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Nueva normalidad monetaria

Sergio Lehmann Economista jefe Banco Bci

Por: Sergio Lehmann | Publicado: Lunes 4 de abril de 2022 a las 04:00 hrs.
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Sergio Lehmann

Tras más de diez años de tasas de interés bajas y altamente expansivas, la realidad económica ha quebrado ese patrón. Luego de un fuerte crecimiento en 2021, sumado a las alzas debido a la invasión rusa a Ucrania, marcando un nuevo escenario geopolítico mundial, las presiones inflacionarias se han elevado como no habíamos visto en décadas. Bien sabemos que la inflación tiene impactos importantes en el bienestar de los hogares, especialmente de los sectores más vulnerables, además de generar efectos negativos en la actividad económica como consecuencia de la incertidumbre que por sí misma conlleva.

“Los bancos centrales del mundo han comenzado a retirar los estímulos, algunos aceleradamente. El de Chile ha planteado con absoluta claridad que la política monetaria continuará actuando para llevar la inflación hacia la meta de 3%”.

Frente a ello, los bancos centrales del mundo han comenzado a retirar los estímulos, algunos aceleradamente, llevando a una nueva normalidad monetaria. Las tasas de interés, tanto de corto como de largo plazo han subido con fuerza, lo que llevará a una rápida desaceleración del consumo y de la inversión. En Estados Unidos, el presidente de la Reserva Federal ha señalado que vendrán movimientos agresivos en lo próximo para controlar la inflación, lo que ha conducido a la inversión de la pendiente de la curva de rendimiento en dólares -esta es la diferencia entre las tasas de largo y corto plazo-, inequívoca señal de una importante pérdida de impulso de la economía, de acuerdo a la evidencia empírica.

En Chile, además del escenario caracterizado por un sobrecalentamiento de la economía, nos hemos convertido en campeones del autogol. El debilitamiento de los fundamentos económicos -reconociendo una mayor deuda pública, menor crecimiento de largo plazo y deterioro del mercado de capitales producto de los retiros de fondos de pensiones- ha llevado de forma estructural a tasas de largo plazo más elevadas, restando fuerza a la economía hacia los próximos años.

El Banco Central, asimismo, ha planteado con absoluta claridad que la política monetaria continuará actuando para llevar la inflación hacia la meta de 3%. Ha subido agresivamente la tasa de política y volverá a hacerlo en el corto plazo, aunque de forma más acotada, hasta convencer al mercado de que la inflación se irá reduciendo rápidamente, algo que no se reconoce del todo en la valoración de activos financieros.

Veremos hacia el segundo semestre del año una recesión económica que hará lo suyo para contener la inflación. Una nueva realidad que comenzamos a enfrentar en materia de tasas de interés, por efectos globales, pero especialmente por golpes autoinfligidos. El acceso a financiamiento será más costoso, dificultando el desarrollo de nuevos proyectos, la adquisición de viviendas y el avance de la economía. De hecho, se prevé que el acumulado para este año y 2023 en materia de inversiones mostrará un retroceso, lo que naturalmente compromete nuestra capacidad de crecimiento de largo plazo.

El clima social en Chile no sólo se ha deteriorado en los últimos años, sino que además nos ha llevado a una secuencia de malas decisiones y pésimas políticas, impulsadas por el populismo irresponsable, el revanchismo político e ignorar los avances de las últimas décadas interponiendo ideologismos añejos y fracasados. De no volver a actuar con responsabilidad y mirada de largo plazo, nuestros hijos pagarán un alto costo en los próximos años y, por cierto, también las futuras generaciones. Las tasas de interés más altas que comenzamos a ver son parte de una nueva realidad y ponen mayores exigencias a la búsqueda de acuerdos amplios de forma de retomar la senda de desarrollo.

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