Fernando Barros

Respuesta solidaria

Fernando Barros T. Abogado, Consejero de Sofofa

Por: Fernando Barros | Publicado: Martes 5 de mayo de 2020 a las 04:00 hrs.
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Erraron quienes creyeron que podrían transformar el violento caos social de octubre en un animal domesticable y usar la explosión de aquellos que han querido imponer los derechos sin deberes, los logros sin esfuerzo, una sociedad mejor en base al trabajo ajeno, mejor educación sin estudiar.

Los sembradores del odio y los que apoyaron la violencia o desde sus posiciones de privilegio comunicacional la presentaban, otra vez, como acciones de jóvenes idealistas, se preparaban para asestar en marzo el golpe de gracia para arrasar con nuestra institucionalidad.

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Los días otoñales de marzo encontraron un país herido en su convivencia, su infraestructura de servicios y su patrimonio urbano fuertemente vandalizados; su economía dañada, las decisiones de inversión postergadas, sus indicadores macroeconómicos, otrora líderes, en preocupante deterioro, con miles de trabajadores asalariados caídos al empleo informal o derechamente al implacable desempleo.

Chile es azotado por otro desastre, el Covid-19, pandemia que ha contagiado a millones en el mundo y cobra más de doscientas mil vidas. Este pudo haber sido el momento de dejar diferencias políticas de lado y cerrar filas en torno a las autoridades, cooperando todos para lograr que la ayuda llegue oportunamente a los que la necesitan. Lamentablemente, un sector de nuestra sociedad —minoritario pero vociferante—, busca crear pánico y caos, cuestiona de mala fe las medidas que se adoptan y desparrama rumores e imputaciones falsas, demora la tramitación de leyes esenciales para apoyar a los que sufren, con peticiones imposibles e indicaciones inconstitucionales, bloqueando la exitosa acción de las autoridades.

En medio de un panorama de entendible inquietud por la magnitud que la crisis ha alcanzado en otros países, el trabajo de nuestras autoridades genera confianza y es apreciado como uno que comenzó tempranamente con medidas preventivas, muy oportunas, y trasmitiendo la tranquilidad que da a la población una gestión ágil y eficiente para el control de la pandemia, esfuerzo en que el Presidente y el gabinete no están solos.

En efecto, junto a miles de trabajadores de la salud que se exponen diariamente para cuidar de los enfermos y trabajan arduamente por evitar que en nuestro país la enfermedad se descontrole, muchos otros compatriotas mantienen funcionando las actividades requeridas para que los chilenos contemos con los servicios y bienes esenciales en nuestra vida diaria.

Y el mundo empresarial ha ido más allá del quehacer propio y se ha unido en una gran iniciativa solidaria promovida por la Confederación de la Producción y el Comercio, reuniendo el trabajo de las entidades socias y los aportes de empresas por más de US$ 100 millones, conformando un Fondo Privado de Emergencia Para la Salud de Chile, con el objetivo de trabajar coordinadamente con las autoridades nacionales y en articulación con la sociedad civil. Esta iniciativa ya se ha traducido, entre otras cosas, en respiradores mecánicos, tests PCR, insumos sanitarios, aportes a iniciativas de investigación, laboratorios a disposición de Minsal, apoyo a fundaciones para atender a menores, personas en situación de calle y, en conjunto con la labor social de la primera dama, Senama y ACHS, un potente plan de atención a centros de adultos mayores.

Estos son buenos ejemplos de acciones positivas a los que los chilenos podemos unirnos patriota y solidariamente para ayudar a nuestros hermanos, y así superar la crisis económica que la pandemia nos va dejando a su paso.

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