El auge de la inteligencia artificial (IA) se ha convertido en uno de los principales soportes de la economía mundial frente al impacto de la guerra en Medio Oriente, pero sus beneficios se concentran en un grupo reducido de países. Así lo advirtió este martes el Fondo Monetario Internacional (FMI), que también alertó sobre un renovado repunte de la inflación global, impulsado por el encarecimiento de la energía y los alimentos.
En su informe Perspectivas de la Economía Mundial (WEO, por sus siglas en inglés), el organismo multilateral elevó en 0,1 punto porcentual su pronóstico de crecimiento mundial para 2026 respecto de julio, hasta 3,1%. Para 2027 mantuvo su estimación de una expansión de 3,4%. Las cifras reflejan una economía que ha resistido mejor de lo esperado los efectos del conflicto y las tensiones comerciales, pero que crecerá menos que el 3,5% registrado en 2025.
“La economía mundial vuelve a demostrar resiliencia, aunque de manera desigual y con márgenes de ajuste que se estrechan rápidamente en el corto plazo”, señaló el organismo en el documento titulado "Resiliencia bajo presión, decisiones urgentes".
La divergencia queda reflejada en uno de los principales hallazgos del informe. Actualmente, solo 32 economías explican el 95% del crecimiento mundial proyectado, frente a las 54 que concentraban esa proporción en las estimaciones de abril. Detrás de esta mayor concentración se encuentran tanto las diferencias en la exposición de los países a la guerra como el impulso de las inversiones tecnológicas, que beneficia especialmente a las economías vinculadas con la cadena de suministros de la IA, mientras otras enfrentan mayores costos energéticos, menores ingresos reales y restricciones fiscales.
En este contexto, la directora gerente del FMI, Kristalina Georgieva, llamó este martes desde Bangkok a reforzar la cooperación internacional frente a una economía cada vez más fragmentada. “La cooperación y la integración no pueden ser algo que olvidemos en un mundo fragmentado. Por el contrario, tenemos que trabajar más intensamente para conseguirlas”, sostuvo durante un coloquio junto al presidente del Banco Mundial, Ajay Banga.
La economista también instó a los países a diversificar sus vínculos comerciales, en lugar de optar por el aislamiento.
El auge tecnológico amplía las diferencias entre economías
El FMI identificó la expansión de las inversiones en inteligencia artificial como uno de los factores que han permitido contrarrestar el impacto de la guerra sobre la actividad y el comercio internacional. El dinamismo de la demanda de semiconductores, equipos informáticos y centros de datos ha favorecido a un conjunto de economías particularmente integradas a la industria tecnológica.
Sin embargo, la distribución de esos beneficios es altamente desigual. Según el informe, Taiwán y Corea del Sur concentran el 62% de las exportaciones netas de hardware informático vinculado a la IA, mientras Estados Unidos y China representan más del 75% de las importaciones netas de estos equipos. Estas dos últimas economías también concentran el 57% de los nuevos centros de datos construidos desde 2024.
El impulso es especialmente visible en Asia. El FMI proyecta que Corea del Sur crecerá 3,3% este año y 2,8% en 2027, favorecida por la fuerte demanda externa de semiconductores, que ha permitido compensar los efectos negativos de la guerra. En Taiwán, donde se concentra una parte fundamental de la fabricación mundial de chips avanzados, la expansión económica alcanzaría 10,7% en 2026, antes de moderarse a 4,3% el próximo año.
Por su parte, China enfrenta una desaceleración de su actividad, con un crecimiento proyectado de 4,5% para 2026 y 4% para 2027, después de que el FMI recortara ambas estimaciones en 0,1 punto porcentual respecto de julio. El organismo atribuye esta trayectoria al encarecimiento del petróleo, la incertidumbre prolongada y los problemas estructurales de su economía, aunque estima que el apoyo de las políticas públicas evitará un debilitamiento más pronunciado.
En tanto, Estados Unidos crecería 2,3% tanto este año como el próximo, sin modificaciones en la estimación para 2026 respecto de julio y con una revisión al alza de 0,1 punto porcentual para 2027. La inversión tecnológica continúa sosteniendo parte de su actividad, aunque el FMI advierte riesgos a la baja.
“Una reevaluación de las perspectivas de rentabilidad y productividad relacionadas con la IA podría reducir drásticamente la inversión, desencadenar correcciones en los mercados bursátiles y endurecer las condiciones financieras”, señaló el informe.
En Europa el escenario es menos favorable, pese a una leve mejora en los pronósticos. El FMI prevé que la zona euro crecerá 1,1% en 2026 y 1,2% en 2027, lo que representa una mejora de 0,2 puntos porcentuales para este año respecto de julio, mientras mantiene sin cambios la proyección para el próximo. La persistencia de los altos precios energéticos y la debilidad de la confianza de los consumidores continúan limitando la actividad.
Las diferencias también son importantes al interior del bloque. Alemania crecería 1,3% este año y 1,1% el próximo, después de que el organismo elevara sus previsiones en 0,6 y 0,1 puntos porcentuales respecto de julio, respectivamente. España mantendría un desempeño más dinámico, con expansiones de 2,5% y 1,8%, tras una revisión al alza de 0,4 puntos para 2026. Francia aparece entre las economías más debilitadas, con un avance de apenas 0,4% este año y 0,7% en 2027, luego de que el FMI recortara ambas proyecciones en 0,2 puntos porcentuales.
El organismo también subrayó que las economías con escasa participación en la cadena tecnológica y alta dependencia de las importaciones energéticas enfrentan una combinación particularmente desfavorable de mayores costos, presiones cambiarias y menor capacidad de respuesta fiscal. Esto amenaza con ampliar las brechas de ingresos entre países, incluso mientras la actividad global mantiene una trayectoria de expansión.
La guerra reaviva la inflación, aunque podría ser peor
La resistencia del crecimiento mundial contrasta con un deterioro de las perspectivas inflacionarias. El FMI anticipa que el aumento de los precios al consumidor a nivel global pasará de 4,1% en 2025 a 4,7% en 2026, interrumpiendo la trayectoria descendente de los últimos años. La estimación para este año se mantuvo sin cambios respecto de julio, pero para 2027 el organismo elevó su pronóstico en 0,2 puntos porcentuales, hasta 4,1%.
“La inflación mundial interrumpirá su descenso sostenido, principalmente debido al shock negativo de oferta provocado por la guerra”, prevé el organismo, mientras atribuye el repunte de este año fundamentalmente al aumento de los precios de la energía y los alimentos.
Las presiones quedan reflejadas en las proyecciones para las materias primas. El FMI estima que los precios del petróleo aumentarán 41,3% en 2026, mientras que los fertilizantes se encarecerán 10% y los alimentos 5%, en un contexto de mayores costos energéticos, de transporte y seguros.
En las economías avanzadas, la inflación alcanzaría 3,1% en 2026, frente al 2,5% registrado el año pasado. Estados Unidos enfrentaría un aumento de precios de 3,6%, mientras que en la zona euro la cifra llegaría a 3,1%. El FMI prevé que el retorno de la inflación subyacente al objetivo de 2% será gradual y que, tanto en Estados Unidos como en la zona euro, ese proceso se extenderá hasta mediados de 2028.
El impacto de la guerra sobre la actividad, sin embargo, ha sido menor al que habría provocado una interrupción de suministros sin mecanismos de adaptación. Según las estimaciones del organismo, el cierre del estrecho de Ormuz podría haber reducido el crecimiento mundial de 2026 en 0,9 puntos porcentuales. No obstante, el desvío de exportaciones, el aumento de la producción petrolera fuera del Golfo Pérsico y la utilización de inventarios redujeron ese efecto estimado a 0,4 puntos.
A ello se suma la menor dependencia del petróleo de la economía mundial. El FMI calcula que la cantidad de petróleo necesaria para producir una misma cantidad de bienes y servicios a nivel mundial ha disminuido alrededor de 20% desde mediados de la década pasada, lo que permitió reducir el impacto estimado de la perturbación petrolera sobre el crecimiento mundial a 0,3 puntos porcentuales.
Sin embargo, advirtió que los inventarios se han reducido y que los márgenes para seguir amortiguando las perturbaciones son cada vez menores.
Ante este escenario, Georgieva advirtió que las consideraciones de seguridad deben incorporarse a las evaluaciones económicas y defendió la estabilidad macroeconómica y financiera como “la primera línea de defensa” frente a las perturbaciones externas. “Hay que esforzarse más por mantener las cuentas fiscales en orden”, sostuvo, al insistir en la necesidad de preservar la estabilidad como una ventaja económica en un entorno internacional incierto.
Rebaja de pronósticos para la región
En este contexto, América Latina y el Caribe crecerían 2,3% en 2026, por debajo del 2,4% previsto en julio, antes de acelerar a 2,5% en 2027, una cifra que también representa una rebaja de 0,2 puntos porcentuales. El desempeño regional seguirá siendo heterogéneo, condicionado por la exposición a los precios de las materias primas, las condiciones financieras y la capacidad de cada economía para aprovechar el dinamismo tecnológico.
Entre las principales economías de la región, Brasil registraría una expansión de 2,2% este año y 1,9% el próximo, tras recortes de 0,2 y 0,3 puntos porcentuales respecto de julio, respectivamente. México crecería 1,5% en 2026, una mejora de 0,3 puntos, y 1,8% en 2027, una décima menos que en la estimación anterior. Argentina, en tanto, desaceleraría desde el 4,5% registrado en 2025 a 2,1% en 2026, antes de recuperarse a 3,5% en 2027. Pese a ello, el país seguiría enfrentando una inflación elevada, que el FMI estima en 32,5% para este año y 21,2% para el siguiente.
Perú aparece con uno de los mejores desempeños entre las economías sudamericanas consideradas, con un crecimiento previsto de 3% en 2026 y 2,9% en 2027. Colombia, por su parte, avanzaría 2,2% y 2,3%, respectivamente, aunque con una inflación que llegaría a 6% este año y un desempleo de 9%, que podría aumentar a 10% en 2027.
En Chile, el FMI proyecta una marcada desaceleración del crecimiento, desde 2,5% en 2025 a apenas 0,6% este año, seguida de una recuperación a 2,6% en 2027.