La aprobación del anteproyecto para reconvertir el exhotel Punta Piqueros en el nuevo Centro Puntamar abrió una nueva etapa para uno de los proyectos inmobiliarios más controvertidos del borde costero de la Región de Valparaíso.
El edificio, emplazado en Concón y paralizado durante años en medio de disputas judiciales, administrativas y urbanísticas, busca ahora transformarse en un complejo de uso mixto con restaurantes, comercio, oficinas y espacios para eventos. La iniciativa es impulsada por la inmobiliaria Punta Piqueros S.A., ligada a las familias Said, Urenda y Enzo Bolocco, y contempla una inversión cercana a los US$ 100 millones.
Tras la aprobación del anteproyecto por parte de la Dirección de Obras Municipales de Concón, la empresa cuenta con un plazo de un año para completar las gestiones administrativas y presentar el proyecto definitivo, que deberá ingresar posteriormente para solicitar los permisos correspondientes. El avance administrativo también marca un giro en el tono de uno de los actores más críticos del proyecto en los últimos años. En ese contexto, el presidente de Fundación Defendamos la Ciudad, Patricio Herman, señaló que el nuevo escenario responde a una salida construida entre autoridades e inversionistas para destrabar la situación del inmueble.
El dirigente ha seguido durante años el caso Punta Piqueros, que se convirtió en uno de los símbolos de los conflictos urbanísticos en el país. Según plantea, el edificio original superó las normas urbanísticas establecidas para ese sector del borde costero.
“El volumen de 10 pisos edificado viola las normas contenidas en el Plan Regulador Comunal de Concón, las que establecen una altura máxima para ese predio de 2,5 pisos que equivalen a siete metros”, sostuvo.
Decisiones de consenso
Pese a esas críticas, Herman señaló que el camino que permitió avanzar con el nuevo proyecto responde a un acuerdo institucional que buscó resolver el conflicto que arrastraba el edificio desde su construcción.
“Hay que ceñirse a las decisiones que han tomado en consenso. Aquí hubo un consenso. Recordemos en que la actividad privada y la función pública se pusieron de acuerdo para cambiarle el nombre con este artificio”, afirmó.
En ese escenario, el dirigente incluso proyectó que el recinto podría abrir sus puertas este mismo año si se completan los trámites pendientes. “Yo espero ser invitado cuando se inaugure… yo creo que se va a inaugurar por ahí por los meses de septiembre, octubre de este año”, señaló.
Herman sostuvo que el caso refleja una realidad recurrente en los conflictos urbanísticos del país: la dificultad de revertir proyectos inmobiliarios una vez que ya han sido construidos. “En Chile nunca se ha demolido un edificio ilegal. Jamás”, sostuvo.
Según explicó, esa situación se repite en diversos desarrollos inmobiliarios cuestionados en distintas ciudades del país, donde finalmente las soluciones han terminado siendo administrativas o regulatorias más que demoliciones.
Bife de chorizo con vista al mar
Aun así, el dirigente reconoció que el edificio tiene un valor evidente por su ubicación frente al mar e ironizó con el tema. “A mí me gusta, yo he estado ahí y debe ser maravilloso estar comiéndose un rico bife de chorizo con vista al Océano Pacífico en el 9º piso con una vista esplendorosa”, comentó.
Con el anteproyecto aprobado, el proyecto Centro Puntamar continúa en fase administrativa mientras la empresa titular prepara la presentación del diseño definitivo para avanzar en la tramitación de los permisos de edificación.