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Columnistas

Dilemas del Banco Central

Matías Aránguiz V. Coordinador Fintech Programa Derecho, Ciencia y Tecnología UC, master en Finanzas U. de Shanghai

Por: Matías Aránguiz V. | Publicado: Martes 26 de noviembre de 2019 a las 04:00 hrs.
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Matías Aránguiz V.

El Banco Central de China no dista de sus pares de otros países respecto a sus objetivos: mantener estable la moneda, promover el crecimiento económico, supervigilar los riesgos financieros, controlar la inflación, entre otros. Sin embargo, producto de la contingencia, estos objetivos parecen imposibles de compatibilizar entre sí.

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China está sufriendo la mayor desaceleración en casi 30 años, en gran medida producto de la guerra comercial con EEUU. Para Beijing, el crecimiento es la clave de la calma social y se habló durante años de un pacto social implícito de paz a cambio de un crecimiento del 7%. Pero este año se calcula que el crecimiento va a ser entre 6 y 6,5%, y algunos cuestionan esos números oficiales.

El crecimiento en China depende en un poco más de 60% del consumo interno. Hace dos años el gobierno dio un giro: desde una estrategia de crecimiento basada en exportaciones, a una enfocada principalmente en el consumo interno, política que busca un crecimiento de mejor calidad y estabilidad especialmente considerando la incertidumbre internacional. Una de las herramientas principales para lograrlo ha sido fomentar los créditos a PYMEs, lo que ha derivado en un aumento del 48% del otorgamiento de crédito en lo que va del año, en los cinco principales bancos estatales. Ahora ese fortalecimiento de la clase media, que ha mejorado el acceso y costo de los créditos, no es suficiente, ya que aún son necesarias políticas no-monetarias como aumentar la competencia y, por consiguiente, profesionalizar la administración de empresas, en particular las estatales.

La inflación fue del 3,8% en octubre, movida principalmente por la fiebre porcina africana que afectó la carne de cerdo, la cual tiene un grave efecto en materia de alimentación. La “inflación porcina” es un perfecto ejemplo de la dificultad de controlar los efectos de la economía por parte del Banco Central, que poco puede hacer en una situación así. Si el precio del cerdo se mantiene alto, otros productos similares van a seguirlo y eso podría crear una espiral de inflación. Por eso en el mundo académico se habla de lo ineficaz de las herramientas monetarias para futuras crisis económicas.

A nivel de riesgos, según el Institute of International Finance (IIF), la relación entre deuda y PIB china está bordeando el 300%; y a mayor porcentaje de la relación entre deuda y PIB, mayor es el riesgo del país de caer en default.

Siguiendo la misma línea advertimos que el mercado inmobiliario, el cual ha sido la niña bonita del desarrollo chino por la generación de empleo y atracción de inversión, genera un grave peligro sistémico, derivado de la diferencia entre la alta demanda por comprar inmuebles por inversionistas, que contrasta con una baja tasa de ocupación. Los bancos dependen fuertemente de las hipotecas en sus balances y un período de ajuste rápido de precios podría ser devastador.

Acelerar la economía, pero reducir la inflación y controlar los riesgos sistémicos, es una tarea heroica, y no es necesario reiterar la dependencia que tenemos en Chile con la economía china.

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