Política

Portugal desafía a la centro izquierda como el ejemplo de una Europa más austera

A su llegada al poder, el gobierno de António Costa revirtió los recortes presupuestarios implementados tras la crisis financiera.

Por: María Gabriela Arteaga | Publicado: Lunes 22 de abril de 2019 a las 04:00 hrs.
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“Dar la vuelta a la página de la austeridad” fue la clave para el primer ministro de Portugal, António Costa, para devolverle a su país -en tres años y medio- la estabilidad económica que tanto necesitaba y para colocarlo de nuevo en la senda del crecimiento.

Europa aún no logra identificar esa nueva forma de socialismo que puso a la nación lusa de nuevo en el juego. Para los medios locales, el término más adecuado es el de geringonça, que significa “un artilugio extraño”. Para el diputado británico del Partido Laborista, Peter Mandelson, se trata de “una cuarta vía”.

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Lo que sí queda claro es que Costa, quien apunta a su reelección en octubre, es uno de los pocos políticos de centro-izquierda del continente que ha logrado liderar un giro económico, tras una crisis de la deuda que puso al país de rodillas.

Dentro de sus logros se destacan la reducción del empleo a la mitad, a 6,7%, y que el déficit presupuestario pueda llegar a eliminarse en 2019, por primera vez en más de 40 años.

La fórmula de Costa

En el continente, los partidos de centro-izquierda en el gobierno han pasado a ser señalados por sus severas políticas de austeridad.

Francia e Italia no han podido poner en marcha sus débiles economías, atadas a los estrictos estándares de déficit público de la Unión Europea. Por su parte, el gobierno de extrema izquierda de Grecia, Syriza, llegó al poder tras criticar las detalladas medidas requeridas en virtud de los rescates de la UE y el Fondo Monetario Internacional (FMI), aún cuando después tuvo que implementar muchos de ellos una vez en el cargo.

Pero la administración de Costa tomó un rumbo diferente. Al inicio se enfrentó duramente con Bruselas al revertir los recortes en el gasto público y permitir que el déficit se abultara incluso por encima de los objetivos acordados, pero luego demostró que al poner más dinero en los bolsillos de la gente se podía impulsar el crecimiento y facilitar el cumplimiento de las metas presupuestarias.

A su llegada al poder, dio marcha atrás al recorte de 30% de los salarios del sector público y de las pensiones estatales, revirtió las medidas de austeridad que afectaban las horas laborales, vacaciones e impuestos, y elevó el salario mínimo en un 20% durante dos años.

Al poco tiempo, el país superaba constantemente sus metas de déficit. En 2018, alcanzó su nivel más bajo en los últimos 45 años, a un 0,5% del PIB.

En entrevista con el diario británico Financial Times, Costa explicó que “la gente era muy escéptica sobre nuestras políticas económicas. Pero hemos demostrado que es posible subir los ingresos, aumentar la inversión privada, recortar el desempleo y, aún así, tener buenas finanzas públicas”.

A su juicio, eso crea confianza, y “la confianza es el gran motor de la recuperación económica”.

Para muchos analistas, la revitalización se dio por la capacidad de Costa de garantizar beneficio a los más vulnerables, dando la sensación de que unas cuentas públicas sanas son compatibles con la cohesión social.

La fórmula estaría en la combinación de disciplina fiscal y una distribución justa de los beneficios económicos. Daniel Traça, decano de la Nova School of Business and Economics de Lisboa, lo define como “el legado duradero de Costa” y apunta a que “cualquier gobierno (portugués) que no pueda garantizar eso en el futuro no estará en el poder por mucho tiempo”.

Debate en la UE

Portugal será una voz importante en un debate muy cargado sobre la revisión de las reglas fiscales de la eurozona. La mayoría de los miembros del bloque creen que las normativas se han vuelto demasiado complejas y los críticos las ven como demasiado rígidas o débiles.

A Bruselas llegará el ministro de Finanzas de Costa, Mário Centeno, con los logros de su gobierno en las manos, listo para liderar al eurogrupo de ministros de finanzas en la discusión.

Ahí deberá enfrentar a quienes lo respaldan y a quienes no. Para algunos, Costa demostró que la crisis financiera es abordable sin destruir el empleo y los niveles de vida. Para otros, sólo contó con la buena suerte de la recuperación global tras la crisis financiera, la caída de los precios del petróleo, un auge del turismo y una fuerte caída en el costo del servicio de una de las cargas de deuda más pesadas de Europa, que no hubiese sido posible sin el programa de compra de bonos del Banco Central Europeo.

Sus oponentes políticos van más allá y aseguran que su posición de “dar la vuelta a la página de la auteridad”, es mera retórica y es simplemente una “austeridad más liviana”.

Lo acusan de un juego de manos fiscal, compensando los recortes del impuesto a la renta con impuestos indirectos más altos y equilibrando las cuentas mediante la restricción de la inversión pública. Pedro Passos Coelho, el exprimer ministro de centro-derecha, acusó recientemente a su administración de recortar el gasto en salud y educación incluso más que durante el rescate económico, mejor conocido como “la troika”.

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