Desde la irrupción de la inteligencia artificial (IA) generativa en 2022, con el lanzamiento de ChatGPT, diversos autores, creadores de contenido y medios de comunicación han participado en demandas colectivas o criticado cómo las tecnológicas utilizan obras protegidas por derecho de autor -desde libros hasta el trabajo periodístico- para entrenar sus sistemas de IA, sin permiso ni compensación.
En el primer capítulo de la nueva temporada de IA Lab, de DF, el socio de Santa Cruz IP y exdirector del Instituto Nacional de Propiedad Industrial (Inapi), Maximiliano Santa Cruz, y la asociada senior de az Tech, Antonia Nudman, plantearon que Chile debe regular “con urgencia” esta materia y fijar reglas claras para el uso de obras protegidas en el entrenamiento de modelos de IA.
Santa Cruz afirmó que no existe una “respuesta binaria” respecto de que estos sistemas utilicen contenidos de terceros sin un acuerdo previo. Dijo que, “como regla general”, avala permitir la minería de textos y datos sin autorización ni pago, pero bajo una excepción “calificada” y que “no debería ser un uso irrestricto de obras de terceros”.
Planteó avanzar hacia una reforma de la actual Ley de Propiedad Intelectual, que en su opinión debería llamarse Ley de Derecho de Autor. Esta debería permitir “una nueva hipótesis de excepción” para buscar un equilibrio entre la protección de los autores y el fomento de la competitividad, la creatividad y el acceso del público a las obras.
También afirmó que la legislación actual no resuelve la minería de textos y datos para alimentar la IA y es “algo urgente” que hay que resolver, buscando “el justo medio que resuelva esto de buena forma”, ya que el país “puede y debe” hacerlo.
“No tener una excepción de minería de texto y datos nos pone en una posición de desventaja frente a otros países y vamos a terminar simplemente adoptando tecnología y no generando la propia. Y va a ocurrir que siempre vamos a estar en la incertidumbre, ya sea como usuarios, como desarrolladores de IA o como generadores de contenido”, sostuvo Santa Cruz.
Para Nudman, se debe distinguir según el tipo de uso, y dijo que la actual Ley de Propiedad Intelectual contempla ciertos usos de obras protegidas sin autorización, como algunos vinculados a fines educacionales. En el caso del entrenamiento de sistemas de IA, está de acuerdo “con que exista algún tipo de excepción o legislación autónoma” que avale estos supuestos de uso.
“No solamente hay que incentivar la tecnología y la inversión extranjera, sino que también hay un problema que se vincula directamente con ese límite, y es cómo fiscalizo el uso de obras protegidas en hipótesis de entrenamiento de sistemas cuando lo estoy creando en cuatro paredes. No hay una forma de fiscalizarlo. Entonces, finalmente, ese límite se tiene que condecir también con la realidad práctica”, comentó la abogada.
Nudman enfatizó que avanzar en la regulación de este tipo de usos “es urgente” porque, ante la legislación actual, “estamos en una hipótesis de infracción”.
Agregó que se tienen que establecer reglas claras que incluyan los distintos escenarios de uso de obras protegidas en el entrenamiento de sistemas de IA, para que “sea legítimo”.
Discusión internacional
Santa Cruz señaló que la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI) ha retomado los diálogos sobre IA y propiedad intelectual -iniciados en 2019-, pero estimó poco probable que se alcance próximamente un tratado multilateral.
“Lo que puede hacer la OMPI es sacar ciertas recomendaciones (...) Esto debería abordarse a nivel multilateral y no simplemente por países aisladamente o por regiones”, dijo.
Nudman comentó que hay diferentes enfoques regulatorios en el mundo. Mientras Estados Unidos ha llevado la resolución de este tipo de conflictos a la jurisprudencia -como demandas en contra de OpenAI, Meta y Anthropic-, la Unión Europea (UE) incorporó excepciones regulatorias al uso de obras protegidas para la minería de textos y datos.
En el caso de países asiáticos como Japón y Corea del Sur, dijo que “han ido regulando esta materia, pero vinculada a la titularidad de derechos en torno a la creación y no tanto a la excepción”.
Santa Cruz señaló que “no hay un modelo único” para compatibilizar el entrenamiento de IA con los derechos de autor, pero que se podría optar por soluciones “híbridas”, combinando excepciones para la minería de textos y datos con licencias para determinados usos y contenidos.
“No es lo mismo reproducir una obra para fines comerciales que para investigación, por ejemplo. Y la UE, entonces, ha tratado de buscar un justo medio, que en mi opinión es una buena base para que Chile empiece a trabajar en ello”, agregó el abogado.
Para Nudman, dependiendo del “tipo de derechos que se transen”, las licencias podrían ser una “buena alternativa” mientras no exista una regulación específica, pero “deben respetar el marco legal”.
“Esa normativa que espero tengamos en algunos años más, debería ser autónoma y hacerse cargo del contenido de esos acuerdos, y de quién eventualmente es el autor del resultado generado por la inteligencia artificial, considerando las particularidades de esta tecnología en concreto”, añadió.