A las 17:01 con 20 segundos del jueves 29 de octubre, el Banco de Chile envió un hecho esencial a la Comisión para el Mercado Financiero (CMF). En él informaba que Eduardo Ebensperger dejará la gerencia general el 2 de abril de 2027 y que al día siguiente asumirá Hernán Arellano (49), hoy gerente de la División Corporativa.
Ese mismo jueves, pero varias horas antes, Ebensperger escribió una carta dirigida al presidente del banco, Pablo Granifo. “Por medio de la presente comunico a usted y, por su intermedio al Directorio, mi decisión de poner a disposición de dicho órgano mi renuncia al cargo de Gerente General de Banco de Chile, de manera que esta materia pueda ser tratada en la sesión ordinaria del día de hoy”, comienza la misiva.
Era el último jueves hábil del mes, cuando por lo general sesiona el directorio del banco: la reunión empezó a las 12 en punto en la casa matriz de Paseo Ahumada y terminó cerca de las tres de la tarde. Desde ahí la institución financiera tuvo unas dos horas para redactar el hecho esencial para informar el notición al mercado.
Con el documento ya en la CMF, Ebensperger reunió a su plana mayor, los gerentes de división que le reportan directamente, para contarles que dejaba el cargo. Y si bien su salida sorprendió al mercado, distintas voces de la institución recalcan que fue una decisión muy planificada. Lo mismo dijo Ebensperger en su carta al directorio. “La anticipación con que comunico esta determinación responde a mi propósito de contribuir a fortalecer la continuidad en la conducción ejecutiva del Banco”, escribió. “Se trata de una decisión profundamente meditada que he adoptado luego de concluir que se ha cumplido un ciclo especialmente relevante de mi vida profesional, del mismo modo que ha llegado el momento de abrir espacios a una nueva fase en la administración de la Institución”.
La carta de renuncia, eso sí, no menciona a su sucesor. Lo más cerca que llega es en el último párrafo, cuando Ebensperger afirma que él tiene “la plena confianza en su futuro, y en la capacidad de quienes dirigirán la organización, para continuar fortaleciendo su liderazgo y aportando al progreso del país”.
El nombre de su reemplazante lo puso el directorio en esa misma sesión. Así, Hernán Arellano se convertirá en el nuevo gerente general de la era Luksic en el banco y, de esta forma, comandará la principal empresa del IPSA en Chile, con 11 mil trabajadores, 2,9 millones de clientes y unos US$ 19 mil millones de capitalización bursátil.
¿De la casa?
Alguno podría decir que a diferencia de los otros CEOs de las distintas compañías vinculadas a la familia Luksic -que prácticamente se han formado “en casa”- Arellano lleva poco tiempo en el Banco de Chile. Ebensperger, por ejemplo, suma más de 37 años en el banco y una década en la gerencia general; Eduardo Ffrench-Davis, que en julio asumió como CEO de CCU, hizo toda su carrera en la misma empresa.
Pero no es tan así. Antes de llegar a Banchile, Hernán Arellano estuvo más de nueve años en IM Trust. Pero antes de eso fue subgerente de administración y finanzas de Viña San Pedro y gerente de planificación y logística en CCU, dos firmas ligadas a la familia. No solo eso. Tal como distintos miembros del clan Luksic, él también estudió en Babson College. Entre 2005 y 2006 hizo un MBA en esa escuela de negocios, que entre sus edificios tiene el Luksic Hall.
Como ya es la tónica en los últimos nombramientos del grupo, tiene 49 años. Este año, la mayoría de las gerencias generales que se renovaron en las firmas del clan quedaron en manos de ejecutivos sub 50, como Macario Valdés en Quiñenco, el propio Ffrench-Davis en CCU y Hernán Gómez en Saam.
Fue el mismo Ebensperger quien, en 2016 y a pocos meses de tomar el mando del banco, levantó a Arellano de Credicorp Capital (ex IM Trust) para ofrecerle la gerencia general de Banchile Corredores de Bolsa.
En ese tiempo, la idea era llevar a un banquero que ayudara a la corredora a subir en el ranking. Un extrabajador recuerda que en su último día en Banchile, ocho años después, decenas de personas se juntaron para hacerle un pasillo de honor. “Fue muy influyente ahí, dejó una escuela”.
Fue también Ebensperger quien en noviembre de 2024 lo trasladó a la División Corporativa. En el mercado ese movimiento se leyó como el inicio de su preparación para sucederlo, porque se trata de un área clave en el banco por su tamaño y por los ingresos que genera.
“Me asiste la convicción de que él (Arellano) tiene los atributos y las capacidades para liderar con éxito a Banco de Chile en el futuro”, escribió el actual CEO en la comunicación interna que se distribuyó este jueves a los trabajadores.
No trader
Quienes lo conocen lo describen como alguien tranquilo y de bajo perfil, pero también ambicioso, al que le gusta empujar y motivar a sus equipos. Cuentan que lo suyo es originar negocios y que cuando llegó a Banchile salió a pelear todas las operaciones posibles (incluso si eso significaba competir con Credicorp, su antiguo empleador). También dicen que es directo y que no tiene problemas en dar su opinión, aunque lo hace con amabilidad. “Si le gusta, te lo va a decir. Si no le gusta, igual te lo va a decir”, resume una persona que lo conoce hace años.
Esa misma persona discute que se le vea solo como un banquero de inversión. “Es alguien muy metido en el negocio, mucho más transversal que un trader”, sostiene. “Se sienta en la mesa y es capaz de negociar desde una multinacional hasta una pyme”.
Otras voces del banco sugieren que una de las cosas con las que Arellano “conquistó” al directorio fue su compromiso con muchas de las actividades de la institución, no solo con las de su área. Por ejemplo, cada cierto tiempo el directorio sesiona en regiones. Este año, la primera sesión fue en Concepción y la segunda en Coyhaique, a comienzos de octubre. Arellano estuvo en las dos, hablando con clientes y trabajadores. El lunes 19 de octubre, Día Mundial contra el Cáncer de Mama, también participó junto al alcalde de Santiago en la campaña de detección temprana que el banco hace cada año a través de Banco Edwards. “Eso le dio un respaldo institucional”, plantea un testigo.
Arellano nunca ha soltado la academia, donde lleva más de 13 años haciendo clases en el MBA de la UC. Este año, como exalumno de Babson, recibió en su casa a un grupo de estudiantes de la universidad norteamericana que pasaban un semestre en Sudamérica y les hizo un asado.
Y cuando tiene tiempo trata de jugar tenis con distintos ejecutivos en el estadio del banco en Las Hualtatas, Vitacura. Algunas veces se lo ha visto disputar partidos contra el propio Ebensperger.
Teletón a la vista
Quienes han estado con el gerente saliente estos días dicen que lo han visto tranquilo y muy emocionado por las muestras de cariño que ha recibido desde que se informó al mercado su paso al costado. El viernes fue a la oficina y se lo vio conversando con muchos colaboradores.
Su renuncia llega en momentos intensos para el Banco de Chile. Este viernes 6 y sábado 7 de noviembre es la Teletón, campaña de la que el Chile es el banco desde su primera edición, en 1978. Eso significa, dice un consultado, toda una avalancha de trabajo para la institución. Será la última Teletón de Ebensperger como gerente general.
En mayo de 2016, cuando Ebensperger asumió la gerencia general del Chile en reemplazo de Arturo Tagle, la acción del banco de los Luksic y del Citi cotizaba a unos $ 70. Ambos grupos son dueños en partes iguales de LQ Inversiones Financieras (LQIF), la sociedad que controla el 51,15% del banco. Hoy la acción está a más de $ 180, es decir, un crecimiento de más de 170%. La capitalización bursátil estaba entonces alrededor de los US$ 10 mil millones y hoy llega a US$ 19 mil millones, casi el doble.
A partir de abril del próximo año, Arellano tomará el mando de una empresa con el desafío de disputar el primer lugar en un mercado cada vez más competitivo, sobre todo con Bci, que en los últimos años ha crecido fuerte en Estados Unidos y Chile. En su última memoria, el Chile se fijó como meta de mediano plazo liderar en colocaciones comerciales, en consumo y en rentabilidad, tres frentes en los que en 2025 quedó segundo.