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Cecilia Cifuentes

¿Le importa a la oposición el crecimiento?

CECILIA CIFUENTES Economista, directora Centro de Estudios Financieros del ESE, UAndes

Por: Cecilia Cifuentes

Publicado: Martes 18 de agosto de 2026 a las 04:04 hrs.

Cecilia Cifuentes

Cecilia Cifuentes

Después de más de una década en que nos desviamos del camino del desarrollo económico, en el último par de años surgió por fin un consenso transversal sobre la importancia de crecer. Es una buena noticia; durante mucho tiempo, un sector mayoritario lo consideró innecesario -incluso perjudicial- mientras otros simplemente lo daban por asegurado. Nunca fue así; crecer no es fácil, cualquier hogar en Chile sabe que mejorar su calidad de vida exige esfuerzo, ahorro y creatividad. A nivel país ocurre algo muy similar.

El problema surge cuando hay que pasar del discurso a la acción; ahí parece ser que los acuerdos se diluyen. El actual gobierno tiene un diagnóstico claro y certero: una condición esencial para crecer es aumentar la inversión y el ahorro, no como un fin en sí mismo, sino como la vía más directa para mejorar el empleo. Es un diagnóstico bien respaldado por los hechos -la correlación entre crecimiento del empleo formal e inversión bordea el 90% en el largo plazo- y que apunta, en consecuencia, a un mix de mayor certeza jurídica  y condiciones tributarias más competitivas. Este es el centro de la ley de reconstrucción.

Es entonces un logro destacable la aprobación de esta ley, que en lo central busca aumentar la rentabilidad de los proyectos de inversión, junto con dar mayor certeza sobre esa rentabilidad a los inversionistas a través de contratos de invariabilidad, en forma similar a lo que existió en el pasado en Chile, y que ofrecen nuestros competidores en la región. Hace décadas que no se aprobaba una ley que apuntara con tanta claridad a aumentar el crecimiento, siendo también la primera vez que un gobierno de derecha logra pasar un proyecto de esta envergadura orientado directamente hacia esa meta, y en sus primeros seis meses, en medio de un escenario fragmentado y polarizado. La ley tiene aspectos cuestionables, pero es innegable que constituye un paso importante en la dirección correcta.

“La ley tiene aspectos cuestionables, pero es innegable que constituye un paso importante en la dirección correcta”.

¿Pero logró en la práctica remover la incertidumbre de los inversionistas? Lamentablemente, el proceso no logró despejar del todo las nubes grises en el horizonte, porque el consenso sobre la importancia del crecimiento y la certeza jurídica pareció quedarse solo en el discurso para la oposición. La disposición a bajar la tasa de Primera Categoría que existió en el gobierno pasado desapareció, reemplazada de nuevo por el discurso de lucha de clases que motivó la fracasada reforma tributaria de 2014. Tampoco bastó que el gobierno retirara la propuesta de mayor costo fiscal, atenuando así en forma significativa el riesgo fiscal. Lo más delicado fue, probablemente, el rechazo y posterior envío al Tribunal Constitucional de la norma de invariabilidad, con argumentos que, más allá de lo jurídico, resultan difíciles de compartir y que enviaron una señal preocupante. La certeza en las reglas del juego -justo lo que puede mover la aguja en inversión y empleo- no pesa lo suficiente. La oposición dejó sobre la mesa su intención de alterar una vez más las reglas cuando pueda hacerlo.

El mensaje final que reciben los inversionistas es que, por fin, un gobierno toma en serio el discurso del crecimiento, pero que buena parte del mundo político sigue sin pasar de las palabras a los hechos.

¿Cuál sería la razón de fondo de la casi nula voluntad de acordar una agenda que permita retomar el desarrollo? Parece ser que, frente a la disyuntiva entre priorizar el crecimiento o dificultar el éxito del gobierno, la oposición prefiere inclinarse por lo segundo. Es lamentable para el país.

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