Andrés Sanfuentes

El triunfo de los estudiantes

Han pasado 30 años desde la reforma de la Educación Superior generada por la legislación de 1981. Pese a los profundos cambios experimentados en el período, durante los gobiernos de la Concertación no se realizaron transformaciones de fondo en un sistema que hacía agua, concentrando los esfuerzos en los niveles previos.

Por: Andrés Sanfuentes | Publicado: Miércoles 16 de noviembre de 2011 a las 05:00 hrs.
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Han pasado 30 años desde la reforma de la Educación Superior generada por la legislación de 1981. Pese a los profundos cambios experimentados en el período, durante los gobiernos de la Concertación no se realizaron transformaciones de fondo en un sistema que hacía agua, concentrando los esfuerzos en los niveles previos.

Por su parte, para Piñera tampoco era un asunto prioritario; así lo reflejan su programa y los mensajes presidenciales. El interés por el tema se manifestaría en 2012, de manera de pasar el período sin entrar en las honduras de un asunto conflictivo y que evolucionaba con un rápido crecimiento del sector privado. Por eso, frente al estallido estudiantil no había ni política ni estrategia.

Ha llegado el momento de hacer un balance de los profundos cambios que se están generando gracias a las movilizaciones estudiantiles. Por una parte, fracasó la estrategia gubernamental que apuntó al debilitamiento de las protestas. Finalmente, se está canalizando la búsqueda de una solución donde debe estar, en las denostadas “cuatro paredes”, que constituye el Parlamento, ya que son los representantes elegidos por la ciudadanía.

Es interesante hacer un recuento de lo acontecido.

Los estudiantes colocaron como el principal tema del gobierno de Piñera a la Educación Superior, el cual no estaba entre sus preferencias, como tampoco entre las de la Concertación, que trabajosamente ha ido elaborando una postura común.

Las demandas estudiantiles por modificar el sistema de becas y créditos han tenido un avance insospechado. El gobierno ya ha aceptado buscar un sistema crediticio único con condiciones subsidiadas y llevar las becas a más del 40% de los estudiantes.

También ha aceptado incrementar significativamente los aportes basales hacia las universidades estatales, aunque todavía no hay claridad si se incluirán todas las del Consejo de Rectores.

En el tema del “lucro“, progresos apreciables. Las universidades afectadas por la prohibición legal pasarán a ser controladas por la Superintendencia y se ha puesto en discusión el financiamiento compartido, criticado en la educación pre universitaria.

Respecto a la desmunicipalización, el gobierno debe enviar un proyecto de reforma antes de fin de año para comenzar a mejorar una de las causas de la baja calidad de muchos planteles.

La enumeración de los logros debiera incluir la exigencia de modificar los aranceles, el sistema de acreditación y los requisitos de información.

Otro resultado importante es que los estudiantes impusieron el tema de la reforma tributaria, requisito si se quiere avanzar a una mayor igualdad y calidad en el sector, a lo que inicialmente el gobierno se negaba.

El reciente progreso ocurre gracias a que los líderes estudiantiles se han centrado en las materias más importantes, dejando de lado el maximalismo de “pidamos lo imposible”, tales como “fin al lucro” en todos los niveles, gratuidad “ya” para la enseñanza superior, o aspiraciones como la asamblea constituyente, el plebiscito o la renacionalización del cobre.

El hecho de que quienes han liderado el tema hayan sido los estudiantes universitarios, ha concentrado el debate en la docencia, descuidando otras áreas vitales, como son el desarrollo de la ciencia y la tecnología y la educación de postgrado, la cultura y la creación artística. Estos aspectos también requieren prioridad.

Las demandas y la atención han estado en la educación superior, obligando al gobierno a canalizar recursos a solucionar problemas de equidad y calidad, y es positivo que así sea, pues la prolongada crisis lo requería. Sin embargo, la discusión futura debería centrarse en que buena parte de los problemas educacionales se generan en los niveles previos, especialmente el pre escolar, donde se deben inyectar recursos; de lo contrario, no se abordará el origen de las fallas e injusticias del sistema educacional, perpetuando la inequidad, pese a los logros de hoy.

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