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REGÍSTRATE AQUÍEl respaldo del Presidente de EEUU a las Big Tech está alejando a sus otrora leales partidarios, ad portas de las elecciones.
Por: JOE MILLER Martinsburg, West Virginia
Publicado: Lunes 28 de septiembre de 2026 a las 04:00 hrs.
El 6 de enero de 2021, Amy Kremer estuvo cerca de la Casa Blanca, instando a los partidarios de MAGA a “Detener el Robo” de las elecciones a Donald Trump. Ahora está movilizando nuevamente a los seguidores del Presidente, esta vez para sumarse a una rebelión contra su agenda a favor de la inteligencia artificial (IA).
“No soy una oveja, no me limito a seguir ciegamente”, dijo Kremer, una exactivista del Tea Party que fundó Women for Trump, ante una multitud reunida la semana pasada en una protesta contra un data center de IA en el condado de Berkeley, en Virginia Occidental, de sólido apoyo republicano.
Kremer, quien no participó en la violencia del 6 de enero de 2021, es una de las muchas figuras de MAGA exasperadas por la decisión del Presidente de respaldar a una industria impopular dirigida por élites de Silicon Valley que dicen que sus productos podrían destruir a la humanidad.
Para frustración de los estrategas republicanos, que ya enfrentan una difícil batalla en las elecciones de mitad de período, en las últimas semanas Trump ha calificado de “atrasados y pobres” a quienes quieren bloquear el desarrollo de data centers, ha dicho que los temores sobre la seguridad de la IA -que, según las encuestas, son compartidos por casi dos tercios de los estadounidenses- son un “engaño”, y ha acusado a los partidarios de frenar la IA de una “conspiración enfermiza” para ayudar a China.
Sus comentarios han provocado la oposición pública de su exestratega jefe, Steve Bannon, quien ha calificado a la IA de “radiactiva” y se ha unido al veterano socialista Bernie Sanders para exigir una pausa en el desarrollo de la tecnología. “Los ciudadanos estadounidenses ya no van a ser suplicantes ante los oligarcas”, dijo Bannon la semana pasada.
Tras bambalinas, en la Casa Blanca y fuera de ella, hay más inquietud. En un memorando filtrado este mes, Tony Fabrizio, encuestador de Trump, advirtió a los candidatos que “el apoyo incondicional a la construcción de más data centers es una posición perdedora”.
Otros estrategas han advertido a los republicanos de Texas que el tema podría costarle al partido un escaño del Senado, mientras los demócratas recurren cada vez más a la inquietud de los votantes respecto de las Big Tech.
Sin embargo, Trump se ha mantenido firme. Algunos creen que asesores como el venture capitalist de Silicon Valley y exzar de la IA David Sacks tienen demasiada influencia sobre el Presidente, desplazando las voces críticas. Trump también se ha acercado al CEO de Nvidia, Jensen Huang, quien ha minimizado los temores sobre la seguridad de la IA.
“Creo que tiene a algunas personas equivocadas aconsejándolo”, dijo Kremer, actualmente presidenta de Humans First, una ONG de que organiza una gira nacional en bus denominada AI Data Center Revolt.
Otros creen que el catalizador es la fragilidad de la economía estadounidense, que ahora depende en gran medida del crecimiento de la IA como defensa frente a la inflación provocada por la guerra de Trump con Irán.
En ese marco, los republicanos que compiten en elecciones estrechas están rompiendo con Trump en materia tecnológica. Mike Rogers, a quien el Presidente respaldó en la decisiva carrera por el Senado de EEUU en Michigan contra el progresista Abdul El-Sayed, dijo la semana pasada que cree que “debemos desacelerar el desarrollo de la IA” y pidió “protocolos y resguardos más estrictos” para proteger a los estadounidenses.
En Texas, un estado que atrajo a desarrolladores de data centers y que era considerado políticamente seguro para las Big Tech, Ken Paxton, el candidato favorito de Trump para el Senado de Estados Unidos, ha prometido legislación para responsabilizar a las empresas de IA por incumplimientos relacionados con la seguridad infantil, prohibir la construcción de data centers en terrenos rurales y poner fin a sus beneficios tributarios.
Sebastián Vallebona anticipó un alto interés de las empresas por acogerse a la medida y señaló que avanzan junto a InvestChile en una plataforma tecnológica para responder con rapidez.
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Operación podría superar los US$ 43 millones y daría fin a las disputas entre quien funge como dueño del complejo y su banco financista. Quien se quede con el paño podría levantar al menos tres edificios para vivienda, oficina y comercio.