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DF Transformación Digital | Efecto Dominó en los servicios legales

Andrés Jara Baader, CEO Alster Legal

Por: Andrés Jara Baader | Publicado: Miércoles 6 de mayo de 2020 a las 04:00 hrs.
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Andrés Jara Baader

El efecto dominó o, como se le conoce en inglés, ripple effect, consiste en un cambio gradual en la línea del tiempo tras un cambio de acontecimientos, en donde una alteración en los hechos provoca una onda de consecuencias que obliga a actualizar el curso de la línea programada en la que uno se encontraba. Sin duda, los hechos que hemos vivido en el último tiempo en Chile y el mundo están generando un efecto asimilable de grandes proporciones.

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Todos se preguntan cuál será la última onda de expansión y hasta dónde llegará este efecto, pero son pocos los que se aventuran con respuestas. Parece ser que la dimensión de los hechos genera gran incertidumbre y la capacidad humana no logra entender las últimas consecuencias posibles. Con todo, no hay duda de que todas las industrias serán impactadas, algunas de forma positiva y otras de forma negativa.

Los problemas que enfrentan las empresas vinculadas al turismo y el transporte son solo un ejemplo. ¿Pero cuál será el efecto en el mercado de servicios legales? Me gustaría aventurarme con una breve predicción. Primeramente, es del todo esperable que la relevancia de las grandes oficinas y metros cuadrados se reduzca considerablemente, los equipos legales no requerirán ni desearán continuar trabajando en grandes espacios y los clientes finalmente dejarán de darle relevancia a ese elemento.

Por su parte, el trabajo remoto cobrará más potencia. La tradicional desconfianza que existe respecto del rendimiento, el control de calidad y la formación de las camadas de abogados menos experimentados que ha impedido por tiempo la proliferación del trabajo remoto carecerá ya de justificación y los sistemas de incentivos, como de control y aseguramiento de calidad deberán rediseñarse. Cobrará relevancia el resultado y no las horas presentes físicamente en un lugar determinado.

Aumentará la exigencia de inversión en tecnología para apalancar las capacidades remotas y la automatización se hará cada vez más necesaria. La educación de los abogados menos experimentados deberá desarrollarse con cursos en línea, pruebas de conocimiento y herramientas de procesamiento natural de lenguaje que permitan detectar aquellos errores que a muchos socios experimentados les gusta tarjar con lápiz rojo sobre documentos impresos.

La cultura y el clima se verán profundamente presionados por esta nueva realidad, los códigos de vestimenta pasarán a segundo plano, los almuerzos con clientes o eventos sociales que mucho apetecen se reducirán drásticamente, no por voluntad de los primeros, sino por exigencia de los clientes.

El conocimiento en la administración de procesos a distancia aumentará la necesidad de desarrollar equipos multidisciplinarios y la cancha se verá redistribuida, pues serán aquellos prestadores de servicios legales más innovadores, más flexibles y más humildes, los que lograrán incorporar muchas de estas condiciones en una nueva propuesta de valor, generando así nuevas oportunidades y un reordenamiento del mercado legal. Oh si, el efecto dominó nos dará sorpresas y habrá que tener los ojos muy abiertos para transformarlas en oportunidades.

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