El talento de las mujeres, una fuerza natural
Por Carla Muchnick, Yessenia González, Isabel Ramos y Lorena Rodríguez, creadoras del podcast El Corazón del Negocio
Chile suele explicarse a sí mismo desde su geografía. Un país largo, angosto, fragmentado en zonas climáticas y productivas muy distintas, donde viven cerca de 19 millones de personas, de las cuales algo más de la mitad -10 millones- somos mujeres.
Aquí la naturaleza no es un telón de fondo: es parte de la identidad. La recurrencia de los sismos ha construido una cultura particular frente a la incertidumbre. Cada hogar tiene su propio “sismógrafo doméstico”: una lámpara, una planta, un objeto suspendido que confirma si lo que sentimos es real. No controlamos la tierra, pero aprendimos a convivir con su imprevisibilidad. Y, sobre todo, a prepararnos.
Esa disposición -anticipar lo incierto, gestionar el riesgo, adaptarse rápido- es un activo escaso en el mundo contemporáneo. Y no proviene de la abundancia de recursos, sino de la necesidad. No sobra capital ni talento: se aprovecha.
Durante años, el debate sobre el talento femenino se centró en la brecha en carreras STEM (ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas). Los diagnósticos eran recurrentes: jóvenes con altas aptitudes desistían de estos caminos, empujadas por un sesgo cultural que etiquetaba ciertas disciplinas como "territorio masculino". Sin embargo, cuando los incentivos se alinearon y el costo de oportunidad de excluir a las mujeres se hizo evidente, el cambio fue disruptivo.
El sector salud es ilustrativo. Hoy, en Chile, las matrículas de primer año en ciencias de la salud son mayoritariamente femeninas, superando el 70% en algunas instituciones. Es una tendencia global: desde la UNAM en México hasta las escuelas de medicina en Estados Unidos, la mujer es hoy mayoría.
No es solo una cuestión de vocación, sino de indicadores de desempeño. El Informe de Brechas de Género en Educación Superior 2024 es categórico: las mujeres aprueban más asignaturas, presentan menores tasas de deserción y se titulan en mayor proporción y en menos tiempo que sus pares hombres.
Este liderazgo no es simbólico. Desde hace más de una década, el sistema de salud chileno ha sido conducido por equipos técnicos y autoridades femeninas que han gestionado un sistema bajo presión constante, alcanzando estándares comparables con los más robustos de la región.
Esta transformación ha permeado también en las áreas económica y financiera. Ingeniería comercial, la carrera con mayor empleabilidad del país, muestra hoy que las mujeres representan entre el 45% y el 48% de los titulados; cifras impensables hace pocos años. Más relevante aún es la tendencia salarial: en 2013, la brecha al primer año de egreso superaba el 20%; desde entonces, la mayor participación femenina no solo ha empujado la paridad, sino que ha redefinido el perfil profesional del sector.
Este avance no ocurrió por decreto ni por planes diseñados desde el papel. Sucedió porque las mujeres identificamos oportunidades, desarrollamos capacidades, porque nos apoyamos entre pares y ocupamos espacios clave sin pedir permiso. En un país entrenado para la resiliencia ante el movimiento de la tierra, este comportamiento no debería sorprender, porque es, en esencia, profundamente chileno.
En este escenario, el podcast El Corazón del Negocio, nacido al alero de la comunidad Somos Financieras, de Diario Financiero, adquiere su verdadero valor. No debe entenderse como una corrección cosmética de brechas, sino como una infraestructura de talento. Es un espacio para conectar, visibilizar y acelerar una realidad que ya comienza a aparecer en las aulas y en los directorios.
En tiempos de incertidumbre global, Chile no puede permitirse el lujo de subutilizar a la mitad de su capital intelectual. Prepararse -al igual que frente a un sismo- no es una opción ideológica; es una estrategia de racionalidad económica. Las señales ya están a la vista.
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