Como avezado inversionista en Paraguay, Laurence Golborne ha seguido al detalle del colapso del sexto mayor banco de ese país en una rápida sucesión de hechos. En la madrugada de este martes, el Banco Central local anunció su intervención y liquidación tras “una insuficiencia severa en su índice de solvencia”, generando una crisis en el sistema financiero con la suspensión de operaciones para 2,9 millones de clientes, confirmando los indicios de los meses previos con la detección de préstamos irregulares a empresas relacionadas, rebajas de calificación y una infructuosa capitalización de urgencia.
Un escenario que escaló con fuerza al máximo nivel político este jueves con la renuncia del Presidente Santiago Peña por su pasada relación societaria como accionista del holding controlador de la entidad, desenlace que seguía en suspenso tras el fracaso de la sesión convocada en el Congreso para concretar oficialmente su salida.
“Que un banco sea intervenido es una situación muy compleja que estoy monitoreando en forma permanente y mis socios paraguayos, informados de primera fuente, obviamente me apoyan muchísimo en esto”, señala el exejecutivo y exministro, que desde su ingreso en 2015 ha tenido una sólida presencia en ese mercado con la creación de un primer fondo –Tavamay- que cumplió su ciclo de siete años con inversiones inmobiliarias, ganadería y salud. En 2024 constituyó un segundo vehículo donde participan del orden de 30 inversionistas de ambos países con activos por unos US$ 40 millones.
-¿Los negocios en los que ud. participa tienen actividades con Ueno Bank?
-Si bien estamos en diferentes sectores, no teníamos ninguna actividad con el banco Ueno. Habíamos tomado resguardos en esta materia y no nos afectó directamente.
-¿Por qué decidieron no tener actividad con un banco tan importante en ese mercado?
- Dentro de nuestra política de tener socios locales, que tienen una mirada mucho más directa que las que pudiéramos tener desde Chile, con nuestro directorio conversábamos sobre el banco Ueno, su identidad, quienes eran sus dueños, ciertas políticas bastante agresivas y una serie de cosas que se comentaban en el mercado. Algunos directores dijeron: yo no bendigo al banco Ueno y, obviamente, nosotros como administración acatamos. Eso nos permitió ser más cautelosos, que ya somos por de pronto.
Los riesgos para el sistema
-Entre sus primeros efectos en el frente económico, el riesgo país de Paraguay subió 5,1% mientras el guaraní se devaluó 12%. ¿Es comparable con alguna crisis en Chile?
- Lo más parecido fue la situación de 1982, que involucró a varios bancos y terminó haciendo una crisis sistémica. En el caso de Paraguay, pareciera que no es así, pero la parte más importante es que afecta directamente a 2,8 millones de personas que tienen relación comercial con el banco, en un país de 6 millones de habitantes. Cuando se produce este tipo de situaciones, las autoridades congelan la posibilidad de sacar recursos del banco y eso afecta a la cadena de pagos y a toda la economía.
-En este momento, ¿cuál es su diagnóstico respecto de la posibilidad de contagio al resto del sistema financiero?
- Hasta el minuto, no se sabe de algún banco que tenga algún problema mayor. Pero es una noticia en desarrollo, ya que estas situaciones tienen implicancias: el valor de los bonos paraguayos cayó y el tipo de cambio tuvo una devaluación considerable, si bien no dramática. No sabemos cuál es la magnitud de la pérdida y va depender mucho de cómo se resuelva la crisis y la solución que finalmente se encuentre para los ahorrantes.
-El hecho que la crisis de una institución financiera haya repercutido en pocos días con la renuncia del presidente Santiago Peña, ¿no implica un nivel de crisis general inmanejable?
- Esto ha generado dos situaciones: la económica y la política. Cuando un presidente está tan cuestionado como estaba siendo Santiago Peña a raíz de este problema -por su relación previa con el banco, del que había sido accionista- el hecho de que él renuncie debiese descomprimir un poco la situación, y separa al Poder Ejecutivo de la contingencia del problema político. Hay que ver qué pasa en la política y si se genera más estabilidad para poder tomar las medidas que se necesitan.
-¿Existe el riesgo de que este escándalo ponga en duda la continuidad del actual partido gobernante?
-En política pasan muchas cosas, pero el Partido Colorado es muy fuerte y sigue manteniendo el control del poder político, con lo cual esperaríamos que el vicepresidente Pedro Alliana no tendría problemas de gobernabilidad. No se ve un riesgo en esa línea en este minuto, pero esto se va a ir viendo con el tiempo.
-¿Afectará la disposición a invertir a hacer negocios en el corto plazo?
-Si las cosas se resuelven razonablemente y se toman las medidas para contener la crisis, va a tener un impacto transitorio y Paraguay continuará la senda que traía. Ahora, si la resuelven mal y esto tiene un contagio que ponga en tela de juicio el sistema financiero entrando en una situación de crisis financiera más profunda, obviamente va a tener impacto.
-¿Puede afectar este crecimiento y este próximo año?
-Depende de la magnitud de la crisis y cómo se resuelva. Hay que ir monitoreando cómo evolucionan estas variables, qué pasa con la confianza de los inversionistas. Como bien sabemos, las expectativas juegan un valor importante, por eso las medidas que tomen las autoridades para ir controlando esta situación son muy relevantes para poder determinar cómo viene el futuro.
-Tras implementar un modelo proinversión y sostener un crecimiento económico de 5% notablemente superior al promedio de la región, ¿está Paraguay en riesgo de retroceder por esta crisis?
- Paraguay tiene una política de atracción de inversión extranjera, apertura al mundo, énfasis en la exportación, etc., que tiene una mayoría política y social que la respalda, y que es mucho más amplia que la situación de un banco en particular de un grupo empresarial actuó en forma más que imprudente generando una situación de estrés más allá de lo razonable. Habrá que revisar los procesos y por qué no se detectó antes, pero no me parece que el modelo económico paraguayo esté en riesgo por esta situación.
- ¿Sigue teniendo confianza en las oportunidades en Paraguay?
-Sí. Yo estoy yendo a Paraguay desde el año 2015, he pasado harto tiempo ahí y me genera confianza. Hemos estado en momentos distintos -vivimos una devaluación de 38%, nos tocó una pandemia. etc.- y ahora, cuando las cosas estaban yendo muy bien, tengo confianza en que seguimos teniendo una oportunidad.