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Buenas señales para la economía asociativa

Rodrigo Silva Presidente del gremio de Cooperativas de Ahorro y Crédito

Por: Rodrigo Silva | Publicado: Viernes 25 de enero de 2019 a las 04:00 hrs.
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Rodrigo Silva

El momento no puede ser más oportuno. Hoy, cuando la colaboración y la asociatividad son temas que se toman el debate sobre el crecimiento económico, vuelve a cobrar fuerza la discusión sobre los desafíos del sector cooperativo. En Chile existen más de cuarenta cooperativas de ahorro y crédito con más de 1,4 millones de socios, las que en 2017 sumaron colocaciones por MM$ 1.770.516 y captaciones por MM$ 927.746. Sólo en créditos de consumo, uno de los principales productos ofrecidos, las cooperativas de ahorro y crédito superan los MM$ 1.275.000, mientras que en ahorro se mantienen como la segunda opción del mercado, con más de MM$ 440.000.

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Diversos estudios avalan la existencia de una relación directa y positiva entre la variedad y número de oferentes de crédito no bancarios de una economía, con mayores niveles de crecimiento y menores niveles de desigualdad. Además, un sistema financiero más diversificado en cuanto a actores, se comportará en forma más robusta ante potenciales escenarios complejos.

Nuestro país indudablemente tiene indicadores económicos importantes respecto de otros países de la región: un crecimiento de la actividad económica, revitalizada en el último tiempo, que nos mantiene con un PIB per cápita ajustado sobre los US$ 24.000, una inflación controlada en torno al 3% y una favorable recuperación de la inversión. Sin embargo, esta economía con logros importantes hoy se encuentra enfrentada a otras complejidades, como es la productividad, la desigualdad el desempleo y los cambios tecnológicos.

Las cooperativas han sido un real aporte, ayudando a disminuir estas brechas. La asociatividad mejora la productividad vía economías de escala, pero sin concentrar la propiedad. Paralelamente, fomenta la diversificación sectorial y regional, generando estabilidad, fortaleciendo la economía y la democracia.

Ello sin contar con la inclusión financiera, que es uno de los ejes del sector y que es una de las principales herramientas para disminuir la desigualdad y generar desarrollo económico y social. De hecho, las cooperativas de ahorro y crédito son una muy buena opción para acercar productos financieros competitivos y atractivos a una importante parte de la población que no dispone de un gran número de opciones de ofertas financieras.

Pero queda por avanzar en este tema, aun cuando en el último tiempo hemos tenido señales alentadoras respecto de la necesidad de diseñar políticas públicas que incluyan al sector cooperativo de ahorro y crédito, las que consideran el impacto en la población que tienen las cooperativas, principalmente por el gran número de socios que se podrían ver beneficiados si éstas logran disponer de más y mejores alternativas de financiamiento a costos menores.

En la medida que las cooperativas de ahorro y crédito sigan desarrollándose, se incrementará su labor de inclusión financiera y su aporte al desarrollo económico y social de nuestro país. Aquí pueden ser un actor aún más relevante en el desarrollo sustentable de Chile.

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