado la peor cosecha en 60 años, y las expectativas de menor producción ya están haciendo subir los precios de los contratos futuros del commodity en la bolsa de Chicago, el principal referencial para el mercado mundial de granos, encareciendo las importaciones para Chile.
A esto se suma otro factor internacional, derivado de la guerra en Irán y la interrupción del tráfico de buques de carga a través del estrecho de Ormuz, que ha disparado los precios de insumos básicos para la siembra en el territorio nacional, particularmente el petróleo. Junto con el costo de los combustibles, “el valor de los fertilizantes subió 50% (…) y la urea importada registra un alza cercana a 40%”, detalló el representante de los agricultores.
42% de la producción nacional de trigo se concentra en la Región de La Araucanía
Márgenes al límite
Este incremento en la estructura de costos operativos impactaría directamente en la decisión de inversión de los agricultores chilenos. Naveillán advirtió que el costo de producción por hectárea, que en condiciones normales oscila entre $ 1,8 millones y $ 1,9 millones, superará los $ 2 millones.
En consecuencia, el gremio está pronosticando una caída significativa en la superficie sembrada para la temporada en curso. “Nosotros estamos anticipando que va a haber un 10% o 12% menos de siembra de trigo en esta temporada, producto del alza de los costos”, afirmó Naveillán.
La pérdida de márgenes es una realidad inminente para la agricultura de granos. El presidente de la asociación subrayó la gravedad del panorama: “No vamos a tener rentabilidad, es lo más probable, y lo que tengamos, habrá que traspasarlo a costos (…) y estamos trabajando en números rojos y eso es sumamente delicado para la producción agrícola”.
Necesidades de riego
Otro factor que influirá en las perspectivas del sector es la cantidad y fecha de las precipitaciones. “Va a depender de si efectivamente tenemos las lluvias en el llenado (de canales), porque si no las tenemos, nuestros rendimientos serán menos de lo estimado y eso sería algo realmente catastrófico”, advirtió el dirigente
Para los productores golpeados por los mayores costos, la opción de reconvertir los campos hacia otras áreas choca con la barrera de la infraestructura hídrica. Para lograr diversificar la matriz agrícola local, el sector requiere que el Estado impulse y ejecute de forma prioritaria proyectos de riego en la zona. Naveillán enfatizó que “no podemos reconvertirnos a fruta si es que no tenemos agua”.
Actualmente, la zona cerealera de la provincia de Malleco carece de embalses y grandes obras de infraestructura hídrica, lo que los hace depender para el riego de los cultivos de sistemas centenarios de carácter privado, como el canal Sustento, además de obras menores en las cercanías de la ciudad de Angol.
Según explicó, existe un proyecto para construir un embalse en Curacautín que se discute desde la década de 1990; sin embargo su avance ha sido nulo. El dirigente atribuyó esta paralización a los problemas territoriales en la Macrozona Sur, argumentando que “el conflicto en La Araucanía ha hecho que cualquier incentivo de futuro, de inversión, se vea rezagado”.
Conversaciones en curso
Superar este déficit de infraestructura hídrica es considerado vital por el gremio para inyectar dinamismo a la economía regional y promover el desarrollo integral del sector rural de la provincia. “Ya hemos conversado con el Ministro de Agricultura un par de veces y está llano a que aquí necesitamos ponerle agua a La Araucanía. Hoy necesitamos que el Estado y el Gobierno tomen un plan nacional de riego y embalses, y canales de riego en la provincia de Malleco y la Región de La Araucanía para permitir este recambio (…) eso le daría mucho dinamismo a nuestra economía”, declaró.