Andrés Sanfuentes

Enersis y el cuestionamiento al empresariado

Por: Andrés Sanfuentes | Publicado: Miércoles 22 de agosto de 2012 a las 05:00 hrs.
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El eventual aumento del capital de Enersis, propuesto por su controladora, ha estado en el centro de las noticias en las últimas semanas. No ha sido un hecho favorable y se viene a agregar a otros eventos que no dejan una imagen positiva para el empresariado.

Con el caso de “La Polar”, algunos pensaron que era un hecho aislado y que se resolvería con claridad. No fue así y sus repercusiones han sido mucho más serias y profundas, hasta el extremo que constituye el mejor ejemplo de los abusos que sufre la población; pasó a ser el caso más evidente del denostado “lucro” denunciado por las movilizaciones estudiantiles que rechazan la excesiva mercantilización de la sociedad. Posteriormente se han ido sumando otras situaciones cuestionables, como el perdonazo a Johnson, la crisis permanente de Colo Colo, el “lucro” de algunas universidades privadas, a pesar de estar prohibido por la legislación, y ahora Enersis.

Este último caso tiene particular importancia, porque es la capitalización más cuantiosa que se realizaría en Chile, US$ 8.020 millones, de los cuales los controladores aportarían activos por US$ 4.862 millones; el resto, aportes privados en efectivo.

Sin embargo, tal como lo señaló un analista, “todo se hizo mal”, por varios motivos:


a) En vez del camino directo, que el aumento de capital se hiciera abierto a todos los interesados y lo recaudado se destinara a nuevos proyectos de inversión o la compra de activos en el exterior, se optó por la senda tortuosa de la venta de patrimonios, evitando la consideración de operación entre partes relacionadas.

b) Se pretendió utilizar al directorio como un mero mensajero.

c) La tarea del perito designado se basó en información entregada por el controlador, generando la sobre valorización.

d) No se dio a conocer con precisión el destino del aumento de capital, lo que ocasionó la imputación de una AFP de ser “vago e impreciso” y de otra como “impresentable y perjudicial”.

e) Se actuó con prepotencia, de manera que los minoritarios lo tildaron desde un “asalto” y “basurear” hasta que “es lisa y llanamente una afrenta a los chilenos y chilenas”.

Varias hipótesis se han planteado para explicar la conducta de la asociación ítalo-hispana:


1.- Que la operación era ampliamente favorable para Chile, ya que lo convertía en un país confiable y sede de la expansión regional del grupo empresarial.

2.- Que siempre negocian con el tejo pasado y después retroceden, como de hecho ocurrió. Sin embargo, ¿y si hubieran obtenido una probable validación en la junta…?
3.- Que la matriz tenía fuertes deudas y escasa caja para desenvolverse y así obtendría recursos frescos.

4.- Que si tenía éxito podría además hacer “una pasada”, vendiendo después sus activos en Chile o remitiendo a la matriz las utilidades de Enersis.

Finalmente, las críticas generalizadas llevaron a la Superintendencia de Valores a intervenir y, a pesar de la incertidumbre regulatoria, establecer que se trataba de una operación entre partes relacionadas y existía “evidente conflicto de interés en la operación”, e imponer nuevas exigencias al directorio. El plan original murió y los controladores “recogieron cañuela” y ofrecieron negociar.

Aparte de la necesidad de revisar las normas que rigen a los gobiernos corporativos de las sociedades anónimas, el episodio deja huellas importantes. Tal como lo señaló Andrés Benítez, “todo esto no es gratis para el mundo empresarial”, ya que es el reflejo de la creciente prepotencia que se observa en varios ámbitos, propia de la creencia que no hay trabas a su poderío.

Las consecuencias de la reiteración de episodios es la creciente crítica social a los abusos, la desigualdad y la concentración del poder económico, que ponen en peligro los enormes avances logrados con tanto esfuerzo en los últimos decenios y que pueden llevar más que al desorden social a algo peor, la mediocridad nacional.

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