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Columnistas

Un IPSA más abierto y exigente

PATRICIO ROJAS SHAROVSKY Gerente General de la Bolsa de Santiago y CFO de nuaM

Por: PATRICIO ROJAS SHAROVSKY

Publicado: Martes 8 de septiembre de 2026 a las 04:00 hrs.

Los índices bursátiles suelen entenderse como termómetros del mercado. Pero también cumplen la función fundamental de entregar referencias a inversionistas, ordenan información y generan incentivos para las compañías que buscan acceder a una base más amplia de inversionistas.

Por eso, el cambio que experimentó el IPSA con la adopción de la metodología MSCI va bastante más allá de quién administra o calcula el índice. Por primera vez, nuestro principal referente accionario dejará de tener un número fijo de componentes y pasará a construirse a partir de criterios objetivos de tamaño, liquidez y capitalización ajustada por free float. Es la adopción de un lenguaje financiero universal.

Y ahí está, a mi juicio, una de las oportunidades más interesantes de esta transición: se abre el espacio, pero también aumenta la exigencia. La nueva metodología eleva de 5% a 15% el free float mínimo requerido y considera la liquidez sobre una ventana más extensa. Ya no existe un cupo predeterminado que necesariamente deje empresas fuera, pero tampoco basta con alcanzar determinado tamaño. Las compañías tienen incentivos para ampliar su capital flotante, mejorar su liquidez y mantener una negociación sostenida en el tiempo.

“Devolver profundidad al mercado de capitales chileno requiere mucho más que modificar un índice. Necesitamos ampliar la base de inversionistas, generar nuevas alternativas de financiamiento, facilitar la llegada de nuevos emisores y seguir modernizando nuestra infraestructura y regulación”.

Eso importa especialmente en un mercado como el chileno. Hace una década, Chile representaba cerca del 1,2% del MSCI Emerging Markets; hoy su participación se ha reducido a alrededor del 0,4%. El MSCI IPSA no revertirá por sí solo esa realidad, pero sí puede contribuir a alinear al mercado local con las variables que observan los grandes inversionistas internacionales: escala, liquidez, free float y accesibilidad.

También puede generar un círculo virtuoso. Más acciones disponibles para negociación pueden favorecer una mayor liquidez; una mayor liquidez mejora la formación de precios y la visibilidad de las compañías; y mercados más visibles y profundos tienen mejores condiciones para conectar ahorro con inversión.

Por supuesto, devolver profundidad al mercado de capitales chileno requiere mucho más que modificar un índice. Necesitamos ampliar la base de inversionistas, generar nuevas alternativas de financiamiento, facilitar la llegada de nuevos emisores y seguir modernizando nuestra infraestructura y regulación.

Pero los incentivos importan. Un índice que deja espacio para crecer y, al mismo tiempo, exige más para formar parte de él es una buena señal para un mercado que necesita recuperar profundidad y protagonismo.

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