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Columnistas

Hacia una nueva matriz productiva digital: el salto urgente de Chile

LUZ MARÍA GARCÍA GERENTA GENERAL DE ACTI

Por: LUZ MARÍA GARCÍA

Publicado: Jueves 11 de junio de 2026 a las 04:00 hrs.

Los recientes anuncios en la Cuenta Pública en materia de modernización del Estado y transferencia tecnológica abren una discusión ineludible sobre cómo diversificamos nuestra matriz económica. Nuestro país enfrenta un bajo crecimiento, una productividad estancada desde hace más de una década y por años hemos dependido de la exportación de materias primas, pero hoy la tecnología y la inteligencia artificial (IA) nos obligan a repensar nuestro rol global.

Esto implica dejar de abordar la tecnología e innovación como agendas aisladas, y empezar a ordenarlas como parte de una estrategia de desarrollo productivo, en que la transferencia tecnológica y la IA apunten a una misma pregunta: ¿cómo Chile captura más valor y se transforma en un polo de desarrollo a escala mundial? Pero la respuesta no puede depender de una sola cartera. La tecnología debe ser un enfoque transversal para salud, agricultura, energía o industria digital. Tratarla como un silo es, precisamente, lo que ha limitado su impacto como motor de crecimiento.

De hecho, la economía digital es el principal motor del crecimiento global. La IA generará un impacto económico acumulado de US$22,3 billones hacia 2030, equivalente al 3,7% del PIB mundial, según la IDC. En Chile, la economía digital representa el 22,2% del PIB, de acuerdo a un informe de Accenture y Oxford Economics. El país cuenta con estabilidad institucional, liderazgo regional y una infraestructura digital destacada, pero pierde competitividad frente a sus pares regionales debido a la ausencia de una política pública específica de promoción del sector.

“Tenemos una oportunidad única para transformarnos en un exportador de servicios tecnológicos avanzados, pero para lograrlo debemos dar el paso de convertir el conocimiento en valor económico”.

Las cifras de exportación de servicios son reveladoras. La Ley de Economía del Conocimiento de Argentina impulsó exportaciones por US$ 9.685 millones, según Argencon, mientras que Chile no tiene una política equivalente. Si bien nuestras exportaciones de servicios alcanzaron un récord de US$ 3.190 millones en 2025, según la SUBREI, seguimos rezagados frente a los líderes regionales.

Como gremio, hemos planteado la necesidad de que Chile asuma este nuevo desafío. Tenemos una oportunidad única para transformarnos en un exportador de servicios tecnológicos avanzados, pero para lograrlo debemos dar el paso de convertir el conocimiento en valor económico. Además, en un contexto de restricciones presupuestarias, el sector privado y el Estado deben innovar en la forma en que asignan recursos y colaboran. La transferencia tecnológica debe ser entendida como el mecanismo para conectar las capacidades de investigación con las necesidades productivas del país.

Para acompañar esta transformación, la industria tecnológica nacional ha presentado la propuesta Chile Hub Digital 2030, en la que planteamos un Régimen de Promoción de la Economía Digital con una vigencia de 10 años, diseñado para otorgar estabilidad y previsibilidad a la inversión. El objetivo es establecer incentivos directos, como un crédito fiscal por la contratación de expertos TI qué escala de un 20% al 24% fuera de la Región Metropolitana, potenciando una descentralización efectiva y competitiva.

La discusión sobre transferencia tecnológica y adopción digital está relacionada con la necesidad de reactivar la economía y generar nuevas oportunidades de empleo. Chile ya construyó la infraestructura para competir. Ahora es necesario profundizar en la visión estratégica y en las políticas de fomento adecuadas para diversificar nuestra economía, reducir la dependencia de la minería y convertirnos en el principal HUB digital de América Latina.

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