Las expectativas con que el comercio comenzó este año no terminaron de materializarse durante la primera mitad del año. Y eso golpeó la confianza empresarial.
El Índice de Confianza del Comercio Minorista, Hoteles y Restaurantes (ICCHR), elaborado por la Cámara Nacional de Comercio (CNC), cayó desde los 17,8 puntos registrados en enero hasta -2 puntos en julio, retornando así a un terreno “levemente pesimista”.
El resultado, sin embargo, esconde dos realidades. Mientras la evaluación que hacen las empresas del primer semestre es marcadamente negativa, las expectativas para la segunda mitad del ejercicio siguen siendo favorables.
El denominado Índice Inicial, que recoge el comportamiento de las ventas, inversión y empleo durante los primeros seis meses del año, se ubicó en -20,2 puntos. En cambio, el Índice Futuro llegó a 16,2 puntos, dando cuenta de que las compañías todavía esperan una recuperación durante lo que resta de 2026.
“Los resultados muestran una mejora en las expectativas y una mayor disposición de las empresas a invertir y crecer, pero esa confianza todavía no se traduce plenamente en la actividad”, explica la gerenta de Estudios de la CNC, Bernardita Silva.
Según la economista, el primer semestre estuvo “por debajo de lo esperado, con ventas débiles, menor dinamismo de la demanda y decisiones de inversión y contratación que siguen contenidas, tanto en empresas grandes como pequeñas”.
Las ventas frenan las contrataciones
La distancia entre las expectativas y la actividad también queda reflejada al mirar los distintos componentes del indicador.
Al mirar los resultados por variables, el ítem ventas aparece como el principal foco de debilidad, con un índice de -11,3 puntos, mientras que el indicador de personal llega a -2 puntos. En contraste, inversión se mantiene en terreno positivo, con 6,2 puntos, al igual que las perspectivas sobre la economía, con 9,9 puntos.
El diagnóstico se vuelve especialmente relevante en momentos en que el mercado laboral continúa mostrando dificultades para generar nuevos puestos de trabajo, en un escenario en el que la tasa de desempleo se ubica en 9,4%.
De hecho, al profundizar en este aspecto, el análisis de la CNC muestra que entre las empresas que no proyectan aumentar su dotación, la menor demanda o nivel de ventas es la principal razón, con 39,5%, seguida por no requerir más personal (17,4%), la incertidumbre económica (16,4%) y los costos laborales (12,9%).
La falta de demanda, de hecho, cruza a empresas de todos los tamaños. Entre las grandes compañías, un 52,8% la menciona como el principal motivo para no aumentar su dotación, porcentaje que llega a 43,9% en las medianas y a 42,4% en las microempresas.
Para Silva, la secuencia que viene será clave. “El desafío ahora es que ese optimismo se materialice: primero mejoran las expectativas, luego la inversión y las ventas y, finalmente, el empleo. Las empresas quieren crecer y contratar, pero necesitan una recuperación de la actividad que permita hacerlo de manera sostenible”, plantea.
Una recuperación desigual
El escenario tampoco es homogéneo entre empresas.
Las medianas exhiben actualmente el mayor nivel de confianza, con 11,2 puntos, seguidas por las grandes, con 8,9 puntos. En el otro extremo, las pequeñas se mantienen en terreno negativo, con -2,2 puntos, mientras las microempresas llegan a -6,1 puntos.
Las diferencias se repiten por rubro. Grandes tiendas y supermercados encabeza el indicador, con 25,4 puntos, seguido por compra y venta de automóviles, con 17,1 puntos. Hoteles y restaurantes (-1,7 puntos) y otros negocios al por menor (-3,7 puntos), en cambio, permanecen en terreno levemente pesimista.
En este contexto, las prioridades que identifican las empresas también comienzan a desplazarse hacia una agenda más ligada a la recuperación. Los incentivos a la inversión lideran las menciones, con 23,6%, seguidos por la simplificación tributaria para las Pyme (17,2%) y la seguridad y combate al comercio ilegal (13,1%). Luego aparecen el acceso a financiamiento (11,4%) y la modernización del Estado y reducción de burocracia (11%).
“La seguridad continúa siendo una de las principales prioridades para las empresas, pero hoy aparece cada vez más integrada a una agenda de crecimiento y no como un desafío aislado”, señala Silva.
Y agrega: “Recuperar la actividad, incentivar la inversión, fortalecer la seguridad y generar empleo son objetivos que van de la mano”.
Así, pese al deterioro que dejó la primera mitad del año, desde la CNC ven espacio para una recuperación. La prueba, advierte Silva, estará en si las mejores perspectivas logran materializarse.
“El gran desafío es que se transformen en resultados concretos: más inversión, mayores ventas y, como consecuencia, más empleo. Esa será la verdadera señal de que la recuperación está llegando a las empresas y a las familias”, cierra Silva.