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Columnistas

La suma del talento

Por Carolina Agüero, gerenta general de la CPC #SoyPromociona

Por: Equipo DF

Publicado: Viernes 6 de marzo de 2026 a las 10:00 hrs.

Chile suele declararse un país que apuesta por el talento. Sin embargo, cuando miramos el porcentaje de mujeres y hombres que participan hoy en el mercado laboral, las cifras revelan que solo el 53,4% de las mujeres trabaja o se encuentra buscando empleo activamente, mientras en los hombres el número llega a 71,8%.

Aparece entonces una pregunta incómoda: ¿estamos aprovechando realmente todas las capacidades de chilenas y chilenos?

Aunque el talento femenino está cada vez más presente en las organizaciones, persisten brechas que no podemos pasar por alto. Entre ellas, está el hecho de que su presencia disminuye a medida que se avanza hacia los niveles donde se define el rumbo de las empresas.

De hecho, los datos muestran con claridad que a mayor nivel de decisión, menor presencia femenina. El último Reporte de Indicadores de Género en las Empresas en Chile conocido esta semana, señala que las mujeres son el 39% de quienes trabajan en las empresas que reportan a la CMF (479 compañías), solo un 23% son gerentas de primera línea y su participación desciende a alrededor de un 17% en los directorios.

No es un problema de formación. Tampoco de experiencia. Y mucho menos de capacidades. El talento está. La oportunidad, no siempre. Pero son claros los beneficios de tener equipos de trabajo y liderazgos equilibrados entre hombres y mujeres.

La evidencia internacional refuerza esta idea. Un estudio global de McKinsey muestra que las empresas con mayor diversidad de género en sus equipos ejecutivos tienen 25% más probabilidades de registrar rentabilidades superiores al promedio de su industria. No es casualidad que varias compañías globales hayan incorporado la diversidad en el liderazgo como parte de su estrategia corporativa no por razones simbólicas, sino porque equipos diversos tienden a ampliar la mirada estratégica, gestionar mejor los riesgos y fortalecer la innovación.

En esa dirección, distintas iniciativas público-privadas promueven programas de formación ejecutiva, mentorías y redes profesionales orientadas a fortalecer las trayectorias de liderazgo femenino dentro de las organizaciones. El objetivo es acelerar un proceso que, de otro modo, avanza con lentitud. Y en economías que compiten por innovación, productividad y crecimiento, aprovechar mejor ese talento termina siendo una ventaja competitiva clave.

Para avanzar en esta materia, se necesita una mirada integral, partiendo desde el principio, desde el momento en que una persona está lista para ingresar al mercado laboral. Se requieren políticas públicas bien diseñadas, combinadas con condiciones que faciliten la inserción y permanencia laboral de las mujeres.

Esto se traduce en acciones para apoyar a mujeres y hombres en la labor de crianza, cuidados, desarrollo laboral y personal. Mayor flexibilidad, corresponsabilidad efectiva y reconversión laboral oportuna, son tareas en las que aún tenemos mucho que avanzar.

En un país que todavía enfrenta desafíos para reactivar el empleo y ampliar las oportunidades laborales para hombres y mujeres, aprovechar plenamente el talento disponible no es solo una cuestión de equidad. Es también una condición de progreso y de mejor la calidad de vida para las personas.

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