El brutal desplome mundial de los bonos se intensificó el jueves, lo que llevó los rendimientos de los bonos del Tesoro de EEUU a su nivel más alto desde 2002 y aumentó la presión que el choque de los precios del petróleo ejerce sobre las finanzas públicas de todo el mundo.
Los rendimientos de los bonos del Tesoro a 10 años subieron hasta 0,04 puntos porcentuales, situándose en el 5,34% —un nivel no visto en casi un cuarto de siglo—, mientras los operadores advertían que el mercado de bonos gubernamentales de EEUU (valorado en US$ 32 billones y pilar de las finanzas mundiales) estaba atrapado en un "círculo vicioso" de ventas. Más tarde, ese mismo jueves, los rendimientos retrocedieron hasta el 5,31%.
El jueves, los rendimientos de los gilts o bonos soberanos británicos a 30 años superaron el 6% por primera vez desde 1998, al tiempo que las bolsas europeas caían ante la inquietud de los inversores por las posibles repercusiones del fuerte aumento de los rendimientos.
Los inversionistas no querían "intentar atrapar un cuchillo que cae" —una expresión que alude a comprar activos en plena caída libre—, señaló Mike Bell, responsable de estrategia de mercado de RBC BlueBay Asset Management, quien añadió que se estaba produciendo "muchas ventas impulsadas por factores técnicos".
Los inversionistas han advertido que el repunte de los rendimientos en las últimas sesiones se ha visto agravado por los fondos de cobertura y otros grandes inversores; estos se han visto obligados a deshacerse de deuda a largo plazo para contrarrestar el impacto de la subida de tasas en sus carteras de deuda más amplias o para cerrar operaciones deficitarias a medida que el mercado caía.
"Se ha llegado a una situación en la que a muchos inversores se les cierran automáticamente las posiciones largas (por haber alcanzado límites de pérdida) o piensan: ´No quiero mantener esto mientras (el rendimiento) sigue subiendo´", añadió Bell.
El crudo Brent, referencia internacional del petróleo, subió un 2,1 % hasta los US$ 100,10 por barril, lo que intensificó la preocupación por la inflación.
Como muestra de la gran volatilidad en el sentimiento del mercado, los bonos soberanos europeos experimentaron repuntes inusualmente fuertes en sus rendimientos; el bono francés a 10 años subió hasta 0,1 puntos porcentuales, alcanzando el 4,96% —su nivel más alto en un cuarto de siglo—, justo cuando el país se adentra en semanas de disputas en torno a un presupuesto complicado.}
Reino Unido también se enfrenta a una reducción considerable de su margen de maniobra presupuestaria. Harriet Ballard, gestora de carteras de Aviva Investors, afirmó mantener una visión positiva sobre el mercado de renta variable —pese a la presión derivada de los tipos de interés más elevados—, ya que "los sectores vinculados a la inteligencia artificial han estado mejor protegidos gracias a unos sólidos resultados empresariales".
Desde hace meses, los mercados de renta fija se ven sacudidos por el temor a una mayor inflación —desencadenada por la crisis energética derivada del conflicto con Irán—, situación que ha llevado la correlación entre los precios del petróleo y la rentabilidad de los bonos del Tesoro a su nivel más estrecho desde 1990. Esta tendencia se ha visto acentuada por unos datos económicos estadounidenses sólidos, que han alimentado aún más las expectativas de unos tipos de interés más altos.
Los operadores se preparan para nuevas oscilaciones, mientras el índice Ice BofA Move —que mide la volatilidad implícita de los bonos del Tesoro— se acerca al máximo alcanzado durante las primeras semanas del conflicto.