La Bolsa de Santiago alargó su racha de pérdidas al cierre de este jueves, tras un mal dato de Imacec en Chile y mientras siguen altas las tasas de interés a largo plazo en Estados Unidos, más allá de un reciente flujo comprador en torno a este mercado.
El MSCI IPSA retrocedió 0,6% a 10.908,18 puntos, principalmente arrastrado por Latam (-3,3%), Santander (-1,9%) y Banco de Chile (-1,8%). El índice marcó una sexta jornada consecutiva a la baja y cerró en mínimos desde el 28 de julio, con montos transados relativamente bajos.
Los operadores locales recibieron temprano la noticia de que el Imacec cayó 1% interanual en agosto, cifra que estuvo en el rango bajo de las proyecciones de los economistas y representa una segunda contracción consecutiva. Esta vez, la lectura negativa respondió íntegramente al mal desempeño de la minería.
"Todos partimos el año con un optimismo bastante alto, pero últimamente ha disminuido, porque las cifras han estado bastante reticentes a mejorar. Sí mantenemos que el IPSA está cada vez más atractivo, no solo por el precio, sino por el aumento del tipo de cambio, desde el punto de vista de un inversionista global. Pero lo que nos falta es el catalizador de despegue", dijo a DF el gerente de Estrategia de Nevasa, Gonzalo Trejos.
El ejecutivo hizo hincapié en el contexto internacional, pues "hemos tenido un fenómeno extraordinario que nadie esperaba, que es esta subida brutal de las tasas de interés". Y entonces ocurre que "la renta fija local ahora es también un competidor muy atractivo" respecto del mercado bursátil, por los altos niveles que han alcanzado las tasas, subrayó.
De hecho, agentes se lanzaron a comprar bonos de Hacienda en pesos a 2033, haciendo que sus rendimientos caigan 13 puntos base hasta 6,12% en esta última sesión. También se apreciaron los bonos en UF, aunque más levemente. La reciente volatilidad de tasas llevó a Arauco a postergar una gran colocación de bonos híbridos, inicialmente prevista para este jueves.
Bolsas internacionales
Las plazas de América Latina se fueron a rojo, excepto por la de Brasil, mientras que Wall Street terminó una oscilante sesión ligeramente positivo, ya que el S&P 500 marcó un alza de 0,2%, mientras que el Nasdaq y el Dow Jones no tuvieron cambios relevantes.
"Al observar los principales índices estadounidenses con gran peso tecnológico, como el S&P 500 o el Nasdaq 100, no se diría que el mercado bursátil esté particularmente débil. Sin embargo, bajo la superficie, el mercado dista mucho de estar sano en este momento", comentó el analista de mercados de City Index, Fawad Razaqzada.
"Es evidente que los inversionistas se están volcando en las grandes empresas de tecnología e inteligencia artificial y, como resultado, la amplitud del mercado se está deteriorando. Otros índices, como el Russell 2000 de pequeña capitalización y el Dow Jones, están comenzando a reflejar esa debilidad", observó.
Esta mañana se publicó en EEUU el índice ISM manufacturero de septiembre, que con 54,5 puntos estuvo ligeramente por debajo de lo previsto. Más llamó la atención el subíndice de inflación del reporte, que superó las expectativas y alcanzó los 77,9 puntos.
Por su parte, Europa sufrió profundas liquidaciones, con lo que el FTSE 100 de Londres bajó 1,7% y el continental Euro Stoxx 50 aflojó 1,5%, debido a que los problemas fiscales de Francia causaron una aversión hacia los activos del Viejo Continente.
Tomando en cuenta esta situación, los inversionistas se lanzaron a comprar los castigados bonos del Tesoro estadounidense, y también el dólar se fortaleció globalmente. La demanda por treasuries hizo que el tramo clave de 10 años se alejara un poco de sus recientes máximos desde 2002.
Todo esto ocurrió previo a que este viernes se publique en EEUU el reporte oficial de nóminas no agrícolas. Se espera que la creación de empleo haya visto una clara desaceleración en septiembre, mientras que la tasa de desempleo se habría mantenido estable en 4,1%, según las estimaciones de consenso.
Los precios del petróleo siguieron altos, en medio de la incertidumbre sobre cuál será el desenlace de las negociaciones en torno a Medio Oriente. Irán confirmó haber recibido una contrapropuesta de EEUU a su plan que contempla la reapertura del estrecho de Ormuz en siete días, y Donald Trump advirtió que EEUU "los haría volar por los aires o llegaría a un acuerdo".