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Columnistas

Más mujeres en la mesa

Por Varinka Farren, directora ejecutiva de Hub APTA

Por: Equipo DF

Publicado: Viernes 29 de agosto de 2025 a las 10:00 hrs.

La recién promulgada Ley Más Mujeres en Directorios es fruto de un debate de casi tres años impulsado por la determinación de líderes de nuestro país, jugadas por institucionalizar la participación femenina en espacios de liderazgo. Es de los pocos temas que aparentemente concitan apoyo transversal en estos tiempos, aunque viene a  desafíar estructuras rígidas que históricamente han limitado la diversidad y la equidad en las decisiones estratégicas, por lo que va a revolucionar la innovación, la transparencia y el desarrollo sostenible.

Las cifras son elocuentes. Un 36,4% de las empresas grandes no cuentan con ninguna voz femenina en la mesa, y en las firmas fiscalizadas por la CMF, la participación de las mujeres solo llega al 17%. De ninguna manera la inercia nos iba a llevar a avanzar. Menos a la luz de una encuesta del Instituto de Directores de Chile, donde un 65% de los directores de empresas consultados, reconoció no tener metas para incorporar a las mujeres en esas mesas.

El cambio irá siendo evidente. El país necesitará más de 1.200 nuevas directoras en pocos años para cumplir con las cuotas necesarias de representación, que irán aumentando de forma gradual. Porque bajo el modelo “cumplir o explicar”, las empresas que no cumplan con la cuota sugerida deberán justificarlo públicamente, y la CMF les podría aplicar una cuota obligatoria. Ello sumado a  la presión reputacional.

Para lograr su permanencia y liderazgo efectivo, deberemos fortalecer estrategias de formación y networking de alto nivel, con programas de mentorías cruzadas entre directoras senior y emprendedoras de alto potencial; ejecutar workshops para directorios sobre liderazgo inclusivo, innovación y gestión de sesgos inconscientes; y alianzas público-privadas que conecten startups lideradas por mujeres con empresas de gran escala para impulsar transferencia de conocimiento y negocios.

Y aunque ya no debería caber duda de que la presencia femenina en la alta dirección está correlacionada -según el McKinsey Global Institute- con mejor rentabilidad, mayor diversificación de riesgos y culturas corporativas más resilientes, seguirá siendo necesario medir y aumentar el aporte de estas nuevas voces a la estrategia, innovación y crecimiento de las empresas.

La ley entrega el andamiaje, pero el músculo lo construimos nosotros: directorios dispuestos a escuchar, conectados con el entorno de manera vital y con plena empatía, procesos que integren distintas perspectivas y una cultura que valore la experiencia y visión femenina como ventaja competitiva, no como cuota que cumplir.

En el nuevo Chile, sin mujeres en la mesa, no hay mesa que avance. Es el momento de dejar de pensar en “cupo” y empezar a pensar en “influencia y en conexión humana”. Es una oportunidad para acelerar el cambio cultural que necesitamos en los diversos ecosistemas, sumando a más expertas de distintos ámbitos, para robustecer al abanico, con presencia activa, influyente y constante. Este es el inicio de un camino que exige compromiso real, seguimiento y la voluntad de derribar sesgos y barreras invisibles. ¡Bienvenidas a la mesa más directoras!

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