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DF Lab Opinión/ Metatrabajo, el nuevo concepto IA
"En este escenario, la IA no los dejó sin trabajo; los cambió de trabajo. Dejamos de ejecutar y pasamos a dirigir, revisar y decidir. Otros lo llaman botsitting".
Por: Por Eugenio Aguiló, fundador de Wots.
Publicado: Lunes 2 de noviembre de 2026 a las 09:16 hrs.
Eugenio Aguiló, fundador de Wots.
Este mes, Anthropic, publicó un informe sobre cómo ha cambiado el trabajo dentro de su empresa. Entre muchas cifras, hay una interesante: en las sesiones interactivas, la inteligencia artificial (IA) pasa cerca del 80% del tiempo esperando. No espera datos ni capacidad de cómputo. Espera a una persona que lea, responda o apruebe.
Las cifras que acompañan esa espera son igual de elocuentes. En marzo, las horas trabajadas por agentes de IA superaron por primera vez a las horas humanas; en agosto ya eran seis a uno. Un empleado no técnico necesitaría más de media semana laboral solo para leer lo que producen sus agentes.
El informe le pone nombre a lo que está ocurriendo: metatrabajo. Es el trabajo sobre el trabajo: escribir instrucciones para los agentes, poner a uno a revisar lo que hizo otro, vigilar que los procesos automáticos no se desvíen. En este escenario, la IA no los dejó sin trabajo; los cambió de trabajo. Dejamos de ejecutar y pasamos a dirigir, revisar y decidir. Otros lo llaman botsitting (como en babysitting).
Ese desplazamiento tiene una consecuencia aun impredecible. Durante décadas, el recurso escaso de una empresa fue la capacidad de ejecutar. Hoy la ejecución sobra; lo escaso es la atención y el criterio humano. Por eso, en casos de empresas con alta adopción de IA, la proporción de contrataciones técnicas junior cayó de 27% a 9%, y hoy se valora más la autonomía y el juicio que la especialización. La escalera por la que los jóvenes aprendían el oficio se está acortando, y ese es un problema que ninguna empresa resolverá sola y que ningún estado debería obviar.
Aquí aparece una figura que veremos cada vez más: los Chief of Agents (que son agentes de IA de gobernanza). Los Chief of Agents cumplen esa función frente a un ejército de agentes: asignan tareas, definen qué escala a un humano, diseña los puntos de control y protege lo más valioso que tiene la organización, que es el tiempo de juicio de su gente.
Pero sería un error pensarlo solo como un cargo en el organigrama. Pronto cada profesional será el jefe de sus propios agentes, y la diferencia entre uno productivo y uno desbordado estará en saber delegar, filtrar y decidir.
La pregunta relevante es cómo organizamos la atención humana cuando la máquina trabaja seis veces más que nosotros. Los beneficios no serán para quien compre más licencias, sino para quien rediseñe sus procesos para gobernar y forme personas capaces de dirigir esos procesos. Además, para controlar los riesgos legales, deberán adoptar estructuras acordes a la nueva realidad.
Es cierto que el caso que les traje se concentra en una empresa, que además está en la frontera tecnológica. Pero lo que hoy ocurre allá suele llegar acá antes de lo que creemos. La IA ya nos está esperando. La pregunta es si estaremos a la altura.