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Guillermo Tagle

Cuidado con las AFP

El torbellino de La Polar no para. Lo que empezó como desconcierto y desazón en el mundo financiero (por el desmoronamiento de lo que parecía buen negocio), siguió con el escándalo de un fraude...

Por: Guillermo Tagle | Publicado: Viernes 15 de julio de 2011 a las 05:00 hrs.
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El torbellino de La Polar no para. Lo que empezó como desconcierto y desazón en el mundo financiero (por el desmoronamiento de lo que parecía buen negocio), siguió con el escándalo de un fraude, la desconfianza en la gestión de las empresas, la preocupación por el excesivo endeudamiento de los consumidores de clase media, el enojo del público por cobros indebidos, exacerbados por la influencia de autoridades, medios de comunicación y actores del mundo político, que en más de una oportunidad, casi han llamado públicamente a la población a revelarse y a no pagar sus obligaciones, frente a la sospecha de que malas prácticas como en La Polar, pudiesen existir también en otros actores.

Es común en nuestra Patria, que acontecimientos lamentables como éste, generen como proclama universal, la necesidad de cambiar regulaciones, buscar responsabilidades y promover cambios legales para que “esto no vuelva a pasar”. Es cierto que estamos frente a una situación sumamente grave, que se debe investigar a fondo, identificar responsables y aplicar el rigor de la ley a quienes resulten responsables. Sin embargo, es importante señalar nuevamente (tal como hiciera en esta misma tribuna hace aproximadamente 1 mes), que hay que poner “paños fríos”, evitar el uso político de una grave situación social y financiera, y evitar también “contaminar”, buscando responsabilidades irresponsablemente. 
La publicación reciente de los negativos retornos registrados por los fondos de pensiones durante junio, han puesto también a las AFP en la mira de las acusaciones, continuando con la búsqueda generalizada de responsabilidades.

Efectivamente, los fondos de pensiones eran accionistas en aproximadamente un 25% de la propiedad de esta empresa y por esta participación, han ejercido el derecho a elegir representantes al directorio. Como inversionistas de renta fija, también son acreedores de La Polar, porque participaron regularmente en las emisiones de bonos que realizó esta empresa (como lo han hecho en la mayoría de las emisiones de bonos debidamente registrados, previamente clasificados, de empresas correspondientemente auditadas). Es por esto que, cuando se anuncian retornos negativos en más de 1% para el mes en el promedio de sus fondos, surge naturalmente en el público (y “utilizado” también en el mundo político) la vinculación de eventos y la necesidad de regular para evitar en el futuro, estas “malas influencias”. 
Falla en este análisis (o se olvida en forma “antojadiza”), la mirada al acontecer de los mercados mundiales en el mismo período. Ocurre que, simultáneamente con la caída de La Polar (junio), las bolsas del mundo cayeron 1,7%. EEUU y Europa bajaron 2,0% y los mercados emergentes rentaron -1,9% (destacando Asia Emergente que cayó 2,6%). El IPSA registró una rentabilidad negativa de 1,1% que obviamente en el margen incluyó algún efecto “contagio” de La Polar hacia otros actores del retail y en particular, hacia las empresas más pequeñas del mercado. En este contexto, resulta obvio y natural que los fondos de pensión hayan registrado en junio, una rentabilidad negativa algo mayor al 1%. Siendo posiblemente, algo menos de un 0,5%, explicado por el colapso de La Polar.

La existencia de los fondos de pensiones ha sido uno de los pilares fundamentales para el desarrollo económico de nuestra Patria. Las cuentas de ahorro individual para los trabajadores de clase media, sumado a los factores de protección solidaria que se incorporaron al sistema en su última reforma, permiten hoy a miles de chilenos esperar con tranquilidad (e incluso “optimismo”), la llegada de la edad de jubilación. Su regulación y mecanismo de control y diversificación de inversiones, ha probado solidez y resistencia en momentos de mucha mayor crisis y dificultad, que lo ocurrido recientemente con La Polar. Sostener la necesidad de “investigar” si las empresas administradoras de estos fondos deberían o no responder por las eventuales pérdidas que este caso provoque, sostener como incompatible la posibilidad de invertir en acciones y deuda de una misma empresa, pretender modificar el régimen de responsabilidades para quienes representan los intereses de las AFP en los directorios de las empresas en que invierten, es parte de lo que se puede incorporar al conjunto de planteamientos, que buscan responsabilidades irresponsablemente.

El Sistema de AFP, ejemplo observado e imitado por muchos países, ha generado un mercado de capitales que ha contribuido y esperamos siga contribuyendo por muchos años, al progreso y crecimiento de Chile. Un fraude particular hay que investigarlo y sancionarlo, pero no puede ser causa ni justifica cambios estructurales, que alteren el normal criterio de análisis financiero que ha prevalecido en la industria, desde su creación.

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