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BHP impulsa su mayor ciclo de inversiones desde su arribo a Chile y refuerza el peso económico de la minería
La compañía proyecta inyectar más de US$ 10 mil millones en Escondida, Cerro Colorado y Spence durante la próxima década, en un escenario en que el sector minero concentra el 41% de la cartera de inversión prevista para el país entre 2026 y 2030.
La minería está viviendo un momento clave para proyectarse al futuro: según datos de la Corporación de Bienes de Capital (CBC), para el período 2026-2030 se espera la materialización de proyectos por US$ 87.702 millones, el monto más grande para un quinquenio desde el año 2015, y un 41% corresponde a iniciativas mineras.
Se trata de 75 proyectos por US$ 35.569 millones, de los cuales el 65% se ejecutará en la Región de Antofagasta y otro 14% en Atacama. Entre las compañías con mayor participación en ese portafolio figuran BHP, Antofagasta Minerals, Codelco, Freeport y Anglo American.
En el caso de BHP, la empresa de capitales australianos está impulsando hoy el mayor ciclo de inversiones desde su llegada a Chile hace 35 años, con la ejecución de un plan por más de US$ 10 mil millones para la próxima década en Escondida, Cerro Colorado y Spence.
Para la minera, este nuevo ciclo responde tanto a la necesidad de mantener la capacidad productiva de operaciones maduras como a las perspectivas de crecimiento de la demanda mundial de cobre, impulsada por la electrificación, la expansión de las redes eléctricas, el desarrollo de centros de datos y el avance de tecnologías como la inteligencia artificial.
En la firma explican que gran parte de la industria minera del cobre en Chile enfrentará una caída temporal de producción entre este año y el próximo, generada principalmente por el envejecimiento de los yacimientos y la disminución natural de las leyes de mineral.
“Así, el desafío central no está en la demanda —que se mantiene impulsada por la transición energética—, sino en sostener la producción de operaciones maduras, lo que vuelve clave la ejecución oportuna de inversiones para mantener la competitividad de la industria y el liderazgo de Chile como productor mundial de cobre”, destacan desde BHP.
Proyectos para sostener la producción
En el caso de Escondida, la principal iniciativa corresponde a la construcción de una nueva planta concentradora, cuya inversión se estima entre US$ 4.400 millones y US$ 5.900 millones. La entrada en operación se proyecta entre 2031 y 2032, con el objetivo de reemplazar la capacidad productiva de la histórica planta Los Colorados, que finaliza su vida útil para posteriormente ser demolida.
El programa también contempla la optimización de la otra concentradora de Escondida, Laguna Seca, y el proyecto “Optimización de lixiviación e infraestructura auxiliar”, para sostener la producción de cátodos. A ello se suma la eventual reapertura de Cerro Colorado, proyecto estimado en US$ 1.500 millones que se encuentra en cierre temporal desde 2023, y cuya vida útil podría extenderse por al menos dos décadas, además de iniciativas en Spence destinadas a optimizar la producción de concentrados y cátodos.
“Chile tiene una oportunidad relevante para consolidar su liderazgo como productor de cobre. Para aprovecharla, será necesario invertir oportunamente en proyectos que permitan mantener la capacidad productiva de operaciones existentes y desarrollar nuevas soluciones para una minería cada vez más eficiente y competitiva”, señala Alejandro Tapia, presidente de Escondida | BHP.
Según datos de la compañía, las operaciones de BHP en Chile han producido, desde 1991, cerca de 38 millones de toneladas de cobre, equivalentes aproximadamente al 7% de la producción mundial acumulada durante ese período. Escondida, en tanto, representa por sí sola alrededor del 25% de la producción de cobre de Chile, indican y, en 2025, su contribución económica por concepto de impuestos y royalty superó los US$ 4 mil millones.
De acuerdo con la minera, para el cierre del año fiscal 2026, la producción total de cobre de BHP alcanzó aproximadamente 2 millones de toneladas por segundo año consecutivo, impulsada por el desempeño de Escondida, que produjo 1.261 millones de toneladas. Eso sí, la compañía espera que su producción de cobre para el año fiscal 2027 se sitúe entre 1.650 y 1.800 millones de toneladas a nivel global, principalmente como resultado de la disminución prevista de las leyes de mineral en Escondida.
Impacto económico
La magnitud del nuevo ciclo de inversiones también se refleja en el peso que la minería mantiene sobre la actividad económica nacional como principal sector del país.
De acuerdo con información del Banco Central, Cochilco y el Consejo Minero, en 2025 el PIB directo del sector alcanzó US$ 46.689 millones. Al incorporar los efectos sobre actividades como transporte, energía, construcción, servicios y proveedores, su aporte total ascendió a US$ 85.627 millones, equivalente al 24% del PIB nacional. Además, la minería aporta al PIB regional en Antofagasta con un 50,9%, Atacama 36,1% y Tarapacá 25,9%.
“Chile tiene una oportunidad relevante para consolidar su liderazgo como productor de cobre”, señala Alejandro Tapia, presidente de Escondida | BHP.
Este peso económico también se refleja en su contribución fiscal. De acuerdo con estimaciones de la Dirección de Presupuestos (Dipres), la gran minería privada pagaría en 2026 el mayor monto por impuestos de su historia, con US$ 8.039 millones. De concretarse, la cifra representaría un alza de 32% frente a lo tributado el año anterior, reforzando el rol del sector como una de las principales fuentes de ingresos fiscales del país.
Con China, Estados Unidos y Japón como principales destinos de los envíos de cobre, la minería también continuó siendo el principal sector exportador de Chile. Durante 2025, los envíos mineros alcanzaron US$ 63.254 millones, siendo el monto más alto en los últimos 15 años. Esta cifra equivale al 59% del total de las exportaciones, dos puntos porcentuales más que el año anterior y siete más que en 2015.
Su incidencia también es significativa en el empleo regional. Según datos del INE y del Consejo Minero, por cada puesto de trabajo directo generado por la industria se crean otros 2,55 empleos indirectos. En Antofagasta, la actividad reúne cerca de 69 mil empleos directos y 175 mil indirectos, equivalentes al 68% de la ocupación regional. En Atacama, esa participación alcanza el 65%, mientras que en Tarapacá llega al 36%.
En ese contexto, la cartera de inversiones impulsada por BHP se inserta en un escenario en que la minería continúa concentrando una parte relevante de la inversión privada del país. Su impacto no se limita a la producción de cobre: también incide en la actividad económica, el desarrollo de proveedores, los servicios especializados y la infraestructura asociada.
Desde la compañía remarcan que “la materialización de esta cartera será clave no solo para sostener la producción de sus operaciones en Chile, sino también para acompañar el posicionamiento del país en un mercado global donde la demanda por cobre seguirá marcada por la electrificación, la transición energética y el desarrollo de nuevas tecnologías”.
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