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Inversión Extranjera Directa en Chile: no es tiempo de celebrar

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Este ha sido un año de excelentes noticias para la inversión extranjera en Chile. La más reciente es que el Comité de Inversiones Extranjeras (CIE) aprobó solicitudes de inversión por US$ 10.655 millones en su última sesión, lo que eleva el monto anual a 
US$ 16.764 millones, cifra récord en la historia del organismo y un 21,6% superior al total de inversión solicitada en 2011. Estas solicitudes se transformarán en los próximos años en capital que ingresará a Chile destinado a labores productivas, que nos aportarán oportunidades de empleos, transferencia tecnológica, capacitación y fomentarán la innovación y el emprendimiento.



Nunca antes había ingresado tanto capital extranjero al país, con 
US$ 12.300 millones transferidos en el primer semestre de este año, un 80,2% más que el período enero-junio de 2011. La Organización de Naciones Unidas informó hace pocas semanas que Chile se ubicó en la primera mitad del año dentro de los cinco países del mundo donde la inversión extranjera directa creció más respecto a igual período del año anterior.

Hoy somos líderes en la región y nuestro país goza de una excelente imagen como destino de inversiones a nivel mundial. Sin embargo, nos enfrentamos a nuevos desafíos. No sólo debemos destacar en la atracción de capitales extranjeros sino también crear conciencia en la población acerca de la importancia y beneficios que la inversión extranjera directa trae a nuestro país. Por esto, debemos profundizar algunos de los importantes y positivos esfuerzos implementados por la actual administración.

La Agenda de Impulso Competitivo que encabeza el Ministerio de Economía definió la estrategia destinada a mejorar la institucionalidad de promoción de inversiones, acelerando, además, los procesos que facilitan hacer negocios en Chile. Asimismo, desde el Comité de Inversiones Extranjeras hemos desarrollado un trabajo creciente con el sector privado, con miras a afianzar la visión de que la promoción de Chile como destino de inversión extranjera es una tarea de todos y no sólo una misión de Estado. Estas tareas se extienden incluso al ámbito regional, en el que desde el Comité de Inversiones Extranjeras estamos impulsando la creación de una nueva coordinación a través de los secretarios regionales ministeriales de Economía, que encabezarán un trabajo conjunto con las autoridades locales, con miras no sólo a crear carteras de proyectos regionales, sino a fortalecer la promoción de los atractivos que tiene cada sector del país para los inversionistas extranjeros. Así, esta administración ha generado condiciones que permitirán a nuestro país estar a la altura de futuras circunstancias.

Pero aún quedan tareas pendientes. Debemos reducir las distancias que existen entre potenciales inversionistas extranjeros y el sector privado. Nuestros argumentos tradicionales que hablan de un país con un fuerte crecimiento económico, estable políticamente y transparente son necesarios pero no suficientes para mantenernos como referente a nivel mundial. Debemos contar con portafolios de proyectos públicos y privados de fácil acceso, debidamente actualizados -y al menos en idioma inglés- para poder proveer oportunidades concretas para la toma de decisión de invertir y contactos en la industria. Asimismo, la capacitación de personal que efectivamente hable más de un idioma es un requisito indispensable. En un mundo competitivo no es posible dar ni las más mínimas ventajas.

Chile tiene hoy las herramientas institucionales y el atractivo suficiente para mantenerse como líder en atracción de inversión extranjera directa y seguir rompiendo récords. Es necesario que como país nos mantengamos en movimiento, que sumemos esfuerzos públicos y privados, que miremos hacia adelante, y aprovechemos las ventajas de vivir en un mundo crecientemente globalizado. No es momento de celebrar, sino de seguir trabajando e innovar colectivamente en nuestra manera de atraer capitales extranjeros.

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