Bajo el mando de Bernardo Fontaine como presidente del directorio y de Jorge Gómez como presidente ejecutivo, Codelco quiere rentabilizar su gigantesco patrimonio geológico. La corporación posee 2,3 millones de hectáreas de concesiones mineras de exploración y explotación -casi el 6% del total nacional- en las franjas metalogénicas consideradas más relevantes del país.
La estrategia de la cuprera es aliarse con privados en el desarrollo de proyectos greenfield -aquellos que parten desde cero-, donde en general es el socio quien asume la carga financiera de la exploración mientras la estatal aporta la propiedad minera, aunque su diseño final depende de cómo se articule cada contrato, explicó Fontaine.
“Para nosotros, es clave incorporar socios, no solo por el aporte de capital que significa, sino también por su contribución en gestión y tecnología, así como por sus enfoques distintos y complementarios al desarrollo de las minas que puede tener Codelco. También es fundamental para compartir riesgos”, detalló el chairman de la estatal.
Hay otra razón de fondo. Codelco está bajando su producción -este año se situará en 1 millón de toneladas- y, según el directivo, “la visión realista y las proyecciones de las minas de Codelco y los proyectos estructurales indican que la única manera de que Codelco mantenga la producción en el futuro es a través de estas asociaciones. Por eso, esto es vital para el crecimiento de Codelco, para que continúe en sus niveles de producción e idealmente los aumente”. Es, en ese sentido, “fundamental acelerar y promover estos proyectos, porque es la forma en que tendremos a Codelco en 10 años más...
Estamos construyendo el Codelco del futuro”, enfatizó Fontaine.

Bernardo Fontaine, presidente del directorio de Codelco.
Codelco tiene más de 60 prospectos en las franjas mineras más promisorias, donde no solo hay cobre, sino también oro, plata, molibdeno, plomo y zinc, entre otros minerales. De este abultado portafolio, la estatal eligió siete “joyitas” para presentarlas a inversionistas mineros en la London Metal Exchange Week, realizada en octubre.
Las iniciativas se reparten entre las regiones de Tarapacá y Antofagasta, en el corazón de los distritos de Cerro Colorado, Quebrada Blanca–Collahuasi y El Salvador. “Son los proyectos más avanzados, pero obviamente pretendemos dar a conocer más proyectos”, dijo Bernardo Fontaine.
Los yacimientos están en distritos mineros consolidados, con operaciones vecinas e infraestructura productiva en funcionamiento, como redes eléctricas, desaladoras, plantas de proceso y caminos, explicó.
¿Cómo asociarse con Codelco? Fontaine detalló que la Ley 19.137 permite a Codelco incorporar socios en propiedad minera que no forme parte de aquellos activos históricos. Para ello, la estatal plantea tres esquemas.
En el primero, llamado earn-in, el socio financia la exploración hasta cumplir ciertos hitos, como ocurre con BHP en Anillo. El segundo es un joint venture, una sociedad conjunta que se constituye una vez completada esa etapa, como en el caso de Pucobre en Tovaku.
El tercero es un modelo de crecimiento por colindancia, en el que se comparten propiedad, planes mineros o infraestructura con operaciones vecinas, como en Nuevo Cobre (con Rio Tinto).
Mocha, el más maduro
Hace más de 50 millones de años, poco después de que se extinguieran los dinosaurios y cuando el clima era mucho más cálido que el actual, se desarrolló en lo que hoy es Tarapacá una franja de yacimientos de cobre. Ahí Codelco posee Mocha, el proyecto más maduro del portafolio, ubicado en la Región de Tarapacá, unos 100 kilómetros al noreste de Iquique y a 30 kilómetros de la mina Cerro Colorado de BHP.
Abarca 6.701 hectáreas y corresponde a un yacimiento tipo pórfido de cobre y molibdeno -con presencia de oro-, que en parte aflora en superficie y en parte yace bajo una capa de hasta 500 metros de material estéril.
Con más de 40 mil metros de sondajes, es el único proyecto de la cartera con recursos categorizados: Mocha contiene 1.995,4 millones de toneladas de sulfuros de cobre con una ley de 0,35% de cobre total, a las que se suman 82,6 millones de toneladas de material lixiviable con 0,34%. Codelco sostiene que su escala es comparable a la de proyectos de clase mundial.
La estatal propone ampliar el potencial de Mocha con una mirada distrital, que integre los blancos de exploración cercanos Campahue, Yuya, Usmagama y Cerro Violeta Norte.

Campahue, el vecino de Cerro Colorado
Campahue está a 10 kilómetros al norte de la mina Cerro Colorado y abarca 10.900 hectáreas. Se trata de un pórfido de cobre y molibdeno oculto bajo una cobertura de gravas de entre 200 y 400 metros.
Codelco estima que el sector Campahue NE tiene un potencial geológico de entre 100 y 200 millones de toneladas, con leyes de entre 0,35% y 0,45% de cobre. Este año, la compañía perforó 2.304 metros en el sector Campahue Exótico y actualmente desarrolla una nueva campaña de sondajes para probar una anomalía -la zona donde hay más mineral- detectada mediante geofísica aérea.
Puno–Chocal, el distrito que mira a Collahuasi
En el límite entre las regiones de Tarapacá y Antofagasta, a unos 25 kilómetros al sur-sureste de Quebrada Blanca y Collahuasi, Codelco ofrece el distrito Puno–Chocal. Es un paño de 28.525 hectáreas que agrupa los proyectos Chocal, Pitausa, San Bartolo, Puno y Sapunta.
La zona suma unos 56.500 metros de sondajes, y la estatal le asigna un potencial geológico de más de 2 mil millones de toneladas, con leyes de entre 0,40% y 0,60% de cobre, además de molibdeno. Según Codelco, el atractivo está en su ubicación sobre una falla geológica que alberga algunos de los mayores yacimientos de cobre del país y que sigue poco explorada.
Chocal: tres prospectos en un bloque
Dentro del distrito, el bloque Chocal abarca 8.294 hectáreas y acumula unos 13 mil metros perforados. Reúne tres prospectos: Chocal, con un potencial de entre 500 y 700 millones de toneladas al 0,4%–0,5% de cobre; Pitausa, con entre 100 y 300 millones de toneladas; y San Bartolo, un yacimiento tipo skarn de entre 75 y 150 millones de toneladas, con cobre, plomo y zinc.
Actualmente se realiza un estudio geofísico que servirá para definir el programa de perforación, previsto entre agosto y noviembre de 2027.
Puno y Sapunta, los blancos en perforación
Puno, de 1.570 hectáreas, es un pórfido de cobre y molibdeno similar a Quebrada Blanca. Lleva unos 34.400 metros perforados, y Codelco estima un potencial de entre 700 y 1.000 millones de toneladas, con leyes de entre 0,4% y 0,7% de cobre.
Sapunta, en tanto, abarca 1.938 hectáreas y suma unos 18.800 metros de perforación. Su potencial se estima entre 300 y 500 millones de toneladas, con leyes de 0,6%–0,7% de cobre, además de oro y molibdeno.
Exploradora, a pasos de El Salvador
Más al sur, a 60 kilómetros al norte-noreste de la división El Salvador, se ubica Exploradora, con 3.154 hectáreas en concesiones de explotación.
La minera estatal le asigna recursos geológicos potenciales de entre 190 y 280 millones de toneladas al 0,40% de cobre en el sector Campamento–Noroeste, además de oro y plata.