El declive de los bonos del Tesoro estadounidense ha tenido consecuencias en Chile, donde la deuda soberana también sufrió importantes ventas, cuya contracara son tasas de interés mayores y oportunidades de inversión para los que tengan apetito por riesgo.
Mientras la tasa americana a 30 años ya se encuentra en máximos desde 2002, los bonos de Hacienda en pesos chilenos (BTP) no se quedan atrás: el título con vencimiento a 2033 cotiza a 6,25%, mientras que el tramo a 2040 está en 6,17%, según datos de la Bolsa de Santiago.
"Con los movimientos de los últimos días, las tasas de largo plazo han aumentado su atractivo considerablemente. Aun así, destacamos que el valor relativo contra las tasas americanas, un factor relevante en el origen de este ajuste, muestra aún espacio para que las tasas continúen al alza en el corto plazo", dijo a DF el portfolio manager de Fintual, Juan Andrés Mora.
Esto también se sumaría a factores locales, tales como posibles presiones inflacionarias inducidas por los combustibles, aunque contrapesadas por el alto nivel de desempleo. "Considerando todos estos factores, la exposición a tasas largas locales puede hacer sentido, pero el perfil de riesgo del inversionista debe estar alineado para tolerar la volatilidad en el corto plazo", consignó.
Nominales contra UF
Los que tampoco se han quedado tan atrás son los rendimientos de Hacienda en UF (BTU), pues dichos papeles transan a 2,78% en el caso del bono con vencimiento en 2033, mientras que la rentabilidad es de 2,8% si se mira el título a 2039.
"Las tasas largas en Chile hoy se ubican en niveles que lucen atractivos tanto en instrumentos nominales como en UF, pero la respuesta depende fundamentalmente del horizonte de inversión y el perfil de riesgo de cada inversionista. Las tasas actuales ofrecen mejores puntos de entrada que en años recientes, aunque siguen insertas en un entorno de elevada volatilidad global", planteó en una línea similar la analista senior de Renta Fija y Asset Allocation en Principal, Úrsula Contardo.
Varios temas impulsan a los rendimientos del Tesoro y a los costos de deuda en general: la Reserva Federal ha adoptado una postura restrictiva, frente a una economía sólida y una persistente incertidumbre geopolítica, a la vez que Estados Unidos sigue con problemas de déficit fiscal y se cierne una alta demanda de financiamiento para proyectos de inteligencia artificial.
"Como economía pequeña y abierta, Chile ha internalizado estas dinámicas, especialmente en los tramos largos de la curva. Sin embargo, el ajuste ha sido más significativo en las tasas en pesos que en las tasas en UF", observó Contardo.
Y explicó que los bonos nominales suelen ser más sensibles a los movimientos globales, por la mayor participación de inversionistas extranjeros (que han incrementado su participación a niveles récord), mientras que las tasas reales han estado más contenidas ante la mayor inflación local y un Banco Central cauteloso respecto de la normalización monetaria.
Pablo Gallegos, gerente de Mesa de Dinero en Fynsa, hizo hincapié en que los valores locales están desalineados con las compensaciones inflacionarias (o breakevens), que son una aproximación a la inflación implícita descontada por el mercado.
"Por ejemplo, si la tasa del BTP al año 2030 es 5,92% y la tasa del BTU al 2030 es 2,49%, la inflación implícita para el año 2030 es 3,43%. Aquí viene lo interesante, ya que durante el último año el breakeven a 2030 ha promediado 3,09%, mientras que el bono a 2035 ha promediado 3,17%, estando actualmente en 3,50%", evaluó el ejecutivo.
"Ambos valores están bastante elevados, y la 'normalización' para que vuelvan a acercarse a 3% vendría por una de dos fuentes: subida de las tasas en UF o caída de las tasas nominales, o un efecto mezclado entre ambos, lo que suma atractivo para los bonos nominales en estos plazos", explicó.
Quizás más breves
Javier Marshall, gerente de renta fija en LarrainVial Asset Management, es más cauto respecto de la duración. "La lista de problemas es larga y no se ve solución en el corto plazo. Por esta razón, lo mejor es posicionarse en instrumentos reajustables en UF de plazos menores, hasta dos años. De esta manera no tomas riesgo de tasas largas y tienes exposición a la inflación local que aún tiene riesgo al alza hacia fin de año", recomendó.
El ejecutivo señaló que es posible encontrar fondos mutuos en UF en las categorías de hasta un año y de hasta tres años de duración, o bien fondos de renta fija activos, los que modifican su cartera según el escenario macroeconómico.
Desde Principal, Contardo advirtió que la conveniencia de invertir hoy en renta fija larga depende en gran medida del plazo de inversión, y que inversionistas con horizontes más cortos o intermedios deben considerar que podrían sufrir pérdidas de valorización si las tasas largas continúan ajustándose al alza, antes de converger a niveles más estables.
Más aún, el inversionista retail podría no encontrar muchas alternativas para lograr una exposición a tasas largas nominales, pues la oferta de estos bonos es más acotada que en el caso de los títulos en UF, advirtió Gallegos, de Fynsa.
Eso sí, Mora sostuvo que Fintual cuenta con fondos mutuos balanceados o conservadores que están expuestos de forma relevante a renta fija de larga duración, y que también se puede encontrar esto en la oferta de fondos con el beneficio tributario 107 LIR. "La exposición debería ser parte de un portafolio de inversiones diversificado, y pensando en el mediano a largo plazo", recalcó.