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Clemente Pérez

Políticas efectivas para combatir los rayados

CLEMENTE PÉREZ ABOGADO, MASTER EN POLÍTICAS PÚBLICAS

Por: Clemente Pérez

Publicado: Miércoles 19 de agosto de 2026 a las 04:04 hrs.

Clemente Pérez

Clemente Pérez

Existen murales urbanos valiosos, como los museos a cielo abierto de San Miguel y Valparaíso. También artistas a gran escala notables como Alejandro “Mono” González o Bansky. Pero salvo honrosas excepciones, la verdad es que los muros rayados con tags, firmas y grafitis de todo tipo, por lo general constituyen una degradación urbana relevante y un abuso, porque se pintan sin autorización de los dueños de esos muros.

Lo peor, es que desde que James Q. Wilson formuló la teoría de las ventanas rotas, ya existen demasiados estudios que confirman que, una vez que un lugar tiene sus muros rayados (ventanas rotas, basura o luminaria dañada), comienza una percepción de abandono del lugar, que se traduce en un menor control social y un aumento de los índices de delincuencia en ese sector.

Por ello, municipios y gobiernos regionales gastan millones cada año en limpiar fachadas. Se busca combatir lo que Otto Dorr llama “culto a lo feo” y Elena Irarrazabal denomina “oikofobia”, el odio al hogar propio. Y por lo mismo el gobierno ha planteado que debe existir un Registro de Vándalos, que incluya a los grafiteros no autorizados.

“Los muros rayados con tags, firmas y grafitis de todo tipo, por lo general constituyen una degradación urbana relevante y un abuso”.

Sin embargo, lo que llama la atención es que habiendo tantas medidas propuestas para recuperar la civilidad, no existe políticas destinadas a controlar el uso de los aerosoles de pintura spray, con los que se degrada nuestras ciudades.

El foco está en los que rayan, pese a que cuesta pillarlos, y no hay ningún tipo de políticas destinados a controlar los sprays, con los que rayan. Llegó la hora de regular también el “arma del crimen”: los aerosoles de pintura spray.

Una primera medida posible es la restricción de venta de aerosoles de pintura a menores. En el Reino Unido, desde hace años, se restringe la venta a los menores de 16 años (Anti-social Behaviour Act, de 2003). En Nueva York no se permite la venta a menores de 18 años y tampoco la exhibición de sprays en vitrinas. Lo mismo en varios estados de Australia.

Una segunda medida posible es la creación de un Registro de Compradores de sprays o mecanismos de seguimiento. En Brasil (Ley 12.408) se exige que el adulto que compre pintura en aerosol debe ser identificado en la factura de compra.

Una tercera medida posible es imponer un arancel a la importación de estos aerosoles. Sería una especie de “impuesto verde”, una tarifa especial de importación (entiendo que la mayoría de los productos que se comercializan son importados), que encarezca la compra de sprays y de paso, recaude recursos para el Fisco.

Las medidas anteriores son alternativas o complementarias. Tal vez un impuesto verde es el más indicado y fácil de implementar, además que debiere ser efectivo en reducir los rayados, sin caer en una especie de Estado policial.

Un buen Plan de Seguridad, no puede carecer de medidas que restrinjan el uso de pintura spray, pues es claro en lugares de muros rayados, hay sensación de abandono y aumentan los índices de delincuencia.

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