Editorial

Un preocupante escenario económico

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En el Informe de Finanzas Públicas (IFP) del segundo trimestre presentado ante la comisión de Hacienda del Senado, los titulares del Ministerio de Hacienda y la Dirección de Presupuestos revisaron negativamente prácticamente todas las proyecciones anteriores de la economía para este año y el próximo, en lo que constituye un sobrio diagnóstico de los tiempos difíciles que esperan a los chilenos.

La demanda interna caerá 1% en 2022; la inflación se calcula que superará el 11%; el cobre se cotizaría en torno US$ 4,19 la libra en promedio, o 26 centavos menos que lo previsto el trimestre anterior; el dólar, en tanto, promediaría $ 854, esto es, 43 pesos más que lo anticipado; y aunque la evolución anual del PIB se proyecta en una décima más para 2022, o 1,6%, el año entrante caería 0,1%, con lo cual la economía enfrentaría una efectiva recesión.

Tanto Hacienda como el Banco Central han entregado un sobrio diagnóstico de los tiempos difíciles que esperan al país.

Actores del mercado consultados por este diario consideran que el anterior es un escenario más realista de parte del Gobierno. Y aunque una parte importante se explica por factores externos como la amenaza de recesión en las mayores economías del globo, o los efectos de mediano y largo plazo de fenómenos como la guerra en Ucrania y los coletazos de la aún no completamente controlada pandemia, ya es claro que dinámicas de orden doméstico también juegan un papel. Así lo ratificó ayer el Banco Central, de hecho, al anunciar un alza de la tasa de política monetaria hasta 9,75%, más que lo que anticipaba el mercado.

¿Qué hacer, entonces? Junto con ser conscientes de las causas foráneas sobre las que Chile poco o nada puede incidir, sólo cabe actuar de formas que reduzcan la incertidumbre a nivel nacional, para por esa vía entregar tranquilidad e incentivos a los actores económicos.

Junto al control del gasto público, disminuir el ímpetu en los cambios tributarios parece lo indicado, a la vez que entregar señales políticas de que existen vías para procesar el resultado del plebiscito constitucional, sea cual sea. La estrategia de “huir hacia adelante”, como han hecho algunos vecinos -y favorecen algunos sectores localmente-, es la que debe evitarse a toda costa.

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