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Editorial

Responsabilidad fiscal y presupuesto 2022

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La inquietud por la polarización del debate político reciente, unida al impulso de iniciativas de corte populista/electoral como los retiros previsionales, entre otras, hacía prever una tramitación legislativa compleja para la Ley el Presupuesto 2022. Más aun cuando, en medio de las esperables (y transversales) presiones de gasto adicional asociadas a todo año electoral, la propuesta del Gobierno -que fue aprobada- contemplaba un recorte de 22,5% del gasto público, esencialmente debido al fin de los estímulos fiscales extraordinarios realizados en pandemia.

Esta señal que envía el Congreso saliente al próximo gobierno, sea cual sea, es clara: restablecer el equilibrio de las finanzas públicas debe figurar como un pilar de su política fiscal de corto y mediano plazo.

Los recursos que quedan en el Fondo de Estabilización Económica y Social no llegan a US$ 2.500 millones (eran más de US$ 14 mil millones hace dos años), el déficit fiscal efectivo se empinará sobre el 8% este año y la deuda pública alcanzará en torno a 39% del PIB.

La preocupación por estas cifras dista mucho de reflejar un ánimo fríamente "tecnocrático". Al contrario, como dijo a este diario la semana pasada la directora de la Dipres, para la administración que comience en marzo próximo "lo más relevante es seguir reduciendo el déficit fiscal. De lo contrario, se afecta a la propia ciudadanía con el aumento de las tasas de interés y el mayor endeudamiento. Las decisiones de las autoridades de turno impactan excesivamente en los bolsillos de los chilenos".

Ese énfasis es indispensable, pero cabe destacar que el  presupuesto 2022 -aun retirando la ayuda fiscal extraordinaria- también deja margen de flexibilidad enlas partidas de gasto, con recursos sustanciales para las necesidades sanitarias, por ejemplo, o para las PYME. Asimismo, incluye un componente reactivador de inversión en vivienda y obras públicas, y de fomento al empleo y la capacitación, entre otras áreas.

En términos generales, se trata de un avance. Sin embargo, como apunta la responsable de Dipres, el eje central del próximo gobierno debe ser el crecimiento económico, pues éste, no el presupuesto nacional, es "la mejor política pública para poder financiar prestaciones sociales".

 

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