NORMALIZACIÓN DE LA ECONOMÍA ARGENTINA
La normalización financiera de la economía argentina, impulsada por las políticas del Presidente Javier Milei, avanza de manera sistemática y deliberada. Con la liberalización del mercado de capitales que impulsa el ministro Federico Sturzenegger, que abre paso a bonos corporativos en moneda extranjera y reduce atribuciones del regulador, Argentina da un nuevo paso hacia convertirse en una economía moderna, validada por los mercados internacionales.
Se trata de una buena noticia para Chile y la región en general, en la medida en que la entrada de más capital estimularía la actividad económica. Pero esa misma normalización podría traducirse en menor competitividad para Chile frente a Argentina en algunos mercados, como la minería.
Si bien el riesgo país argentino está en su nivel más bajo desde 2018, la inflación mensual cayó de cerca de 25% en 2023 a un dígito bajo, y el gobierno sostiene superávit fiscal, Argentina necesitará años para igualar el mercado de capitales chileno, construido sobre cuatro décadas de ahorro previsional y una solidez institucional que incluye rechazar dos propuestas de nueva Constitución. Argentina, en cambio, sigue clasificada por MSCI como mercado standalone, la categoría más aislada.
El riesgo para Chile no es perder una carrera contra Argentina que todavía no se da en igualdad de condiciones, si no descuidar la ventaja que construyó durante décadas.
Donde la competencia ya no es hipotética es la minería. El Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) fija por ley, durante 30 años, que no se agravará la carga tributaria o aduanera de un proyecto adherido, reduce el impuesto a las ganancias de 35% a 25% y libera del impuesto a las exportaciones desde el tercer año. Eso reduce la prima de riesgo regulatorio que se descuenta en un flujo de caja proyectado a 20 o 30 años.
Por su parte, Chile exhibe un royalty minero con un componente de 0,4% a 1% sobre ventas y otro de 8% a 26% sobre el margen operacional, con un techo de carga tributaria de 46,5%. La diferencia es de sensibilidad al ciclo, la carga argentina queda fija por tres décadas, mientras la chilena sube con el margen, justo cuando el mundo enfrenta un déficit de cobre de 6 a 7 millones de toneladas anuales hacia 2035 que empujará los precios.
El verdadero riesgo para Chile no es perder hoy una carrera contra Argentina que todavía no se da en igualdad de condiciones, sino descuidar la ventaja que construyó durante décadas.
El caso Vicuña, de BHP y Lundin Mining, lo ilustra. Los yacimientos Josemaría y Filo del Sol, en San Juan, distan 11 kilómetros de Chile y comparten su distrito geológico. Bajo el RIGI, el proyecto fue aprobado con una inversión inicial de US$9.700 millones, ampliable a US$18.000 millones, para producir 500 mil toneladas de cobre al año desde 2030. Argentina no producía cobre desde 2018, y hoy se perfila entre los diez mayores productores del mundo por una arquitectura regulatoria, no por geología nueva.
Si Argentina consolida esta normalización, buena parte de las inversiones que habrían llegado a Chile llegarán antes allá, y Vicuña podría considerarse una primera señal.
Instagram
Facebook
LinkedIn
YouTube
TikTok