La minería chilena enfrenta un nuevo repunte de accidentes fatales, después de más de una década en que las muertes de trabajadores venían disminuyendo. La seguidilla de las últimas semanas vuelve a encender las alertas en una industria que había logrado reducir considerablemente sus cifras de mortalidad, pero que desde 2025 comenzó a mostrar un repunte.
Según estadísticas del Servicio Nacional de Geología y Minería (Sernageomin) los trabajadores fallecidos vienen en continuo declive desde 45 en 2010a un piso de 11 en 2024, el nivel más bajo de los últimos 15 años.
Sin embargo, en 2025 las víctimas aumentaron a 20 y, durante lo que va de 2026, ya se contabilizan 13 fallecidos. De este modo, sin importar lo que ocurra en los próximos meses, ya se acumulan dos años consecutivos de repunte desde el piso de 2024. Además hay que considerar que los datos del año pasado están influidos por el fatal accidente de la Mina El Teniente, de Codelco, en Rancagua, donde en un sólo incidente fallecieron seis operarios, en junio de 2025, uno de los mauores siniestros que haya afectado a la industria, y que todavía se encuentra bajo investigación.
Pero más allá de la cantidad de accidentes fatales en 2026, que todavía se mantienen bajos para los estándares históricos, lo que más preocupa es la aceleración en la tasa de fatalidades en los últimos días. De hecho, de los 13 decesos de este año, siete de ellos, es decir, más de la mitad, se concentran entre el 23 de septiembre y el 14 de octubre, apenas tres semanas.

También resulta relevante considerar el tipo de minería donde predominan los accidentes fatales. Por un lado, la Gran Minería en la más intensiva en equipos y maquinaría, lo que suele estar asociado a mayores niveles de riesgo. Aunque, por otro lado, por tratarse de grandes empresas multinacionales, se esperaría que contara con los mejores índices de prevención.
Sin embargo, el segmento liderar en número de trabajadores fallicidos, con siete operarios en 2025 y seis en lo que va de este año. Eso se compara con la Mediana Minería, que registró tres fallecidos el año pasado y uno en lo que va de 2026.
Las cifras detrás del repunte
La evolución histórica de Sernageomin muestra que más allá del número de fallecidos, los accidentes fatales también han disminuido considerablemente. En 2010 se registraron 41 siniestros con resultado de muerte, mientras que en 2024 se alcanzó un mínimo histórico de nueve.
Durante 2025, en cambio, los accidentes fatales aumentaron a 14 y los fallecidos llegaron a 20, la mayor cifra desde 2014, cuando se contabilizaron 27 víctimas. Esto representó un incremento de 82% en las muertes respecto de 2024.
El aumento resulta más significativo al compararlo con la accidentabilidad general. Entre ambos años, el total de trabajadores accidentados pasó de 2.206 a 2.250, un crecimiento de apenas 2%, muy por debajo del registrado en las víctimas fatales.
Considerando la relación entre la cantidad de accidentes fatales y horas trabajadas, se puede observar que la tasa de fatalidad se mantuvo hasta ese año en un mínimo de 0,02 durante cuatro años seguidos.

Tendencia histórica a la baja
Otro indicador que permite dimensionar la situación es la tasa de fatalidad, que relaciona las muertes con las horas trabajadas en la industria.
En 2000 este indicador alcanzaba 0,18 y, pese a algunas fluctuaciones, experimentó una reducción sostenida en el largo plazo, hasta llegar a 0,02 en 2024. Sin embargo, durante 2025 volvió a aumentar a 0,03.
Aunque sigue siendo considerablemente inferior a los niveles de comienzos de siglo, el resultado de 2025 marcó un retroceso en la trayectoria de seguridad minera. Para establecer si los accidentes recientes representan un deterioro sostenido, será necesario conocer cómo evoluciona este indicador durante 2026.
Las cifras muestran que, aunque la minería sigue lejos de los niveles de mortalidad de hace 15 años, la baja sostenida que había logrado comenzó a perder fuerza. El repunte de 2025 y la concentración de fallecimientos en las últimas semanas de 2026 vuelven a abrir la discusión sobre la seguridad en las faenas. Sin embargo, todavía es pronto para determinar si se trata de un cambio de tendencia o de una seguidilla excepcional de accidentes.

Los accidentes que más muertes han provocado
Los antecedentes históricos también permiten identificar los principales riesgos de la actividad minera. Entre 2000 y 2025, los golpes por rocas encabezaron las fatalidades, con 202 trabajadores fallecidos en 181 accidentes, equivalentes al 31% de los siniestros fatales del período.
Le siguen las caídas desde altura, con 106 víctimas, y los accidentes asociados a vehículos motorizados y equipos rodantes, con 101 fallecidos. Más atrás aparecen los atrapamientos y aprisionamientos, que acumularon 79 muertes.
Solo durante 2025, los golpes por rocas provocaron ocho fallecimientos en dos accidentes, mientras que las caídas desde altura dejaron 6 víctimas.
En cuanto al tipo de faena, ese año la gran y la pequeña minería registraron 7 fallecidos cada una, mientras que la mediana minería y la artesanal contabilizaron 3 víctimas por segmento.
Para 2026, el balance oficial de Sernageomin al 13 de octubre registraba 6 fallecidos en la gran minería, 5 en la artesanal y 1 en la pequeña minería, antes del accidente ocurrido al día siguiente en Taltal.
Ante la seguidilla de siniestros, Sernageomin anunció un refuerzo de las fiscalizaciones y la activación de medidas preventivas en las faenas.
Además, el Ministerio de Minería convocó para este viernes 16 de octubre a una mesa de seguridad que reunirá a representantes de trabajadores, empresas, gremios y autoridades, con el objetivo de revisar las condiciones de seguridad en las faenas y acordar nuevas medidas de prevención.