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Columnistas

Sembrar futuro: la IA como terreno fértil para liderazgos conscientes

Por María José Pooley, MD InAdvance Consulting Group

Por: Equipo DF

Publicado: Viernes 28 de noviembre de 2025 a las 12:50 hrs.

La adopción de inteligencia artificial dejó de ser una tendencia para convertirse en un punto de inflexión histórico. Según McKinsey, 78% de las organizaciones ya utiliza IA y 71% emplea IA generativa, una aceleración comparable a la Revolución Industrial, cuando las máquinas redefinieron la productividad y el sentido del trabajo. Hoy la transformación ocurre a escala cognitiva: la IA está cambiando cómo pensamos, analizamos, decidimos y colaboramos.

Los casos prácticos muestran que el impacto ya es real. En bancos y retailers, la IA permite reducir hasta 40% los tiempos de atención al clasificar tickets, anticipar motivos de fuga y asistir a agentes humanos. En logística, los modelos predictivos ayudan a identificar patrones y predecir eventos futuros, para disminuir tiempos y costos de rutas.

En áreas de TI, la observabilidad inteligente detecta anomalías antes que escalen como incidentes críticos. En los equipos de desarrollo, los copilotos permiten acelerar entre 20% y 50% el trabajo técnico al generar códigos, documentar y automatizar pruebas.

Y en la vida cotidiana de un ejecutivo promedio, la IA ya está operando en segundo plano: puede resumir reuniones, redactar correos complejos, analizar tendencias del negocio, crear presentaciones, sintetizar documentos legales, comparar proveedores, anticipar riesgos, y coordinar acciones. En otras palabras, libera tiempo para lo que ninguna máquina puede reemplazar: pensar con profundidad, conversar con sentido y liderar con propósito.

Aun así, y desde mi experiencia como consultora especialista acompañando procesos de transformación, escalar IA sigue siendo un desafío de adopción organizacional. Persisten barreras como falta de claridad estratégica, liderazgos que aún no integran la IA en su quehacer diario, datos fragmentados, miedo al reemplazo y una gobernanza insuficiente. Por eso, esta no es solo una transformación tecnológica; es, ante todo, un proceso humano. El cambio no se gestiona… se cultiva. La IA es terreno fértil que nos invita a evolucionar, pero la semilla sigue siendo humana”.

Humberto Maturana lo expresó con una lucidez impecable: "La posibilidad de innovar siempre está ahí si uno está dispuesto a reflexionar, a soltar las certidumbres y a preguntarse si quiere estar donde está".

La IA nos ofrece justamente esa oportunidad: repensar lo que hacemos, cómo lo hacemos y quiénes queremos ser como líderes. Entonces, en este momento histórico, la pregunta es simple y decisiva: ¿Estamos dispuestos a soltar certezas, cultivar nuevas capacidades y liderar con la conciencia necesaria para transformar esta revolución tecnológica en un futuro verdaderamente humano?

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