“Nada de esto es fruto del azar”, dijo el gerente general de la Empresa Nacional del Petróleo (ENAP), Julio Friedmann, en enero de este año, cuando se dieron a conocer los resultados de 2025, que duplicaron los del ejercicio anterior y consolidaron un ciclo de alzas para la empresa estatal
Diez meses después, ENAP volvió a generar utilidades históricas por US$ 1.112 millones al tercer trimestre de 2026, un 119% más que en el mismo período del año anterior. Friedmann atribuyó el desempeño a un mejor contexto internacional, la reducción de la deuda y una mejora en la composición de las ventas. Estas cifras se sumaron a un 2025 que ya había marcado un récord anual, con US$ 1.465 millones de Ebitda y US$ 848 millones de utilidad.
El factor determinante detrás de estos resultados ha sido el favorable escenario internacional, especialmente el aumento de los márgenes de refinación, que ha impulsado los ingresos del negocio petrolero. A ello se suman avances en la gestión operacional y financiera de ENAP, entre ellos, una mayor participación de la producción propia en las ventas, una menor dependencia de productos importados y una reducción de su endeudamiento.
Pero de las variables más relevantes es el crack spread, o margen de refinación, un indicador que mide la diferencia entre el valor de los combustibles refinados y el costo del petróleo crudo utilizado para producirlos. Cuando esa diferencia aumenta, las refinerías pueden obtener mayores márgenes, incluso sin incrementar significativamente su producción.
Así, los resultados de ENAP reflejan una combinación de mejoras internas y factores externos, cuyo peso puede variar de un año a otro. Según los informes de la compañía, en 2022, 2024 y 2026, períodos de variaciones significativas en los márgenes de refinación, este indicador tuvo mayor protagonismo en las explicaciones de sus resultados. En cambio, en 2021, 2023 y 2025, años de márgenes moderados o a la baja, el énfasis estuvo principalmente en la gestión.
El impacto de los márgenes de refinación
El análisis razonado de ENAP muestra que la compañía obtuvo un Ebitda de US$ 1.875 millones al 30 de septiembre de 2026, un aumento de 83% respecto del mismo período del año anterior, impulsado principalmente por el mejor desempeño del segmento de Refinación y Comercialización (R&C).
La utilidad alcanzó un récord de US$ 1.112 millones, un incremento de US$ 605 millones respecto de septiembre de 2025. Este resultado estuvo asociado al aumento del margen bruto, que llegó a US$ 1.855 millones, favorecido por un incremento de US$ 17,8 por barril en el crack internacional promedio del período y por mayores ventas de producción propia de R&C, que aumentaron en 215 mil metros cúbicos.
Para entender el impacto del crack, hay que considerar que ENAP compra petróleo crudo, lo procesa en sus refinerías y comercializa productos como diésel, gasolinas y kerosene. La diferencia entre el precio del crudo y el valor de los combustibles obtenidos constituye una referencia del margen disponible para cubrir los costos de refinación y generar resultados.
Por ello, cuando los combustibles se encarecen más que el petróleo utilizado para producirlos, el negocio de refinación puede mejorar sus resultados.
En el caso chileno, el denominado crack Chile se calcula como la diferencia entre el precio de paridad de importación de ENAP y el precio promedio del crudo Brent. Este indicador ha registrado un aumento sostenido tras el inicio de la guerra en el Golfo Pérsico y, en los primeros nueve meses de 2026, se ubicó en US$ 64,7 por barril.
Según las estimaciones consideradas en este análisis, el margen asociado al diésel alcanza US$ 817,6 millones en lo que va del año. Al comparar las condiciones actuales con las de 2021, el diésel estaría generando US$ 1.300 millones adicionales y las gasolinas otros US$ 589 millones respecto de ese período.
Estas cifras reflejan la magnitud del cambio en los márgenes internacionales, aunque no equivalen directamente a utilidades netas de ENAP. Según datos oficiales, la estatal produce el 90% de las gasolinas y el 40% del diésel que requiere Chile.
El escenario tiene antecedentes. En 2022, tras el inicio de la guerra entre Rusia y Ucrania, los precios internacionales de refinación también aumentaron, lo que permitió a ENAP compensar un año marcado por detenciones de plantas debido a mantenciones y otros eventos.
Ese ejercicio, el crack Chile promedió US$ 53 por barril y el margen bruto consolidado llegó a US$ 1.307 millones. La producción, sin embargo, fue la más baja de la serie mencionada por ENAP en su último comunicado, con 9 millones de metros cúbicos.
Pese al menor volumen producido, los resultados fueron favorables, lo que muestra la importancia que pueden adquirir los márgenes internacionales en el desempeño financiero de la compañía.
Así, tanto 2022 como 2026 muestran que un escenario de márgenes elevados puede impulsar significativamente las utilidades. Esto no significa que el crack explique por sí solo los resultados, ya que también influyen la exploración y producción, los inventarios, los volúmenes de venta y la composición de los productos comercializados.
El fenómeno es especialmente relevante en el diésel y el kerosene. A diferencia de las referencias internacionales de refinación, el precio de paridad de importación utilizado por ENAP incorpora no solo el valor del combustible, sino también los costos de traerlo a Chile, como fletes, seguros y logística.
Esto significa que, cuando aumentan los costos de importar combustibles, una refinería instalada en el país puede obtener una ventaja económica frente a los productos importados. Esa diferencia puede ampliar el margen local incluso si el precio del petróleo crudo no cambia en la misma proporción.
Otro aspecto es el comportamiento de los inventarios. Según el análisis razonado, estos aumentaron US$ 763,4 millones, equivalentes a 93,3%, hasta alcanzar US$ 1.581,8 millones a septiembre de 2026. El incremento estuvo relacionado, entre otros factores, con un mayor volumen de existencias, de 310 mil metros cúbicos, valorizado en US$ 163 millones.
En períodos de alzas del petróleo, las diferencias entre el costo de adquisición de las materias primas y los precios de venta de los productos refinados pueden incidir en los márgenes del negocio. No obstante, un aumento en el valor de los inventarios no constituye necesariamente una utilidad realizada.
Así lo precisó ENAP: “Si bien se reconoce un mayor valor de existencias por mayores volúmenes y precios, esto no representa directamente una utilidad para la compañía, ya que se registran contablemente al menor valor entre su costo y su valor neto realizable. Por ello, la utilidad del período responde fundamentalmente a la generación de margen del negocio de refinación y a los volúmenes de venta”.
Costos también al alza
Sin embargo, el mejor escenario para los márgenes de refinación ha coincidido con un incremento de los costos de la compañía.
Las compras de petróleo crudo alcanzaron US$ 5.126 millones, un 31,6% más que en el mismo período del año anterior. Esto respondió principalmente al encarecimiento de la materia prima, cuyo precio pasó de US$ 70 por barril en los primeros nueve meses de 2025 a US$ 90 por barril en igual período de 2026.
A ello se sumó un aumento deUS$ 86,2 millones, equivalente a 12,2%, en los costos operacionales excluido el crudo. Estos comprenden gastos asociados a refinación, transporte, comercialización y otras actividades, y su incremento estuvo relacionado con el mayor nivel de actividad de las refinerías, los costos logísticos y otros gastos variables.
Los costos de personal también han mostrado una tendencia de crecimiento leve, pero sostenida, desde 2022.
En 2023, una negociación colectiva elevó los beneficios pagados por adelantado a los trabajadores sindicalizados desde US$ 16 millones a US$ 46,5 millones, casi el triple. Tres años después, los estados financieros muestran un gasto adicional cercano a US$ 7 millones.
El mismo documento señala que los gastos por participación y bonos del personal alcanzaron US$ 22,7 millones en 2026. Según las notas a los estados financieros, estos corresponden a participación en utilidades de la sucursal de Ecuador, establecida por ley, bonos vinculados a los resultados de las refinerías Aconcagua y Bío-Bío, y otros beneficios contemplados en convenios colectivos y contratos de trabajo.
El aporte de la gestión
Más allá del efecto de los precios internacionales, los resultados de ENAP también muestran avances asociados a su gestión operacional y financiera.
El volumen de producción propia vendida aumentó 2,3%, en línea con la estrategia de priorizar productos elaborados en sus refinerías y reducir la participación de combustibles importados en la composición de ventas. En paralelo, las ventas de productos importados disminuyeron en 190,3 mil metros cúbicos.
La compañía también vendió más gas a Methanex en Magallanes y se benefició de mayores precios de comercialización de sus productos. Al mismo tiempo, enfrentó un menor costo del gas natural importado, favorecido por la mayor disponibilidad de suministro argentino.
En el ámbito financiero, ENAP redujo sus pagos de intereses gracias a una menor deuda promedio, tras el pago de bonos locales en 2025, el prepago parcial de bonos internacionales en diciembre de ese año y el prepago de un bono internacional que vencía en agosto de 2026.
Sin embargo, según los antecedentes financieros del período, estas operaciones representaron una disminución neta de US$ 0,1 millones en los costos financieros. Para lo que resta del año no se registran nuevos vencimientos de deuda, mientras que el siguiente está previsto para 2027.
Desde ENAP destacaron una evolución de más largo plazo: “La reducción de la deuda desde US$ 4.571 millones a fines de 2022 a US$ 3.007 millones a septiembre de 2026 ha permitido una baja significativa del gasto financiero anual de la compañía, contribuyendo al aumento del resultado global”.
Riesgos de la operación
El comportamiento de los márgenes internacionales también plantea interrogantes sobre la sostenibilidad de los resultados si las condiciones del mercado vuelven a normalizarse.
En su análisis razonado, ENAP reconoce entre los riesgos de su operación “las fluctuaciones de precios en los mercados internacionales de crudo, debido al tiempo que transcurre entre el momento de la compra de los crudos y la venta de los productos refinados a partir de éstos, y por otro, en las fluctuaciones en el precio de los productos, asociados a su vez a variaciones en el margen de refinación”.
Consultada sobre los efectos que podría tener un eventual acuerdo de paz que permita restablecer completamente el tránsito por el estrecho de Ormuz, y cuánto de los resultados de 2026 podría revertirse si ese escenario se repite en 2027, la empresa señaló que “la normalización de los mercados energéticos es un proceso que, por su naturaleza, tiende a ser gradual. Factores como la reorganización de las cadenas logísticas, la recuperación de capacidades de refinación, la reposición de inventarios estratégicos y la normalización de los flujos comerciales internacionales pueden extender ese ajuste en el tiempo”.
La estatal también identifica riesgos asociados a las fluctuaciones del tipo de cambio, considerando que una parte importante de sus ingresos está denominada en pesos y sus pasivos, en dólares.
A ello se agregan las exigencias ambientales de su operación, particularmente ante eventuales aumentos de producción. De hecho, la misma semana en que ENAP dio a conocer sus resultados, la Superintendencia del Medio Ambiente le formuló cuatro cargos por presuntos incumplimientos de su plan ambiental.
Sin embargo, analistas señalan que, más allá de las variaciones de los márgenes internacionales, uno de los principales desafíos de ENAP es mantener costos competitivos frente a las refinerías de la Costa del Golfo de Estados Unidos, mercado que sirve de referencia para los precios de paridad de importación utilizados en Chile.
Mientras grandes refinadoras estadounidenses, como Valero y Marathon, registran costos operacionales de refinación cercanos a US$ 5 por barril, ENAP presenta una estructura de costos creciente, cuya competitividad relativa debe evaluarse utilizando criterios equivalentes.
Este desafío adquiere especial relevancia en un escenario de utilidades extraordinarias. Los elevados márgenes de refinación y el encarecimiento de los fletes internacionales pueden estar compensando parte del impacto de mayores costos operacionales.
Si ambas variables se normalizan, la rentabilidad de ENAP podría disminuir, haciendo más evidente la importancia de controlar sus costos y mejorar su eficiencia para sostener los resultados en el largo plazo.