“Estamos destruyendo puestos laborales”, es el crudo análisis del economista y académico de la Universidad del Desarrollo, Carlos Smith respecto a las cifras de desempleo entregadas este miércoles por el Instituto Nacional de Estadísticas (INE) para el último trimestre, donde la desocupación alcanzó su peak en la Región de Ñuble, con 11,2%, ampliamente superior al 9,6% que registra el país.
Para Smith, la explicación se fundamenta en que “hasta ahora el desempleo crecía porque más gente entraba a buscar trabajo, pero este trimestre pasó otra cosa a nivel nacional, en que cayó el empleo”, comenta, detallando que el mercado ya no es capaz de absorber la demanda laboral de los chilenos.
Afectación territorial
El académico agregó que la situación crítica se concentra en la zona centro sur del país, donde las regiones de Ñuble (11,2%), O'Higgins (10,8%), Biobío (10,7%) y La Araucanía (10,1%) registran las mayores alzas, según el INE.
El análisis del economista cuestiona la representatividad del 9,6% nacional, argumentando que el problema real “se está escondiendo debido a que muchas personas, por desaliento, dejaron de buscar trabajo y salieron de la fuerza laboral (…) Si calculamos la tasa con la misma participación que había hace un año, los números son otros. El desempleo nacional estaría en 10,2%, no 9,6% y los desocupados pasarían del millón de personas”, plateó Smith, agregando que bajo esta misma corrección, “la desocupación real en Biobío sería del 11,2%”.
A nivel nacional, la ocupación bajó un 0,9% en 12 meses, lo que se traduce “en cerca de 84 mil puestos de trabajo destruidos, constituyendo la primera caída de este ciclo económico”, donde Ñuble, muestra el deterioro más rápido a nivel nacional al saltar desde un 7,5% en 12 meses. A su juicio, este “desplome se explica principalmente por una fuerte caída en el sector de la construcción, ajustando el mercado laboral mayoritariamente en los hombres”.
La situación en la Región del Biobío, con una tasa informada de 10,7%, presenta una dinámica diferente pero igualmente grave debido a la precarización laboral. El experto fue enfático en aseverar que las estadísticas muestran que “Biobío destruyó 18.500 empleos formales y creó 12.100 informales. O sea, dos tercios del ajuste de la región no se vieron como desempleo, se vieron como precarización”. A eso agregó que un alto porcentaje de los trabajadores de la región continúan laborando, pero sin contratos ni previsión social y con menores ingresos, lo que se traduce en casi un 28% de informalidad.
Smith precisó además que los jóvenes continúan siendo uno de los grupos más vulnerables frente a la generación de empleo. “En el tramo de 14 a 34 años cayó un 7,4% en Biobío y 9% en O'Higgins, provocando desvinculaciones tempranas que dejarán marcas duraderas en las trayectorias laborales de un segmento al que posteriormente se le exigirá experiencia”, detalló.
Destrabar inversiones
Frente al escenario sostenido de desocupación, el Ministerio de Economía constituyó en Biobío la Mesa Regional de Inversiones, una experiencia piloto en el país cuya finalidad es "apoyar para que los proyectos cumplan la normativa de manera más expedita y así puedan ser ejecutados de acuerdo a los plazos y se transformen en inversiones que generen empleo”, explicó el seremi de la cartera en Biobío, Christian Cifuentes, quien agregó que bajo ningún concepto esta instancia propicia la evasión o incumplimientos de la normativa, sino sólo destrabar procedimientos en las distintas instancias sectoriales.
La nueva institucionalidad, que será replicada paulatinamente en el resto del país, se crea al amparo de la Ley Marco de Autorizaciones Sectoriales, conocida también como la Ley Mas, con el foco puesto en dinamizar con celeridad el mercado laboral y bajo la convicción de que las inversiones son el principal mecanismo de generación de empleo.
En un trabajo conjunto entre el Estado, los gremios y la academia, se registra un catastro de 27 proyectos de inversión en Biobío que se encuentran en distintas etapas de tramitación, y que en su conjunto reportarían un monto superior a los US$ 2.450 millones y la activación de 3.775 puestos de trabajo formal en la zona.